La educación es clave para desterrar los falsos mitos entorno a la diabetes

Existen varios mitos entorno a la diabetes. Uno bastante extendido es que comer bastantes dulces causa diabetes. La realidad es que la respuesta no es tan simple, ya que la diabetes tipo 1 depende de factores genéticos y en la tipo 2 influyen factores genéticos y del estilo de vida. El sobrepeso aumenta el riesgo de padecer diabetes tipo 2 y éste es consecuencia de la ingesta de una excesiva de calorías. Aunque el consumo excesivo de dulces puede contribuir por sí sola no causa diabetes, aunque sí puede favorecer su aparición.

También se cree que las personas diabéticas no pueden comer productos azucarados. La realidad es que los diabéticos sí pueden comer dulces y postres, si lo hacen dentro de un plan de alimentación saludable. Estos alimentos no están prohibidos de forma taxativa en el diabético, ahora bien, se deben tomar de forma contenida y controlada.

Otro mito es que la diabetes es contagiosa; y no lo es. Lo que está claro es que sí se puede prevenir con un estilo de vida saludable y evitando el exceso de los hidratos de carbono en la dieta.

Algunas personas se muestran reticentes por iniciar el tratamiento con antidiabéticos orales, por la falsa creencia de que una vez iniciado ya no se puede dejar nunca; es como si fuera el tratamiento el que condiciona la evolución de la enfermedad. El miedo a las hipoglucemias lleva a los pacientes a medirse los niveles de azúcar antes de tomar el tratamiento, no tomando pastillas si los niveles en ese momento son normales. Otros piensan que la insulina provoca ceguera y amputación de los miembros inferiores, provocando en los pacientes tal miedo que muchos empiezan a tomar el tratamiento y a hacer bien la dieta, con mejorías espectaculares en su control metabólico.

Marcar objetivos

Cuando se aborda la diabetes en un paciente, todos los objetivos que se  proponemos en la práctica clínica no se cumplen sino se llevan a cabo programas de educación sanitaria a todos los niveles.

No se puede proponer la práctica de ejercicio físico, la dieta o la medicación sin antes informar al paciente de la gran importancia que tiene para el buen desarrollo de su enfermedad, al tiempo que se le motiva para transmitirle seguridad y protagonismo en el control de su enfermedad. Así, la educación sanitaria, tanto individual como en grupo, son altamente efectivas para impartir al paciente diabético. Ambas formas deben complementarse.

Salvo en casos muy concretos, en pacientes relativamente jóvenes y con buena información de su enfermedad y su tratamiento, todo lo relacionado con el tratamiento y seguimiento debe realizarse en las consultas de atención primaria, sobre todo en la consulta de enfermería, con más tiempo y con un trato más cercano al paciente y su familia. De hecho, la vía más recomendable sería la difusión por parte del equipo de salud (médico y/o enfermería), por medio de charlas o talleres que fuesen lo más participativos posible, para implicar a los pacientes en el autocuidado y resolver sus dudas, mitos y preocupaciones en esta patología que conlleva una gran morbi-mortalidad.

La diabetes es una de las patologías de las que más información digital se dispone, debido seguramente a que en el campo de la diabetes el tratamiento está basado en la educación, la motivación y la corresponsabilidad del paciente.

En general, el uso de internet es positivo, ya que puede resultar útil y de gran ayuda para que pueda entender mejor su patología y poder tener conciencia de la gravedad de la misma.

Pero hay que tener en cuenta que la navegación indiscriminada por internet puede generar problemas. Solo se podría recomendar a diabéticos con previo conocimiento del manejo que el paciente tiene de internet y siempre con indicación de las páginas que podrían serle de utilidad.

Evitar problemas

La prevención o reducción de los problemas de salud relacionados con la diabetes es un reto prioritario dentro de las consultas. Internet puede ofrecer cosas útiles, tanto a los pacientes como a los profesionales sanitarios. Pero es importante poder filtrar la información, ya que en muchas páginas web se permite la interacción de los usuarios, haciendo accesible el contacto a través de correos electrónicos o mensajería instantánea que permiten establecer una comunidad virtual donde los propios afectados se pueden sentir partícipes, aportando sus experiencias, preguntando sus dudas y adaptándose a las necesidades de cada uno.

En general, las mejores páginas de consulta están dirigidas a los profesionales sanitarios. Las que más se recomiendan en consulta son la traducción en castellano de la ADA, la página de la SED y Familydoctor.org.  Es importante animar a los pacientes a leer los foros donde se encontrarán seguro con respuestas a preguntas que ellos mismos se están haciendo respecto a su enfermedad, y que por falta de tiempo es imposible comentar en la consulta. También es importante que tomen nota de las recetas, para hacer menos monótona su dieta.

Para la elaboración de este artículo se ha contado con la colaboración de los doctores Ramón Macia Pérez, Guillermo Carrio, Carlos Rudiera, Blanca Navarro, Luisa Gema Fernández y Pilar Montes, del Centro de Salud Severo Ochoa; Carlos Pérez Méndez, del Centro Salud Mondoñedo; José Antonio Soengas Vázquez, del Centro Salud Pantón; Jerónimo Fernández Torrente, del Centro Salud LA Milagrosa; Francisco Expósito Rubinos, del Centro Salud Castro de Rey; Mª José Martínez Fiallega, del Centro Salud Foz y Antonio Sánchez Seoane, del Centro Salud Palas de Rey, todos en Lugo; los médicos de Familia Dolores Recarey García, María Cruz Grandal Amor, Manuel Abuín Rodríguez, Fernando Paramio Castedo y Jesús Rafael Grande Estévez, del Centro de Salud Fontenla, Ferrol, y Manuel Rey Rionegro, María Concepción García Masid, José Manuel Freire Couto, Juan Jesús Gago Prada, Miguel Ángel González Rodríguez y José Manuel Garrido Sampedro, del Centro O Barco De Valdeorras, en Ourense.

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