La atención cardiológica difiere en el medio rural y en el urbano

En los pueblos, el médico de familia debe hacer de especialista, por lo que su formación debe ser más precisa ya que muchas veces es el especialista. El médico de las grandes ciudades cuenta muchas veces con equipos multidisciplinarios que le permiten tener más seguridad sobre el paciente y a la vez poner a la práctica técnicas más invasivas si se precisan. Quizá también en los pueblos se tenga una visión más global y transversal del paciente a diferencia de las grandes ciudades donde la visión del paciente es más longitudinal, un especialista para cada patología.

Esas diferencias se puede solucionar si se implementa una consulta cardiológica quincenal realizada por un cardiólogo que abarque un determinado número de población rural, ya previamente valorado por su médico de atención primaria y que sirva para apoyar a los pacientes con los que se tienen dudas y en los que su seguimiento en la atención primaria es más complicado.

También dichas consultas cardiológicas rurales ayudarían a plantear las pautas para que dichos pacientes cardiológicos complicados no se reagudice en su patología de base, ya que con ciertas pautas terapéuticas que den los cardiólogos, se podría disminuir el reingreso hospitalario y también actuar rápidamente en caso de episodio agudo.

También en esa consulta se puede hacer una prueba complementaria que sea realizada por cardiología, como es el caso de un ecocardiograma o angioTC, entre otras.

En este sentido, la administración hace lo posible para que los profesionales tengan acceso a la consulta externa de cardiología. Pero se cuenta con pocos cardiólogos para una población aproximadamente de 120.000 habitantes que se encuentran en un hospital comarcal.

Equidad asistencial

Los pacientes de ambas zonas deberían de tener el mismo acceso a un tratamiento o a la realización de pruebas complementarias necesarias para un buen diagnóstico. Pero en la práctica muchas veces no es así. El paciente rural suele estar menos controlado y acude menos a los médicos de Atención Primeria. Los factores cardiovasculares, como HTA, obesidad, diabetes, tabaco, hipercolesterolemia, no están bien controlados y hay un claro aumento de patología cardiovascular.

Por lo tanto, los pacientes de las zonas rurales tienen más difícil el acceso a con consulta externa de cardiología que los pacientes de población urbana o de grandes ciudades y urbes.

Los pacientes de ciudades como capitales de provincias o capitales de comunidades autónomas en las cuales hay hospitales de segundo y tercer nivel tienen mejor acceso a las especialidades y mejor seguimiento de su patología de alta complejidad por parte de las especialidades médicas y quirúrgicas. Ya que dichos servicios están mejor organizados y disponen de más y mejores recursos económicos y humanos que sus pares los hospitales de primer nivel o hospitales comarcales.

En casos de patología aguda, como podría ser una cardiopatía isquémica o un EAP, la asistencia en medio rural es más complicada debido a la distancia entre el hogar del paciente y los centros de salud/hospitales. En este tipo de patología el tiempo es vital para reducir la mortalidad.

Control en la farmacia

En este contexto, la oficina de farmacia puede ayudar a hacer el control y seguimiento de la medicación de los pacientes cuando vayan a por ella, a explicar al paciente la toma de medicación, colocar en pastilleros la medicación de cada día, no cambiar de marcas farmacéuticas los productos prescritos, garantizar la atención farmacéutica en zonas rurales o de difícil acceso, a las actividades preventivas y control de los factores de riesgo cardiovascular, presión arterial, glicemia, colesterol y tabaquismo (deshabituación tabáquica), además de facilitar la colaboración y coordinación con los centros sanitarios de referencia y los programas de formación continuada para la atención de los usuarios.

Para la elaboración de este artículo se ha contado con la colaboración de los doctores especialistas en Medicina de Familia Francesc Xavier Peral Cabot, Gemma Estrada Bancelss y Rolando Armitano Ochoa, de Girona.

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