El control del colesterol es clave para reducir el riesgo cardiovascular

Los niveles altos de colesterol en sangre contribuyen directamente al desarrollo de arteriosclerosis; es decir, endurecimiento con el consiguiente aumento de grosor y pérdida de elasticidad de las paredes arteriales y al infarto de miocardio. Un bajo nivel de colesterol HDL y alto de triglicéridos también son factores que contribuyen al síndrome metabólico, condición que aumenta el riesgo de enfermedad cardiaca coronaria.

Las cifras altas de colesterol suponen un factor de riesgo para problemas futuros de salud.  Gran parte del colesterol del organismo se transporta como lipoproteína de baja densidad (LDL). Esta LDL transporta el colesterol desde el hígado hasta las células, sus niveles elevados aumentan el riesgo de sufrir una enfermedad cardiovascular.

En determinados casos, los niveles altos de colesterol pueden ser causados por enfermedades de tipo hereditario. Es lo que se conoce como hipercolesterolemia familiar. La hipercolesterolemia o colesterol alto pasa por ser uno de los principales factores de riesgo cardiovascular que se puede modificar. En las consultas su prevalencia es alta, por eso es objetivo prioritario poner en marcha diversas acciones como son los periódicos exámenes de salud.

Sin síntomas

En este sentido, es importante concienciar de la enfermedad y del incremento de riesgo cardiovascular que conlleva. La dislipemia no produce sintomatología hasta estados avanzados de daño cardiovascular, lo que hace que el paciente no sea consciente de su enfermedad hasta que avanzan los síntomas. Por eso, se debe insistir en medidas de vida cardiosaludable, mejorar y corregir malos hábitos dietéticos. Disminuir la ingesta de grasas saturadas, dejar de fumar así como practicar ejercicio aeróbico de forma regular y ordenada son medidas básicas en el cambio del estilo de vida cardiosaludable. Es muy importante que los pacientes con alto riesgo cardiovascular, como los diabéticos e hipertensos, tengan un control aún más estricto.

Una actividad física regular ayuda a incrementar los niveles de HDL lo cual tiene el efecto beneficioso en dicho perfil del paciente como cardioprotector. Asimismo se debe hacer una vigilancia ambulatoria de los niveles de colesterol para tener la enfermedad controlada, si con dichas medidas dietéticas, cambios en el estilo de vida así como la actividad física no fuera suficiente para alcanzar los objetivos de protección se debe introducir el tratamiento farmacológico en los paciente.

Para evitar llegar a ese estado, es recomendable realizar ejercicio físico con regularidad y de forma continua todos los días al menos durante media hora, resulta no solo altamente beneficioso para el organismo, sino que ayudará a la reducción de los niveles de colesterol malo y al aumento del bueno hasta en un 10 por ciento aproximadamente.

Pautas diarias

Una buena caminata suele ser suficiente para mantener un estado de salud en unas condiciones bastante óptimas, desechando pues las extenuantes jornadas de ejercicios.

Por otra parte, diversas investigaciones científicas demuestran que la mayor fuente de colesterol se encuentra en las grasas saturadas, por ello, se deben evitar los alimentos de alto contenido en grasa, los fritos, las comidas rápidas y, en general, todos los alimentos que aporten grasas al organismo.

En la práctica clínica se observa que una gran cantidad de pacientes incluyen en su alimentación numerosas grasas de origen animal, grasas de tipo saturado y abundantes cantidades de alcohol. Por lo tanto, si se consigue un cambio de estilo de vida y el pacientes es capaz de llevar una alimentación sana, reducir la ingesta de alcohol, evitar el sobrepeso, abandonar el hábito tabáquico y realizar ejercicio físico de forma regular, se estará consiguiendo el objetivo primario de reducir los niveles de colesterol en la población en general.

Grado de riesgo

Para el manejo de estos pacientes, es importante antes que nada hacer un adecuado diagnóstico, de forma que se pueda programar el objetivo a perseguir según el nivel de riesgo cardiovascular que presenta. En los pacientes con alto riesgo cardiovascular así como enfermedad cardiovascular establecida el objetivo a perseguir en LDL es inferior a 70 mg/dl, en los de riesgo intermedio 100mg/dl y llega a ser hasta de 120 mg/dl en paciente en prevención primaria sin enfermedad cardiovascular estable. También es importante el diagnóstico de aquellos pacientes en los que se presenta un síndrome metabólico con obesidad central, niveles elevados de triglicéridos, bajo HDL, sedentarios, con nivel de glucosa de ayuno alterada y discreta elevación de las cifras de presión arterial, en los cuales se ve un perfil de dislipemia aterogénica.

Esta patología presenta una gran prevalencia de enfermedad cardiovascular por el elevado y rápido desarrollo de la enfermedad ateroesclerótica generalizada, para lo cual se debe realizar un tratamiento farmacológico combinado con estatinas y fibratos para optimizar la respuesta al tratamiento. En los paciente de alto riesgo cardiovascular con un nivel objetivo de LDL menos de 70mg/dl debe emplearse estatinas de potencia moderada a intensa de forma que se pueda llegar a cumplir el objetivo del tratamiento. Hay que hacer hincapié en todos los pacientes que es fundamental y necesario el cambio en el estilo de vida para optimizar los resultados del tratamiento farmacológico. Se debe hacer un seguimiento al menos semestral de los niveles de colesterol LDL, HDL y triglicéridos, por si es necesario un ajuste farmacológico y valorar la adherencia a fármacos  y los cambios en el estilo de vida.

Para la elaboración de este artículo se ha contado con la colaboración de los doctores especialistas en Medicina de Familia José María Cardona Vidal, Rogelio Seoane Blanco, Ángel Vigo Arcas, María García Lamazares, Margarita Palacios Martínez y Jesús Iglesias Vidal, del Centro de Salud Ventorrillo, en La Coruña; María Luisa Varela Mourenzá, Octavio Alejandro Dopico Pérez, Eduardo Escrigas Galán, María del Portal González Lorenzo y Carlos V.  Díaz Sueiras, del Centro de Salud Narón, en La Coruña; Elisa Purificación Fernández Vázquez, Cecilia Curieses Arcos, Perfectino Fernández Pérez, Camila Fraga González y Emiliano Quiroga Gayoso, del Centro de Salud Xinzo de Limia, Xinzo de Limia (Ourense), y los médicos generales Gerardo Iglesias Lobejón, Ramón Suárez Prado, César Sánchez Castro y Francisco Bujalance Cañete.

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