La diabetes tipo 2 se está convirtiendo en una epidemia

Entre el 10 y el 15% de la población adulta española tiene diabetes tipo 2 y más de un 40 por ciento desconoce que presenta esta enfermedad crónica. Los factores más determinantes en el aumento de la prevalencia de la diabetes 2 son obesidad o sobrepeso, sedentarismo, malos hábitos alimenticios, envejecimiento de la población, diagnósticos más precisos de la enfermedad y valoración metabólicas más fiables y precisas, a lo que hay que añadir una mayor esperanza de vida.

La elevación crónica de los valores de glucosa en la sangre, incluso en ausencia de síntomas, conlleva lesiones en múltiples tejidos, de los que son especialmente sensibles los pequeños vasos de la retina, los riñones y los nervios periféricos, donde las complicaciones de la diabetes son más marcadas. De hecho, en prácticamente todas las sociedades desarrolladas, la diabetes se ha convertido en una de las principales causas de ceguera, amputaciones y enfermedad renal terminal.

En España todavía no existe un observatorio permanente que reúna las características sobre la población diabética. La edad de riesgo tiende a disminuir y la población a no seguir las recomendaciones sobre hábitos saludables. Y es que la prevalencia de la diabetes 2 en España se ha estimado mediante la Encuesta Nacional de Salud (ENS), registros médicos o estimaciones basadas en consumo de fármacos. La diabetes tipo 2 es una enfermedad crónica que presenta una de las evoluciones más preocupantes y ha sido catalogada como la epidemia del siglo XXI tanto por su creciente magnitud como por su impacto en la enfermedad cardiovascular. Se cree que para el año 2030 la diabetes 2 alcanzará proporciones epidémicas. Conocer su prevalencia es vital para determinar el estado de salud de la población, poder evitar los reingresos y la enfermedad cardiovascular.

Riesgos asociados

La diabetes conlleva un importante riesgo de enfermedad cardiovascular tanto por sí sola como combinada con otros factores de riesgo como la hipertensión arterial y la dislipidemia. El resultado final es que las personas con diabetes 2 tienen entre 2 y 4 veces más riesgo de enfermedad cardiovascular que la población general y entre un 50 y un 80 por ciento de éstos fallecen por ECV.

Es bien conocido que un buen control de las glucemias capilares y postpandriales conlleva a una disminución de complicaciones derivadas de la diabetes, consiguiendo reducir así la incidencia de eventos cardiovasculares a los que se asocia frecuentemente la diabetes. Descendiendo de esta forma las complicaciones vasculares, se traduce en una menor incidencia de afectación cerebral, cardiaca, renal, oftalmológica y arterial periférica. Además, se consigue reducir el número de infartos cardiacos, accidentes cerebrovasculares, junto con un retraso en el establecimiento de la insuficiencia renal crónica y la insuficiencia arterial de las extremidades inferiores.

Cada vez se ven más casos relacionados con diabetes tipo 2 y ECV en consulta. En los mayores de 60 años se ha constatado un aumento significativo de ECV independiente de la condición de diabético o no. En este tipo de pacientes, la diabetes no modifica de forma significativa el curso, pronóstico y mortalidad de los mismos, aunque sí influye significativamente en el desarrollo de enfermedad cardiovascular oclusiva.

Tratamiento

La casi totalidad de los diabéticos reciben tratamiento con compuestos orales hipoglucemiantes. El tiempo de evolución de la diabetes mayor de 10 años, se asocia a una mayor frecuencia de ECV oclusiva, donde también aparece la hipertensión arterial. La causa de muerte más frecuente en los diabéticos es la ECV, mientras que en los no diabéticos la bronconeumonía.

Por norma general, se siguen las recomendaciones de la guías, al igual que se hace con el resto de las patologías. Dependiendo del tipo de paciente, se elige el tratamiento farmacológico más adecuado, comenzando en la mayoría de los casos por recomendar dieta y practicar algún tipo de ejercicio físico, en caso de no mejorar, en la actualidad disponemos de un amplio arsenal terapéutico, siendo los IDPP4 y los SGLT2 un gran avance en el tratamiento de la enfermedad.

Sería muy interesante una buena comunicación entre el médico y el farmacéutico en el tratamiento de la diabetes 2, principalmente para garantizar que el paciente cumple con el tratamiento, ya que, por norma general el paciente diabético es muy mal cumplidor de los tratamientos prescritos.

Adherencia

De hecho, existen unos formularios a modo de encuesta para hacer seguimiento del nivel de adherencia del paciente al tratamiento que se debería tener tanto en consulta como en farmacia. Si se pudiera monitorizar al paciente para ver su nivel de cumplimiento de tratamiento, se podría reducir muchos casos de hipoglucemias y de avance de la enfermedad.

Porque un de los aspectos más importantes para el tratamiento de los diabéticos será la individualización de las terapias. El mismo tratamiento no vale para todas las personas, un paciente mayor con complicaciones vasculares no puede tener los mismos objetivos terapéuticos que una persona más joven. La adherencia al tratamiento es un punto transcendental en el buen control de la enfermedad. El abandono de las terapias en la diabetes es uno de los problemas más preocupantes, porque es una de las principales causas del importante porcentaje de diabéticos está mal controlado.

Para la elaboración de este artículo se ha contado con la colaboración de los doctores Berniza Milagros Calderón Pineda, Javier Julián Gil Pastor, Juan Manuel García Paíno y Pedro Sánchez Gago; los médicos de Atención Primaria Tarsicio Forcen Alonso, Pedro Navarro Esparza y Eugenio Álvarez Tutor, del Centro de Salud de Tafalla; Ciriaco Gómez Ferreras, José Félix Aparicio Martin, Jerónimo Cuesta Sánchez, Luis Fernando Rueda Prieto, Santiago Cordero Herrero y Olegario Carretero Salvador, del Centro de Salud Zamora Norte; los médicos generales Pablo Gregorio Baz Rodríguez, Manuel Becerro Cereceda, Ana María Rodríguez Medina y Jesús Palomo del Arco, del Centro de Salud de Ciudad Rodrigo, y Pablo González Astorqui, José Luis Hernández Hernández, Dolores García Sánchez y Margarita Hierro Cámara, de Castro Urdiales.

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