El control del tabaquismo debe establecerse desde los diversos estamentos sanitarios

El tabaquismo es un factor de riesgo cardiovascular individual, tanto o más importante que el resto de los factores conocidos, como la diabetes 2, la HTA, la dislipemia, la obesidad o el sedentarismo. Es costumbre la minimización del mismo por parte de los pacientes, que acuden preocupados por su colesterolemia o su hiperglucemia. Pero, la OMS considera el tabaquismo como la primera causa evitable de morbilidad y mortalidad en el mundo desarrollado, por tanto, debe ser conocida, diagnosticada y tratada como tal en las consultas de Atención Primaria, porque el médico de familia dispone actualmente de herramientas suficientes y efectivas para ayudar al paciente a dejar de fumar. El número de muertes anuales atribuibles al consumo de tabaco se sitúa en 50.000; de ellos, entre 1.500 y 3.000 son fumadores pasivos, según la sociedad científica Socidrogalcohol.

En la actualidad, el consumo de tabaco es la segunda causa de muerte global. Se observa una clara reducción en la mortalidad atribuible en varones, mientras que en mujeres se advierte un ascenso continuado. En promedio, los fumadores de cigarrillos mueren 10 años antes que los no fumadores. Las cuatro causas más frecuentes de muerte atribuibles al tabaco son: cáncer de pulmón, EPOC, cardiopatía isquémica y enfermedad cerebrovascular. Además, en la mujer embarazada, el tabaco aumenta el riesgo de bajo peso al nacer, de aborto espontáneo, embarazo ectópico, placenta previa y los síndromes de distress respiratorio y muerte súbita infantil.

En cuanto a fumadores pasivos, el humo del tabaco es el contaminante ambiental producido por el hombre que causa más muertes. En España, se estima que pueden morir 3.200 personas cada año por la exposición al aire contaminado por humo del tabaco, si se consideran únicamente las muertes por cardiopatía isquémica y cáncer de pulmón. Las evidencias científicas indican que el humo del tabaco en el ambiente es causa de mortalidad, enfermedad y discapacidad.

Mortalidad

El 50 por ciento de las personas que fuman regularmente morirán a causa del tabaco. Ya se acepta que las muertes producidas por el tabaco y sus derivados son la principal causa de muertes evitables en el mundo.  A nivel mundial, este año la epidemia de tabaquismo matará a casi seis millones de personas. Más de cinco millones de ellas serán consumidores y ex consumidores de tabaco, y más de 600.000 serán no fumadores que estuvieron expuestos al humo de tabaco. Para el año 2030, el tabaco podría matar a ocho millones de personas por año.

Aunque algunas personas pueden por sí mismas romper con el hábito, muchas personas necesitan ayuda para dejar de fumar. Esto es particularmente importante porque dejar de fumar puede tener beneficios inmediatos a la salud. Por ejemplo, a las 24 horas de haber dejado de fumar, la presión arterial y la probabilidad de un ataque al corazón disminuyen.

Beneficios de dejar de fumar

Los beneficios a largo plazo de dejar de fumar incluyen menor riesgo de un ataque cerebral, cáncer pulmonar y otros tipos de cáncer y enfermedades coronarias. Un hombre de 35 años que deja de fumar aumenta su expectativa de vida en un promedio de 5 años. Los estudios realizados en gemelos indican que aproximadamente del 40 al 70 por ciento del riesgo que tiene una persona de volverse adicta a la nicotina depende de sus genes.

Algunos fumadores desisten de continuar su hábito porque se sienten perseguidos o su economía no se lo permite. Conseguir el objetivo es obligación de todas las administraciones, no sólo sanitarias, ya que  el beneficio si será claramente una mejora global de la salud de todos.

Fumar es al mismo tiempo una adicción física y psicológica, una conducta aprendida y una dependencia social. Por lo tanto, dejar de fumar supone superar la adicción (mediante soporte psicológico y fármacos cuando se necesiten), desaprender una conducta (mediante estrategias conductuales) y modificar la influencia del entorno.

Intervenciones para dejar de fumar

Existen tres tipos de intervenciones para dejar de fumar, la breve, la intensiva y la especializada. La primera está recomendada por la mayoría de las guías de práctica clínica actuales se basa en preguntar sistemáticamente en cada visita sobre el consumo del tabaco, aconsejar a todos los fumadores de forma firme, clara y personalizada, enfatizando los aspectos positivos que tiene para cada persona dejar  de fumar, valorar con cada persona si en este momento quiere dejar de fumar, ayudar a la persona quiere dejar de fumar y evitar recaídas. La intensiva se hace en las personas que piden ayuda específica para dejar de fumar, o que lo han intentado en varias ocasiones sin éxito, se puede ofrecer una intervención intensiva tanto de forma individual como grupal y la especializada se lleva a cabo en unidades específicas sobre todo en fumadores que han fracasado tras serios intentos de abandono con ayuda de un profesional.

En cuanto al tratamiento, están las terapias de reemplazo de la nicotina (NRT) como la goma de mascar o chicle de nicotina y el parche transdérmico de nicotina, que se suelen apoyar en el tratamiento conductual. El enfoque principal de los tratamientos farmacológicos para la adicción al tabaco ha sido el reemplazo de la nicotina, también se están estudiando otros tratamientos, como el bupropión, y el tartrato de vareniclina, aunque hay varias líneas de trabajo abiertas en este campo.

Las intervenciones conductuales pueden desempeñar un papel integral en el tratamiento antitabáquico, ya sea conjuntamente con medicamentos o por sí solas. Emplean una variedad de métodos para ayudar a los fumadores a romper con el hábito, que van desde materiales de autoayuda hasta la terapia cognitiva-conductual individual. Estas intervenciones enseñan a las personas a reconocer situaciones de alto riesgo que incitan a fumar, a desarrollar estrategias alternativas para no volver a fumar, a manejar el estrés, a mejorar su habilidad para resolver problemas así como para incrementar el apoyo social.

Apoyo en la farmacia

La farmacia es un elemento más del sistema sanitario. Por su acercamiento y familiaridad con los pacientes, la sinergia con los médicos no solo es deseable su participación, sino necesaria. De hecho, hay farmacias en las que se está llevando a cabo un protocolo de actuación elaborado con la ayuda de los profesionales de la Unidad de Tabaquismo de la zona, que permite que la implicación de la farmacia vaya más allá de la dispensación y realizar un seguimiento del paciente, con visitas programadas, de forma que el paciente se siente apoyado en todo el proceso. Este servicio se podría reforzar mediante un apoyo extra al paciente a base de material didáctico, lectura, correos electrónicos o whatsapp. Es importante que los farmacéuticos tomen conciencia de la necesidad de realizar atención farmacéutica en tabaquismo.

Para la elaboración de este artículo se ha contado con la colaboración de los doctores especialistas en Medicina de Familia Mauricio Salazar  González, Miguel Aracil Peiro  y Francisco Ponce Lorenzo, del Centro de Salud Marina Española, Elda; Angel Fenoy Soriano, Antonio Luis Gálvez Gutierrez  y Trinitario García Navarro, de Almoradi; Manuel Cano Arjona, Ruperto Manzanares García, Mª Belén Colas Martínez y Juan Alcalá Jorquera, del Centro de Salud Villena II Atalayas; Elizabeth Selva Marroquí,  Isabel Escámez Hernández, Herminio Castellote Pérez y el cardiólogo Alfredo Garzón Rodríguez, de Orihuela; y los médicos generales Angeles Aragón Martínez, José Martínez Asensio y José Antonio Marín Rives, del Centro de Salud Sangonera la Verde.

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