El deporte, en su justa medida, mejora la salud cardiovascular

Los beneficios de la actividad física son numerosos; ayuda a mantener un peso saludable, disminuye la probabilidad de padecer depresión, favorece las funciones cognitivas y reduce el riesgo de padecer cáncer, patología cardiovascular y diabetes. También consigue un mejor control de la actividad cardiovascular y de la HTA. Es importante destacar que produce bienestar y aumenta la sensación de placer porque se estimula la liberación de endorfinas, al igual que disminuye la ansiedad y los niveles altos de estrés. Con la practica de ejercicio físico regular, se mejora la calidad del sueño.

Como todo en la vida el exceso es peligroso, ya que implica la aparición de lesiones tanto en articulaciones como en los músculos y de complicaciones de origen cardiovascular.

La actividad física puede ser también peligrosa, aun en personas que parecen presentar condiciones óptimas para el esfuerzo: la evaluación previa del estado clínico general y cardiovascular en particular de personas es necesaria.

Estudios previos

Sin ninguna duda, toda persona que realice deporte en exceso debe someterse a un estudio cardiovascular y pulmonar que incluya analítica, ecocardiograma, ergometría, pruebas de función respiratoria y pruebas dinámicas que estudien la respuesta del organismo ante situaciones de estrés máximo.

Los pacientes acuden a las consultas de Atención Primaria fundamentalmente con problemas musculoesqueléticos. Son pacientes que practican deporte de forma regular y solicitan controles analíticos y hormonales, porque de forma no controlada pueden estar realizando dietas hipercalóricas para aumentar masa muscular.

De hecho, hay dos perfiles de usuario que acuden a la consulta solicitando consejo médico, las personas que realizan ejercicio para el control de peso y las que lo practican de forma amateur, que habitualmente participan en competiciones.

En cuanto al asesoramiento que demandan suele ser de dos tipos: nutricional, referido sobre todo al tipo de alimentación, y consejo sobre suplementos energéticos, con los que pueden optimizar su entrenamiento y estado físico. También piden información sobre material ortopédico, como rodilleras o tobilleras.

Riesgos

En general los pacientes no son conscientes del riesgo, aunque cada vez solicitan pruebas si van a realizar algún tipo de deporte extremo.

Según la Organización Mundial de la Salud, alrededor de 12 millones de personas mueren de infarto cardiaco o accidente cerebrovascular en todo el mundo. Generalmente se cree que solo afecta a los hombres de edad madura, pero lo cierto es que ocurren tanto en los varones como en las mujeres. En población femenina, el riesgo aumenta considerablemente después de la menopausia, igualando al riesgo del hombre.

Los infartos del corazón y del cerebro (ACV) se deben fundamentalmente a una obstrucción en las arterias que impiden que la sangre fluya correctamente hacia estos órganos. La causa más frecuente es la formación de depósitos de grasas en las paredes internas de las arterias, con lo cual se vuelven más estrechas y menos flexibles. Lo primero es practicar algunos cambios saludables en el estilo de vida, donde hay que descartar por completo el tabaco y empezar una dieta saludable.

Entre las recomendaciones, también está dedicar unos 30 minutos diarios a realizar actividad física, por ejemplo, caminar, trotar, nadar, andar en bicicleta, bailar, cortar el césped, subir y bajar escaleras, patinar o cualquier actividad física que genere movimiento del cuerpo al menos 4-5 veces por semana. Son buenos los ejercicios de fuerza, como por ejemplo hacer pesas. Siempre se debe iniciar lenta y progresivamente.

Prevención

El ejercicio, particularmente el acondicionamiento aeróbico y el entrenamiento de fuerza, es una de las intervenciones fundamentales para prevenir la muerte y la discapacidad generada por las enfermedades cardiovasculares. Sin embargo, practicar deporte con frecuencia no implica estar exento de sufrir riesgo cardiovascular. Algunos estudios determinan que la mitad de los jóvenes deportistas asintomáticos presentan problemas de salud cardiovascular, como alteraciones en la tensión arterial, triglicéridos o problemas en el riñón.

El farmacéutico, como agente de salud, puede y debe jugar un papel importante en ofrecer consejo a los deportistas aficionados, comentando aspectos de una correcta y adecuada alimentación e hidratación, así como el uso de distintos complementos y suplementos nutricionales. Los déficits nutricionales, los riesgos de deshidratación, las necesidades energéticas o los riesgos de lesión son conceptos que hay que aprender a manejar desde el primer día.

Actualmente, las farmacias facilitan una relación directa y de confianza entre los profesionales y los pacientes. El papel del médico y del farmacéutico son fundamentales para que los pacientes puedan acceder a tratamientos de calidad.

Para la elaboración de este artículo se ha contado con la colaboración de los doctores especialistas en Atención Primaria Eduardo Serrano Paz y Alicia Rubio Moreno, y el especialista en Medicina Interna Esteban Martín Echevarría, de Cuenca; los especialistas en Medicina General Concepción Gasch Salvador, Vicente Rodríguez Sempere, Faustino Vega Pérez, Ramón de Juan Frances, Ignacio Verdú Jorda y Sonia Casco Mahillo, del Centro de Salud Gerona, en Alicante; Yolanda Sipan Sarrion, Begoña Ponce Buj, Froilán Sánchez Sánchez, Francisco Giner Garrigues, José M. Baeza López y José Luis Llorens Guinart; del Centro de Salud de Xátiva, y Lidia Sales Juan, Jesús Juan Arbona, Juan Bautista Segui Ferrer, José Antonio Martin Clos y Alfredo Font Cervero.

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