El diabético informado e implicado en su autocuidado consigue un mejor control

El paciente con diagnóstico reciente de diabetes no es consciente de la gravedad que puede llevar la enfermedad si no sigue unas reglas dietéticas y un tratamiento que se ajuste a su grado de enfermedad. Es fundamental una educación sanitaria dada por el médico y la enfermera, y tener un buen cumplimiento terapéutico. Este suele ser mayor que el de las medidas higiénico dietéticas. Por eso, los pacientes diabéticos deben tomar más responsabilidades en el autocuidado tanto en el seguimiento de la dieta y el ejercicio y en el cumplimiento farmacológico, prestando atención al autocontrol de la glucemia e incluso en la modificación de dosis en determinadas circunstancias en las que el medico considere que está capacitado.

Porque un paciente informado e implicado en su autocuidado consigue mejores cifras de peso, glucemia y hemoglobina glicada, y, lo que es más importante, una disminución de las complicaciones macro y micro vasculares a medio y largo plazo. Así, es importante implicar al paciente y a su entorno familiar, motivándolo a realizar cuidados dietéticos y a afrontar un buen cumplimiento terapéutico.

Y es que es fundamental afrontar la diabetes desde un primer momento de forma positiva y firme siendo el profesional sanitario el que debe transmitir al paciente la información necesaria adaptándola a las circunstancias socioculturales de cada paciente. La forma de concienciar a estos pacientes es una labor multidisciplinar en el que médico y enfermera son indispensables para concienciar al diabético sobre su enfermedad y sus posibles complicaciones.

Problema de salud

Porque la diabetes representa un importante problema de salud. El aumento de su incidencia y prevalencia, su carácter complejo, la gravedad de su impacto económico, sanitario y psicosocial que genera justifica la importancia de reflexionar sobre sus efectos, tanto desde el punto de vista individual como social. Así, cuanto mayor nivel cultural tiene un paciente es más fácil concienciarle de las graves complicaciones que puede producirle la diabetes, permitiéndole afrontar la enfermedad de un modo responsable.

Cuando un paciente comienza el autocontrol de su enfermedad y aprende a interpretarla relación de las variaciones de glucemia respecto a la dieta, el ejercicio y la adherencia al tratamiento tendrá las mejores herramientas para responsabilizarse de su enfermedad y, por tanto, adherirse a su cuidado. Es importante  la  educación  que  se  imparte  principalmente  desde  enfermería, con el fomento  de  hábitos  saludables, la promoción de autocuidados y  el seguimiento  y  control  de la  enfermedad  con  la  medida  de  la  glucemia  capilar.

Algunos estudios, como el DAWN (Diabetes Attitudes, Wishes and Needs), han analizado los distintos aspectos de la enfermedad a través de encuestas poblacionales. Otros trabajos muestran que si un paciente es abrumado por las explicaciones del médico, mucho más si estas resultan exageradas por la inadecuada manera de hacerlo, su respuesta genera un estado depresivo que le dificulta seguir las instrucciones. Por eso, es necesario saber lo que el paciente comprende y lo que está dispuesto a asumir para el control de su enfermedad. Desde esta perspectiva resulta más fácil conseguir los objetivos compartidos.

Educación diabetológica

En este sentido, hay que destacar que los pacientes con diabetes 2  que presentan un mayor nivel de adherencia al tratamiento consiguen una mejor calidad de vida y son los que gracias a la educación diabetológica del paciente y todo su entorno cumplen, comprenden y entienden la importancia de la enfermedad y toman conciencia de la necesidad de realizar un cambio en los hábitos diarios y en el cumplimiento terapéutico.

Las alternativas terapéuticas existentes hoy en día son muchas y muy favorables a la adherencia al tratamiento puesto que tanto metformina, IDPP 4  e inhibidores de la GLT2 presentan un bajo índice de efectos adversos, siempre teniendo presente individualizar el tratamiento farmacológico.

Desde la oficina de farmacia se puede ayudar aportando talleres con información sobre su patología, realizar a petición del paciente pequeños controles para un buen control y una buena cumplimentación. Las oficinas de farmacia son un eslabón muy importante en la educación del paciente. Con la receta electrónica se ha mejorado mucho en este tema debido a un mayor control en la toma de tratamiento.

Las farmacias constituyen uno de los puntos de encuentro del pacientes. Está demostrado que la empatía entre farmacéutico y paciente mejora todos los aspectos incluidos en las terapias, no solo el farmacológico, sino la dieta y ejercicio, que se refuerzan por parte de estos profesionales. La llegada de la receta electrónica sirve como mecanismo de control y marcador de la adherencia a los tratamientos, la información que da a médicos y farmacéuticos les indica el grado de cumplimentación de las terapias.

Para la elaboración de este artículo se ha contado con la colaboración de los doctores especialistas en Medicina General Celina Sanchis Escudero, José Lamberto González Cuber, Francisco Jaén Martínez, Conrado Mateu Navarro y José Simón Medina Aspas, del Centro de Salud de Benetuser; los médicos de Atención Primaria Alfredo Perches Falco, Ramón Alfonso Falcón, Mariano Guallar Pérez, Manuel Botaya Marcial y José Manuel Millaruelo Trillo, del Centro de Salud Torrero Este, en Zaragoza; Concepción Castellote, Pilar Aznar Tejero, Javier Perfecto Ejarque y Antonio Carreras Mestre, del Centro de Salud Universitas; Javier Duran Dotras, José Antonio Dura Martínez, Esther García Martínez, Joaquín Casado González y Lourdes Marques Roy, del Centro de Salud Torrent, Luis Aguilar Cano, Vicente Soler David, Carmen Moreno Rivelles, Julia Martínez Nogues, Pablo Serra Moliner y José Valero Pérez, del Centro de Salud Burjasot II, y Antonio del Ruste Navarro, María Antonia Gracia Ruiz, Luis Lample Lacasa,  Gloria Navarro Aranaz y Ana Isabel Usón Martín.

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