La diabetes y la obesidad hay que abordarlas de forma conjunta

El paciente obeso que no cumple con los protocolos establecidos para someterse a cirugía, se somete a un control similar al que cumplen los pacientes diabéticos que no son obesos

En el control del paciente obeso y diabético, lo primero que hay que procurar es que sea consciente de su situación. Lo ideal es que pudiese ser tratado por diferentes profesionales que, de una forma lo más completa posible, se hagan cargo de los factores que influyen en esta patología. Es muy importante que el paciente sea consciente de su situación, ya que es necesario que muestre voluntad para conseguir que su evolución clínica sea lo más positiva posible.

El paciente obeso que no cumple con los protocolos establecidos para someterse a cirugía, se somete a un control similar al que cumplen los pacientes diabéticos que no son obesos. Aunque quizás, en este tipo de pacientes, se hace mucho más hincapié en concienciar lo importante que es cambiar los hábitos de vida en cuanto a la alimentación y actividad física se refiere.

Cuando un paciente obeso debuta con diabetes tipo 2, lo primero que se plantea es que tiene que conseguir perder peso. Si no existe otra patología de base que haga necesario que el paciente tenga que ser valorado por un endocrino, se recomienda que cambie sus hábitos de vida hacia otros que sean más saludables, en cuanto a la alimentación se refiere. También se valora la posibilidad de empezar a realizar algún tipo de actividad física, aunque siempre hay que consensuarlo con el paciente, puesto que dependiendo del grado de obesidad que padezca podrá realizar actividad física más o menos intensa. Pero lo ideal sería conseguir que la actividad física sea un hábito de vida diario.

Pauta farmacológica

Generalmente también se instaura tratamiento farmacológico, ya que en este tipo de pacientes los valores de glicada suelen ser bastante altos. Todas las guías recomiendan comenzar con metformina, pero la experiencia clínica muestra que en este tipo de pacientes no suele ser suficiente y quizás lo más recomendable es pasar directamente a doble terapia. Para elegir el tratamiento se tiene en cuenta que sea neutro en cuanto al peso o no lo aumente. Por este motivo, utilizar un iDDP4, en concreto vildagliptina, es una buena opción.

Pero el abordaje del paciente obeso y diabético no acaba aquí. También hay que preocuparse por las cifras tensionales, así como por el perfil lipídico del paciente, si no completo, al menos por los niveles de LDL. Estos dos parámetros suelen estar alterados y es frecuente que se necesite medicación para controlarlos.

El control del paciente obeso, en cuanto a glucosa se refiere, se inicia con determinaciones de glucosa y si estas están alteradas se concluye un diagnóstico con intolerancia a la glucosa o diabetes propiamente dicha. Es necesario que los pacientes encuentren el apoyo necesario para que puedan sobrellevar esta situación.

Conocer su enfermedad

En líneas generales, este tipo de paciente no suele ser consciente de la importancia de su enfermedad, solo presta atención a las limitaciones sociales que le ocasiona, pero no suelen ser conscientes de que los problemas cardiovasculares son inminentes, que la hipertensión es una realidad, que las dislipemias empeoran aún más la situación aumentando el riesgo cardiovascular y otros síntomas, como apnea, gota, trombosis. Por eso, es fundamental que se ofrezca a estos pacientes toda la ayuda posible para que conozcan su enfermedad, tomen consciencia de ella, se cuiden y evolucionen de forma positiva hacia una buena salud.

A los pacientes con diabesidad hay que dejarles claro que las pérdidas de peso modestas han demostrado reducir la resistencia a la insulina y tienen efectos positivos en la mejora de la glucemia, presión arterial o lípidos. Por este motivo, las recomendaciones sobre el estilo de vida (consejo sobre nutrición, actividad física y cambio de hábitos) son tan importantes.

Autocontrol

Los pacientes con diabesidad deben recibir educación en autocontrol y autocuidados. Dicha educación debe de abordar los problemas psicosociales, ya que en este tipo de pacientes el bienestar emocional se asocia con resultados positivos. En este sentido, es necesario una mayor implicación de los profesionales sanitarios, desarrollando programas eficaces. Estos programas se tendrían que realizar desde el centro de salud, donde se pudiera hacer un seguimiento correcto con todos los profesionales implicados en el control de esta patología. En esta misma línea de trabajo debería actuar el farmacéutico y en su oficina de farmacia podría ofrecer todos estos servicios de formación para conseguir hábitos de vida que ayuden a controlar la diabesidad.

El farmacéutico se puede implicar en el cuidado de estos pacientes analizando y detectando entre los pacientes que acuden a su farmacia quienes son susceptibles de recibir ayuda para mejorar su situación. Estas personas pueden entrar a formar parte del programa de ayuda y control de la diabesidad con visitas periódicas donde controlen niveles de glucemia, presión y peso. Además puede potenciar la labor que se hace desde Atención Primaria de reeducación de estos pacientes.

Para la elaboración de este artículo se ha contado con la colaboración de los doctores especialistas en Medicina de Familia Juan Carlos Caballero Domenech, Mariona Serra Peralta, Soraya Mota Ruiz y Gloria Osuna Marzal, de Terrassa; Juan Ramirez Gómez, Marcelino López Álamo, Catalina Cárdenes Cárdenes, Juan Ramón Peraita Aguilar y Juan Pérez Vega, de Vecindario; Benigno Gago Nolasco, Sergio Hernández Afonso, William Solar Carbonell, José Ramon Cortizas Martínez y Mabel Tavarez Durán, de Arguineguín, y Javier Luño, Juan Carlos Campillo, Ricardo Moya, Yara María Pérez  y José Luis Suárez Almenara, de Telde.

x