domingo 11/4/21

El incumplimiento del paciente con HTA reduce la eficacia y la efectividad de las medidas terapéuticas

La hipertensión arterial (HTA) es una enfermedad crónica que tiene una prevalencia alta y se asocia con morbimortalidad cardiovascular. Su tratamiento y control óptimo permiten una disminución de todos los efectos negativos que lleva inherente.

Para el tratamiento de la HTA se dispone de un amplio abanico de modificaciones de estilos de vida y un buen grupo farmacológico suficiente y variado que permite individualizar el tratamiento dependiendo de las características del hipertenso, sus factores de riesgo y su comorbilidad.

Aunque no exista un perfil concreto de paciente no cumplidor, la incidencia es mayor en los varones jóvenes y en los pacientes polimedicados que padecen varías patologías. Hay muchos factores que influyen en este incumplimiento, como son la negación de la enfermedad, la ausencia de síntomas, los olvidos en la toma de la medicación, el coste de los medicamentos y el temor a los posibles efectos secundarios serían los más frecuentes.

Hay que recordar que la adherencia al tratamiento se define como la medida en que el paciente asume las normas y los consejos que se les da en cuanto a los cambios en el estilo de vida, toma de la medicación, asistencia a revisiones…

Una de las principales causas del mal control es la falta de cumplimiento. Está demostrado que la asistencia a citas no es un método válido para valorar el cumplimiento terapéutico en estos pacientes y los que no acuden a las citas programadas y concertadas raramente realizan las indicaciones terapéuticas.

Además la falta de asistencia a los controles concertados supone un obstáculo importante para la eficacia de las intervenciones de los médicos. La relación médico-paciente es un factor importante en el cumplimiento de las citas. Las razones del incumplimiento no son bien conocidas.

Cambios en el estilo de vida

El paciente hipertenso tiene que cambiar su estilo de vida y llevar a cabo modificaciones en su dieta, limitando el consumo de sodio, aumentando el de frutas y verduras y reduciendo la toma de alimentos procesados. También debe evitar el tabaco tanto activa como pasivamente y realizar ejercicio físico moderado de forma habitual. El estrés y la ansiedad pueden aumentar temporalmente la presión arterial. Todo esto unido al tratamiento farmacológico ayudará a que se reduzca el número de consultas por posibles crisis hipertensivas.

Menor morbilidad

Y es que el control de la HTA conlleva importantes beneficios para el paciente con una disminución de la morbimortalidad tanto por ACV como por cardiopatía isquémica. Por tanto, el incumplimiento terapéutico propicia un aumento de la morbimortalidad y del coste sociosanitario. Cuando la presión arterial no está bien controlada, las cifras no permanecen en un mismo nivel, si no que pueden aumentar o variar de forma progresiva con el riesgo para el paciente de sufrir un ataque cardiaco o un ictus.

En este contexto, hay que tener en cuenta que la medición del cumplimiento terapéutico no es fácil ni exacta. Los métodos para determinarlo pueden ser directos o indirectos. Estos últimos son sencillos, baratos y útiles en Atención Primaria, aunque en general sobreestiman el cumplimiento y están basados en la medición del recuento de comprimidos o en la entrevista clínica.

Por otra parte, las consecuencias sanitarias derivadas del incumplimiento son importantes ya que, entre otros aspectos, da lugar a un aumento del número de consultas por la falta de control, del número de pruebas complementarias para descartar HTA secundaria, de la dosis de los fármacos o la adición de otros nuevo, lo que origina mayor gasto sanitario en general.

También hay que contar con las crisis hipertensivas, la aparición de eventos cardiovasculares y el aumento de las tasas de morbimortalidad. Las visitas a urgencias pueden ser recurrentes y la tasa de ingresos puede ser mayor. En definitiva, el incumplimiento da lugar a una disminución de la eficacia y de la efectividad de las medidas terapéuticas y a un aumento de la morbimortalidad cardiovascular.

Prevención

Por eso, tener hábitos de vida saludables y, sobre todo, evitar el sobrepeso y la obesidad son los principales factores para prevenir la aparición de la hipertensión. Existen evidencias que señalan que llevar una dieta saludable y practicar ejercicio físico con moderación y de forma continuada puede ayudar a que se reduzca mucho la prevalencia de esta enfermedad.

En los casos en lo que en la familia haya antecedentes de HTA, este factor genético supone una llamada de atención adicional a que el paciente cuide los hábitos de vida y vigile las cifras de presión arterial. Debido a que la HTA es una enfermedad crónica, es fundamental que los pacientes sean constantes con los tratamientos. Las primeras consecuencias las sufren las arterias, que se endurecen a medida que soportan la PA alta de forma continua, se hacen más gruesas y puede verse dificultado el paso de sangre a través de ellas. El control de los pacientes hipertensos está enfocado en llevar a cabo un buen control, tanto en prevención primaria como en secundaria, sin olvidar motivar al paciente para que su grado de cumplimiento sea el más óptimo posible.

Pautas que ayudan

Las estrategias para favorecer el cumplimiento deben motivar al paciente para tomar la medicación. La motivación mejora cuando se tienen experiencias positivas con el médico, se confía en él y se facilita la relación médico-paciente. Las estrategias deben ser personalizadas, donde hay que tener en cuenta la experiencia previa con los antihipertensivos. Se deben considerar siempre, dentro del perfil de riesgo del paciente, los daños subclínicos añadidos y la enfermedad cardiovascular, renal o diabética asociada.

Unas pautas que pueden ayudar al paciente hipertenso en su cumplimiento terapéutico son que se acostumbre a tomar la medicación a la misma hora del día y coincidiendo con actividades cotidianas, utilizar alarmas para recordar la hora de la toma del medicamento, reponer los envases de fármacos antes de que se acaben, controlar el número de pastillas cada mes y colocar la medicación en un lugar visible.

En todo este proceso es fundamental la intervención del enfermero en los controles y la colaboración del farmacéutico en la detección, prevención y resolución de problemas relacionados con la medicación para alcanzar mejores resultados y mejorar la calidad de vida de los pacientes.

Para la elaboración de este artículo se ha contado con la colaboración de los doctores especialistas en Medicina de Familia Jacobo Cadarso Arrojo, María del Portal González Lorenzo y Juan Alberto Martínez Montero, del Centro de Salud Pedroso, Ferrol, y los especialistas en Medicina General Javier Saéz -Torres Viso, Arsenio Alonso Estévez y José Ignacio Castro Landín, de Moaña.