El control de la HTA debe incluir el manejo de los factores de riesgo asociados

El manejo del paciente con hipertensión incluye un abordaje no farmacológico y una terapia farmacológica, donde la decisión de iniciar la medicación depende de los valores de presión arterial y del riesgo cardiovascular global. Las medidas higiénico-dietéticas incluyen evitar/reducir sobrepeso manteniendo un IMC inferior a 25, disminuir consumo de sal a menos de 6 gramos por día de cloruro de sodio, fomentar la práctica regular de ejercicio físico, moderar el consumo de alcohol no sobrepasando los 20-30 gramos al día en hombres y los 10-20 gramos en mujeres, recomendar el abandono del tabaco, fomentar una dieta saludable, como la mediterránea, con alto contenido en fibra, baja en grasas saturadas, y la reducción del estrés.

Si no hay control de las cifras se debe optar por la terapia farmacológica, con un tratamiento escalonado como el establecido en las guías actuales donde se aconseja iniciar con diuréticos, betabloqueantes, IECA, ARA II y calcioantagonistas, según el perfil de cada paciente.

Un factor importante a tener en cuenta al escoger uno u otro medicamento, además de las recomendaciones de las guías europeas, es el estudio de la función renal y enfermedades concomitantes de los pacientes, posibles interacciones medicamentosas y todos los factores que ayuden a una mayor adherencia de la medicación.

La AHA/ACC recomiendan llegar a unos objetivos de < 140/90 mmHg, y de <130/80 mmHg  en pacientes con diabetes. La recomendación es usar IECA, ARA II o betabloqueantes, además de las modificaciones en el estilo de vida, siendo más eficaz con ARA II y con IECA que con otros antihipertensivos.

En este contexto, hay que tener en cuenta que la HTA es una patología que se deben adaptando constantemente al momento concreto de la patología y teniendo en cuenta que las arterias no remiten en el proceso de rigidez, la evolución natural es que va a necesitar revisar el tratamiento, ya que en ocasiones hay que recurrir a la combinación de varios fármacos. De ahí, la importancia de las combinaciones fijas para mejor adherencia al tratamiento y se debe ir jugando con todo el arsenal terapéutico que hay en el mercado. La mayor parte de HTA que se ve en la consulta son pacientes con diabetes 2 a los que se les prescribe IECA y ARA ll.

Terapia combinada

En cuanto a la terapia combinada, las recomendaciones actuales se decantan por dos fármacos a dosis bajas en caso de prever control inadecuado en monoterapia, en los casos de presión arterial sistólica superior a 20 mmHg o diastólica de más de 10 mm Hg por encima del objetivo marcado.

También se puede considerar iniciar tratamiento combinado  en pacientes diabéticos de larga evolución, enfermedad renal o enfermedad vascular establecida. También, en función de las comorbilidades se aconseja un tratamiento combinado con IECA más betabloqueantes en insuficiencia cardiaca, tras un infarto agudo de miocardio y cardiopatía isquémica estable con ángor, y tratamiento combinado con tiazida más IECA  en caso de ACV según la guía de Infac.

Seguimiento del farmacéutico

El farmacéutico es el que dispensa el fármaco y puede realizar el seguimiento del paciente que recoge periódicamente el fármaco, recordarle las dosis y pautas y preguntar seriamente si lo toma. Puede descubrir si presenta intolerancias y ponerse en contacto con el servicio de Atención Primaria si ve algún problema en el tratamiento y recordar los estilos de vida cardiosaludables e incluso algún control tensional en la misma farmacia.

Asimismo, el farmacéutico tiene un papel importante a la hora de llevar a cabo un programa de cribado, centrándose  en la detección de la HTA y en la aplicación de los criterios de derivación al médico. A continuación, puede participar en el seguimiento del paciente, donde se incluyen un conjunto de actividades que se deben realizar en seguimiento a largo plazo del paciente que recibe tratamiento farmacológico para la HTA.

También debe reforzar el mensaje del médico, tanto con las pautas higiénico dietéticas como en la toma de la medicación. Incentivar el ejercicio físico y realizar toma periódica para el control de la hipertensión.

Para la elaboración de este artículo se ha contado con la colaboración de los doctores especialistas en Medicina de Familia María Alba Gili Serarols, Gkalina Xanthopoulou y David Aure Campillo, de Barcelona; Josep Sabaté Fiestras, Alfonso Beltrán Castello, Pablo Repetto Otaolaurruchi y Antonio Serrano Romeo, de Tarragona; Armando Jurado Fortoul, Eduardo Rebollo Hernampérez, Gabriel Bauzá Dalmau, Mónica del Río Samper y Eugenio Sobrino Sorinas, del Centro de Salud Inca; María Vila Royo, Héctor Daniel Landa Ramírez, Pau Gracia Alonso y Laura Navarro Massip, del Cap Progrès-Raval, en Badalona; las endocrinólogas Beatriz Rodríguez y Dra Batista, la internista Dra Culas y el geriatra Dr. Zaragoza, del Cap Manso, en Barcelona, y el cardiólogo Pere Álvarez García, la especialista en Medicina de Familia Beatrice Madelina Morna, el internista Adria Gispert Servitge y el médico general José Magriña Morera, de Barcelona.

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