Aún hay muchos casos de diabetes tipo 2 sin diagnosticar

La diabetes mellitus tipo 2 representa un problema sanitario de primera magnitud. El elevado porcentaje de casos sin diagnosticar tiene una gran relevancia, ya que cualquier grado de alteración del metabolismo de la glucosa supone un aumento del riesgo de enfermedad cardiovascular. Ante la ausencia de síntomas, las recomendaciones para la detección precoz de la diabetes se centran en la evaluación de las concentraciones de glucosa en personas que tengan sobrepeso u obesidad, que está definido como un índice de masa corporal mayor de 25. Si además presentan inactividad física, dieta poco saludable, otros familiares con diabetes, diabetes durante el embarazo, hipercolesterolemia, hipertensión o enfermedad cardiovascular, edad avanzada hay que hacer una determinación de la glucosa. En estos casos se recomienda evaluar la presencia de diabetes a partir de los 45 años, repitiendo cada tres años si el resultado es normal.

Así, la enfermedad se diagnostica con la medición de  la glucemia basal en ayunas. La presencia de glucosa en concentración superior a 200 mg/dl en plasma en ayunas es compatible con el diagnóstico de diabetes mellitus si se ha presentado al menos en dos ocasiones sin otra causa que lo justifique. Los valores inferiores a 115 mg/dl descartan el diagnóstico. Conviene destacar que el nivel sanguíneo de glucosa es inferior en sangre venosa que en sangre arterial y capilar, la sangre obtenida por punción de la yema del dedo, de modo que el nivel de glucosa viene determinado por el punto de extracción de la sangre. Además hay que hacer un curva de sobrecarga oral de glucosa y una determinación de hemoglobina glicosilada en sangre, parámetro que refleja la glucemia media que ha presentado un individuo en las semanas previas a la realización de la analítica.

Asimismo, el estudio de todo paciente diabético  debe completarse con una analítica de sangre y orina, la realización de un electrocardiograma y la valoración de la retina mediante la exploración del fondo de ojo. En el seguimiento del diabético se debe determinar la HbA1c que estima los valores de glucemia de los últimos tres meses. Sus cifras predicen el riesgo cardiovascular en los pacientes diabéticos. El objetivo es mantener por debajo del 7%, aunque se  estima que 6,5% de HbA1c es el punto de corte para el diagnóstico de la diabetes 2.

Es fundamental descartar que puedan existir otros factores de riesgo añadidos, especialmente hipertensión y colesterol elevados.

Prediabetes

Con respecto a la prediabetes, se considera en los pacientes con glucemia comprendida entre 140-199 mg/dl tras la sobrecarga de 75 mg de glucosa. Estos pacientes corren mayor riesgo de convertirse en diabéticos en un futuro.

Así, para la población general el programa de actividades preventivas y promoción de la salud (PAPPS) recomienda el cribado de la diabetes con la determinación de la glucemia basal en algunas situaciones específicas. Estas coinciden casi en su totalidad con las recomendaciones de la Asociación Americana de Diabetes y son en todos los mayores de 45 años. Si es normal repetir cada tres años, en edades más tempranas o más frecuentemente (anual), ante la presencia de otros factores de riesgo: obesidad, alteración del colesterol o HTA, si hay un diagnóstico previo de glucosa alterada en ayunas o intolerancia a la glucosa, sin llegar al criterio de diabetes, cuando la paciente tiene o ha tenido diabetes gestacional, si existen antecedentes de diabetes en familiares de primer grado y en casos de síndrome de ovario poliquístico o pertenencia a determinados grupos étnicos.

Hay que tener en cuenta que los estudios han demostrado que la mayoría de las personas con prediabetes desarrollan la diabetes tipo 2 en unos 10 años, a menos que cambien su estilo de vida. Por eso, un paciente obeso sería un claro ejemplo de que es posible revertir el estado de prediabetes si reduce su peso entre un 5 y un 7 por ciento. Esto se puede lograr con hábitos de vida saludables, que incluyen la práctica de ejercicio físico moderado y mantenido en el tiempo, el cese del tabaquismo y la alimentación equilibrada baja en grasas (especialmente saturadas) y rica en frutas y verduras. Con estas medidas se reduce la obesidad, especialmente la obesidad abdominal o central, origen de la resistencia a la insulina y en consecuencia al desaparecer la grasa revierte esta situación.

Detección precoz

En la detección precoz de la diabetes, la farmacia tiene un papel destacado, ya que si el personal de la farmacia tiene formación en diabetes será de gran ayuda para detectar ese porcentaje de personas no diagnosticadas. Cualquier paciente que se queje de mareos (posible hipoglucemia), que tenga mucha hambre (polifagia), que orine mucho (poliuria) y que tenga sed (polidipsia) son signos de alerta que debieran ser seguidos con una determinación de glucemia y según valores derivar al Centro de Salud para que certifiquen el diagnóstico.

La oficina de farmacia es un lugar de paso para toda la población. El farmacéutico es un profesional formado para proporcionar a sus clientes información sobre temas de salud, además de ser en muchos casos una persona de confianza. Es por tanto el lugar donde más se puede educar en salud, detectar y mejorar la adherencia a los tratamientos. Durante las campañas de detección en las farmacias se realiza el test de Findrisc, un cuestionario sencillo de ocho preguntas sobre algunos hábitos de vida que sirven para detectar a las personas con un mayor riesgo de padecer diabetes 2, así como a las personas con obesidad y sobrepeso. El farmacéutico deriva al paciente al médico cuando el resultado del test otorgue una puntuación de riesgo alta y la prueba de glucemia capilar, realizada también en la oficina de farmacia dé un resultado fuera de rango.

La educación diabetológica es importante en el cuidado de esta enfermedad, todos los estamentos relacionados con la enfermedad, médico, enfermería y farmacia, deben de insistir en dieta, ejercicio, cumplimiento terapéutico e involucrar al paciente en el seguimiento de sus valores glucémicos para mejor y conseguir un perfecto autocontrol. La intervención del farmacéutico en la diabetes se puede concretar en la detección precoz de la diabetes, educación diabetológica, dispensación activa, indicación o consulta farmacéutica y seguimiento farmacoterapéutico.

Para la elaboración de este artículo se ha contado con la colaboración de los doctores especialistas en Medicina General José Ignacio Álvarez Sánchez, Pedro Carramiñana  Ibáñez, Juan Ramón Crespo García y Leticia Díaz Tejón, del Centro de Salud Laviada, de Gijón; Francisco José Pedreira Martínez, Enrique Nieto Pol, Manuel Otero Mata, Julio Álvarez, José Luis Vázquez Camino y Andrés Antonio Vizcaya Ramos, del Centro de Salud Concepción Arenal, de Santiago de Compostela, y Rocío Herrero Mediavilla y María Rosa Alonso Reguera, del Centro de Salud La Lila, Benigna Piñón Pita, del Centro de Salud La Fresneda, y Domingo García Tenorio, de la Clínica El Fontán.

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