El estilo de vida y la adherencia terapéutica, claves para evitar ictus en hipertensos

La hipertensión arterial es uno de los principales factores de riesgo cardiovascular. Multiplica por 4 el riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular o un o ictus, sobre todo el valor de la sistólica. Hay que tener en cuenta que la HTA es la patología más frecuente, que en España afecta a cerca del 40% de la población adulta y se incrementa hasta el 85% en mayores de 65 años. La manera de evitar este tipo de complicaciones secundarias a la HTA es haber mantenido las cifras de tensión arterial dentro de los límites normales, lo que se puede conseguir con una adherencia del tratamiento por parte del paciente hipertenso. Además, es clave que el paciente siga un estilo de vida saludable, donde la disminución del consumo de alcohol, de tabaco, seguir una dieta mediterránea y control del peso, así como realizar ejercicio de intensidad moderada de acuerdo a la capacidad funcional de la persona son pautas necesarias. Y es que con un control adecuado de la HTA se lograría reducir en un 40% la incidencia de ictus.

El arsenal terapéutico antihipertensivo es muy amplio y se centra, sobre todo, en seis familias de fármacos. El estudio ALLHAT demostró un resultado similar del tratamiento antihipertensivo basado en un diurético (clortalidona), IECA o antagonista del calcio, aunque el VIII Comité Nacional Conjunto (JNC8) abandonó la recomendación de iniciar el tratamiento con diuréticos tiazídicos, sugiriendo una combinación de diurético a dosis bajas junto con un IECA o ARA II. No obstante, el estudio ACCOMPLISH pone en duda esta pauta, ya que la combinación de un IECA más un antagonista del calcio disminuye la morbimortalidad en un 20% respecto al tratamiento anterior. En definitiva, son los antagonistas del calcio los que mejor protegen del ictus, aunque también es cierto que controlan peor la insuficiencia cardiaca, debido a que poseen mayor acción vasodilatadora periférica. También hay que tener en cuenta que los diuréticos tiazídicos podrían aportar un beneficio adicional en la prevención secundaria del ictus, ya que aumentan la excreción de Na, cloruro y agua. Son los únicos que, además, poseen un efecto vasodilatador, disminuyendo la presión arterial.

Metaanálisis

En este sentido, hay un metaanálisis que indica que los diuréticos tiazidicos son el tratamiento más efectivo de primera línea en hipertensión para prevenir eventos cardiovasculares, incluso incluyendo estudios recientes como los que demuestran que los IECAs tenían mejores resultados que los diuréticos en pacientes con edad avanzada. Pero el caso es que cualquier fármaco antihipertensivo reduce el riesgo de enfermedad cardiovascular y, por ello, también disminuyen el riesgo total.

En este contexto, los farmacéuticos pueden interactuar con el resto de profesionales sanitarios insistiendo en el cambio de hábitos saludables y recordando a los pacientes la importancia de la adherencia al tratamiento. A la hora de valorar el cumplimiento terapéutico, el farmacéutico puede hacerlo a través de la receta electrónica. Además, por su accesibilidad al paciente, puede comentarle la importancia de llevar un estilo de vida saludable. Así, podrían concienciar, orientar y aconsejar a la población. También tiene un papel importante en la toma de la tensión arterial.

Para la elaboración de este artículo se ha contado con la colaboración de los doctores especialistas en Atención Primaria Rosa María Abad Laguía, Agustín Galve Royo, Matilde Martínez Martínez y Alejandro Monge Illanes, del Centro de Salud Teruel Centro; los médicos generales Froilán Sánchez Sánchez, Carmen Martínez Guerola y Consuelo Bru Martínez, del Centro de Salud Canals; José Miguel Buñuel Granados, Isidro Fle Pinilla, Jesús Aguilar Cortés y Alicia Yumen Chabbar Boudet, del Centro de Salud Miralbueno, y Ricardo Fornas García, Juan José Mont Adam, José Román Chulvi Roig, Mª Jóse Trull García, Javier Reyes Soriano y Pedro Jiménez Roset, del Centro de Salud Villanueva, de Castellón.

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