martes 28.01.2020

La individualización del tratamiento para la diabetes 2 mejora los resultados

Uno de los desafíos del manejo de los ancianos con diabetes tipo 2 es la individualización, por las múltiples comorbilidades que pueden presentarse, donde hay que tener en cuenta el deterioro cognitivo, la depresión y la limitación funcional

La individualización del tratamiento para la diabetes 2 mejora los resultados

Los análogos del GLP1 son fármacos empleados en el control de la diabetes porque presentan beneficios en los diabéticos obesos, ya que reducen el peso y el IMC, mejorando muchos parámetros cardiovasculares. Además, no hay que ajustar la dosis en caso de insuficiencia renal, son cómodos y fáciles de usar, una vez por semana y la dosis ya va titulada, y pueden combinarse con varios fármacos para el tratamiento de la diabetes. El único problema es el precio y el visado desde los servicios de inspección.

Los programas para adelgazar en DM2 no son muy accesibles ni están claramente protocolizados. En algunas comunidades autónomas hay acceso a unas dietas estandarizadas y varios laboratorios farmacéuticos suministran varias dietas ya confeccionadas que son de utilidad.

Polimedicación

En el caso del paciente anciano polimedicado, se puede contemplar el tratamiento con uno o más antidiabéticos orales asociando metformina, con inhibidores DPP4, según recomiendan las guías clínicas dado su perfil de seguridad. Son muy bien tolerados, no inducen hipoglucemias ni presentan interacciones medicamentosas significativas, siempre que se ajuste la dosis cuando es necesario según tasa de filtrado glomerular en caso de insuficiencia renal. 

Además, en el paciente anciano polimedicado está menos indicada la insulinización, salvo si no consigue objetivo glucémico por la dificultad que puede suponer el autoajuste de dosis y el elevado riesgo de hipoglucemias que inducen.

En este contexto, hay que tener en cuenta el entorno en el que se encuentre el paciente anciano, en este grupo la coexistencia de comorbilidades y síndromes geriátricos, así como por la polifarmacia, les condiciona a ser buenos cumplimentadores. En un entorno familiar adecuado siempre se mejora la cumplimentación. En el anciano con DM2 y enfermedad renal crónica, la insulina ofrece seguridad. 

Fragilidad

También hay que tener en cuenta que en el paciente en situación de fragilidad o dependencia se aconseja el uso de metformina, iDPP4 o insulina; en caso de no tener fragilidad o dependencia, pero con filtrados <30ml/min, se recomienda iDDP4 o insulina; los que tienen enfermedad cardiovascular establecida y filtrado normal, se opta por metformina y SGLT2, GLP1 o iDPP4.

Hay que tener en cuenta que en el manejo del paciente anciano con DM2 y pluripatología hay que tener presente el riesgo de hipoglucemia, que se ha asociado a fallecimiento y a disminución de los beneficios en el control de la glucemia.

Uno de los desafíos del manejo de los ancianos con DM2 es la individualización de la los pacientes con múltiples comorbilidades. Pese a que las complicaciones micro y macrovasculares de la diabetes son bien conocidas, existe una falta de reconocimiento generalizada de otras situaciones, como el deterioro cognitivo, la depresión y la limitación funcional. Con una prevalencia de diabetes en mayores de 65 años del 26% y una población cada vez más envejecida, es necesario disponer de las herramientas adecuadas para enfrentarse a los desafíos del control de la enfermedad en los pacientes ancianos. 

Calidad de vida

En el paciente anciano los beneficios de un tratamiento antidiabético intensivo son limitados. Por eso, los objetivos básicos deben ser mejorar la calidad de vida, preservar la funcionalidad y evitar los efectos adversos, muy especialmente las hipoglucemias. 

A la hora de hablar del diabético hipertenso hay que fijar un objetivo de control tensional similar al hipertenso no diabético. Las cifras de presión arterial en un paciente diabético deben ser más estrictas, ya que hay mayor riesgo de eventos cardiovasculares. El diabético debe tener la máxima por debajo de 130 y la mínima por debajo de 80. Para ello, en muchas ocasiones precisaremos de antihipertensivos duales que combinen ARAII o IECA con calcioantagonistas para conseguir objetivos. 

Para la elaboración de este artículo se ha contado con la colaboración de los doctores María Aguilar Heras, Elena Belenguer Muncharaz, Eva María Laparra Magdalena, Carmen Moreno Ribelles, Sandra Serra Esteve, de la Pobla de Vallbona.

La individualización del tratamiento para la diabetes 2 mejora los resultados
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