jueves 4/3/21

La información es clave para terminar con los falsos mitos sobre la diabetes 2

La diabetes afecta aproximadamente a 2.600.000 personas con edades comprendidas entre los 30 y 89 años en toda España. Según las estimaciones de la Organización Mundial de la Salud, más de 180 millones de personas la padecen en el mundo. Es probable que este dato se duplique antes del 2030. Sin un adecuado control puede dar lugar a complicaciones de gravedad. De hecho, es la cuarta causa de muerte prematura en mujeres y la octava en varones. Según el estudio di@bet.es, el 13,8% de los españoles mayores de 18 años son diabéticos. Sólo el 57% lo saben, pero un 43% (2,3 millones de españoles) desconocen que la padecen. A pesar de esta alta prevalencia, existen falsos mitos sobre la diabetes y conceptos erróneos. Uno de ellos es que la diabetes se cura. En la actualidad, es fácil transmitir información falsa a través de medios digitales y prometer curaciones a pacientes desesperados. La diabetes no se cura. Por fortuna, están en marcha muchas investigaciones al respecto y tal vez sí tenga curación en unos años, pero no en la actualidad.

Otro mito es que las mujeres diabéticas no pueden tener hijos. En algunos entornos se ha propagado este falso mito tras complicarse un embarazo en un familiar. Es cierto que la diabetes gestacional conlleva un mayor control de la embarazada, pero en absoluto contraindica dicho embarazo.

También algunas personas creen que un diabético sólo puede comer productos dietéticos o light. Se trata de un error, ya que un diabético puede comer de todo. Eso sí, controlando la ingesta calórica y adecuando el ejercicio a la ingesta. Los productos light incluso pueden suponer una trampa para el diabético. Muchos utilizan fructosa y dextrosa como edulcorante, que no son adecuados. Y en ocasiones, el paciente diabético se relaja en el control de las calorías que está ingiriendo creyendo que como es light, la cantidad no importa.

Otro mito dice que un diabético puede tomar miel porque es un alimento natural. Es verdad que la miel es un alimento natural, pero contiene dextrosa, cuyo metabolismo es similar al que precisa la glucosa en nuestro organismo. Por ello, hay que consumir miel con la misma precaución que otros alimentos: controlando la cantidad de calorías que aporta.

Prevención

Los pacientes con diabetes no pueden hacer deporte. Todo lo contrario, hacer deporte ayuda a controlar los niveles de glucemia. Lo que sí es importante es tomar precauciones ante del ejercicio, como ingerir un suplemento de hidratos de carbono para evitar la hipoglucemia.

La diabetes no se puede prevenir. La tipo 1 no, pero la tipo 2 sí con un estilo de vida saludable y con ejercicio. Es totalmente falso que la insulina produce ceguera y amputaciones, pero hay que tener en cuenta que la diabetes es una enfermedad silenciosa e indolora y muchas veces cuando aparecen manifestaciones se deben a complicaciones graves.

Para terminar con los falsos mitos, los pacientes deberían disponer de información. La vía más recomendable para informar al paciente diabético y a su entorno en las comunicaciones y notificaciones relacionadas con su patología debe ser siempre a través del centro de salud o, en algún caso especial, a través de la consulta de especializada. La consulta médica o la de enfermería pueden organizar talleres para pacientes diabéticos en el centro de salud, charlas con distintos profesionales,... Hay que asumir que el paciente buscará información probablemente a través de internet, por lo que sería interesante dirigirle a páginas con acreditada solvencia tanto de sociedades científicas como de asociaciones de enfermos, como puede ser Fisterra, Fundación española de corazón, Escuela de pacientes, Sociedad Española de Diabetes,…

Educación sanitaria

La educación sanitaria individual debe realizarse al comienzo de la enfermedad, cuando empieza un tratamiento con insulina o cuando el paciente está descompensado. Debe ser realizada por profesionales sanitarios, fundamentalmente por su enfermera de Atención Primaria o del Servicio de Endocrinología. Es muy importante implicar al entorno familiar, sobre todo en niños, jóvenes y adultos de edad avanzada.

Por su parte, la educación grupal debe realizarse un tiempo después del diagnóstico. El grupo puede actuar como un elemento motivador y reforzador. El objetivo es que el paciente adquiera una actitud activa en relación con su enfermedad. Deben ser grupos pequeños y homogéneos. Es necesario incluir a los padres, entorno familiar y amigos.

Papel del farmacéutico

Tanto el médico como el farmacéutico comunitario juegan un importante en la información al paciente diabético, ya que ésta debe ser interdisciplinar para que se pueda intercambiar información para planificar conjuntamente unos objetivos comunes, e intentar lograr un mejor control y evolución del paciente diabético.

La información médica que se ofrece a estos pacientes es compleja y debe incluir aspectos relacionados con los cuidados clínicos, con terapia nutricional, estrategias para el aprendizaje y modificaciones de conducta o comportamiento para mejorar su autocontrol. Se debe adaptar la información a las necesidades individuales, teniendo en cuenta la edad, el tipo de diabetes, el tiempo de evolución, las experiencias anteriores (propias o ajenas), las patologías asociadas y nivel cultural del paciente. El médico debe informar al paciente y a su familia de la historia natural de la enfermedad y sus complicaciones, haciendo al paciente partícipe de su diabetes para un mayor conocimiento de la misma y así ser más autosuficiente en el control de la enfermedad.

El farmacéutico comunitario debe jugar un papel activo con estos pacientes, implicándose en la promoción de su salud, en asesorarle en temas de nutrición, ampliando y consolidando la educación farmacoterapéutica; por ejemplo, informando y enseñando que un mal control de las cifras de glucemia puede ser por dosificación insuficiente, posología inadecuada, incumplimiento terapéutico, información errónea sobre la medicación, interacciones... El farmacéutico tiene un papel esencial en evaluar la seguridad, comentando al paciente sobre posibles reacciones adversas, duplicidad de medicamentos con idéntico mecanismo de acción, sobre o infradosificación.

Todos los profesionales sanitarios deben tener muy presente que la información es uno de los pilares para evitar o retrasar las complicaciones de la enfermedad y así favorecer que tengan mayor cantidad y calidad de vida.

Para la elaboración de este artículo se ha contado con la colaboración de los doctores especialistas en Medicina de Familia Mª Eugenia Aguilar Bailo, Margarita Tutor Ovejero, José Antonio Díez Rodríguez y Mª Gemma Montemayor Galán, del Centro de Salud Reyes Católicos, de San Sebastián de los Reyes, y Xesus Eladio Fernández Nuñez, Mª Carmen Nuñez Mendez, Mª Soledad Ramos Sánchez, Reyes Macías Alonso y Mª Mercedes Santos Veira, del Centro de Salud Tomiño, y María Tato Fontaiña y María Teresa Alonso Ucha, del Centro de Salud Gondomar.