La formación online gana terreno entre los profesionales sanitarios

Internet es una de las principales vías de formación, sobre todo utilizando las plataformas de búsqueda de artículos como PubMed. Su principal ventaja es la disponibilidad (las 24h del día) y accesibilidad (desde que cualquier sitio donde haya conexión a internet). Pero hay que tener en cuenta que  no siempre hay acceso al texto completo en todos los artículos o revisiones solicitadas. Con respecto a las revistas, los profesionales suelen mostrar interés por las de su especialidad y/o relacionadas con la actividad médica habitual. Su uso es más limitado porqué implican un coste, pero se tiene accesos a toda la información publicada en la revista.

Otro foco de formación importante son las sesiones clínicas en el centro de salud. En la mayoría de centros de salud, sobre todo cuando hay acreditación MIR, se realizan sesiones formativas, que suelen estar integradas dentro del horario laboral, con lo que facilitan la formación continuada, aunque no siempre se adecuan a las necesidades formativas. Las sesiones clínicas en el centro son útiles, porque se puede seleccionar situaciones o casos y comentarlos con otros profesionales. Los cursos/talleres/reuniones que imparten los especialistas de referencia u otros, ya sea en el hospital o bien en otros puntos, son una buena opción.

Por su parte, los cursos online o en papel impartidos por los laboratorios farmacéuticos son otra vía de formación. Se facilita el acceso al curso a cualquier hora y permiten generalmente tener algún tipo de feedback con algún tutor online.

En cuanto a los congresos presenciales, hay que destacar que facilitan la relación interpersonal (docente y compañeros), con lo que son más amenos. Generalmente es donde se conocen las últimas novedades científicas. Son útiles las reuniones de grupos de trabajo más monográficos. No obstante, hay que destacar que no siempre se consigue financiación para acudir y hay que ver las facilidades que da el centro de trabajo para poder asistir.

Materiales

Entre los materiales que distribuye la industria, resultan de utilidad las guías de manejo clínico, la documentación científica con artículos y/o casos clínicos y las reglas/tablas/... con dosis/equivalencias.

También los especialistas señalan que las jornadas monográficas presenciales, que no se extiendan mucho tiempo (a poder ser de 1 día o una tarde) y que tengan utilidad en la práctica son útiles, que se complementan con cursos online, con más contenido teórico, para poder profundizar en la información.

En ocasiones, la información que se recibe de la industria farmacéutica difiere de las sesiones que son impartidas por parte del servicio de farmacia. Este caso hay que verificar la información ya que estar bien informados es la única manera de poder rebatir las reuniones individualizadas que se realizan para la revisión periódica de prescripciones. En cuanto a los hipertensivos, se explican las bondades del producto promocionado en comparación con otro/s productos teniendo en cuenta los resultados de un determinado estudio. Lo que muchas veces no se hace es analizar la potencia/credibilidad del estudio y, en consecuencia, la credibilidad del mensaje proporcionado. Hay que tener en cuenta que a veces puede variar el tamaño del comprimido, el color, el nombre, pero si es igual, la cantidad de información que se presenta pasa a ser un obstáculo. Se puede comparar entre fármacos que pertenecen a la misma familia y del mismo grupo terapéutico, ofreciendo mensajes directos y transparentes.

Cómo llega la información

Mucha de la información que reciben los médicos es a través de correo electrónico. Creen que su utilidad es limitada, ya que muchas veces los correos de la industria farmacéutica no son leídos detenidamente o, simplemente, son eliminados directamente. Nunca puede sustituir la visita médica con el delegado, ya que el contacto personal con un buen profesional es básico e insustituible.

Los cursos de formación online sí que son más usados. Sobre todo, cuando hay alguna recomendación/sugerencia por parte de un profesional sanitario y/o de la industria farmacéutica, que avala su rigor científico.

Para la elaboración de este artículo se ha contado con la colaboración de los doctores Gregorio Hinojosa Bareas, José Luque González y Mónica Arana Torras, de Badalona; los especialistas en Medicina de Familia María Pilar Cañivano Povill, Griselda Martin Carpena, Raquel Urdiain Agorriz, Vivianne Roque Badell y Ana Esther González Gallego, de Barcelona; Enrique Bachrani Reverte, Domingo Ribas Seguí, Antoni Duran Gene y Josep Sabate Fiestras, de Tarragona, y Francesc Marimon Cortes, Josep Maria Farre Marimon, Peter Chicu y Antoni Rabassa Sole.

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