La MAPA es necesaria para detectar ciertos casos de HTA

La monitorización ambulatoria de la presión arterial (MAPA) debe priorizarse en pacientes con confirmación diagnóstica de presión arterial elevada en la consulta, gran variabilidad entre la presión arterial en consulta y la domiciliaria (AMPA), sospecha de HTA de bata blanca o de HTA enmascarada, en HTA resistente que no responde al tratamiento farmacológico convencional y en pacientes con signos o síntomas de hipotensión durante el tratamiento antihipertensivo. También se pueden considerar en la evaluación de HTA en pacientes ancianos, niños y adolescentes, embarazo, con alto riesgo cardiovascular, ante la sospecha de HTA de origen endocrino y en pacientes con enfermedad de Parkinson.

Se trata de una prueba mide la presión arterial durante 24 horas por medio de aparatos automáticos y con intervalos programados (normalmente diurnas cada 20 min y nocturnas cada 30 min) mientras los pacientes realizan sus actividades habituales. Entre sus ventajas está que se pueden realizar múltiples medidas de la presión arterial, que las mediciones se realizan durante las actividades diarias habituales y durante el sueño, que efectúa una estimación del ritmo circadiano, que precisa un mínimo adiestramiento para el paciente, que no induce reacción de alerta durante el inflado del manguito, que ofrece muchos posibles análisis de datos y que produce una mejor correlación de la medida con la lesión de órgano y con el pronóstico cardiovascular.

Por el contrario, entre sus desventajas está que puede producirse una pérdida de datos si falla el equipo o si no se coopera de forma meticulosa su utilización, la medida puede interferir durante el trabajo o el sueño, se pueden producir intolerancias por molestias, erupciones cutáneas o alergias, incluso síntomas de isquemia en el brazo y el coste de la técnica es alto.

Clasificación del paciente

Cuando se realiza un MAPA el paciente puede ser clasificado respecto a los valores de su presión arterial en cuatro condiciones excluyentes: normotenso verdadero, hipertenso mantenido, hipertenso aislado en consulta e hipertenso aislado ambulatoriamente.

La aproximación más común para el diagnóstico de hipertensión con la MAPA se basa en el valor medio de las determinaciones de presión arterial de 24 horas, día y noche. Se suele reportar la media diaria, la media del periodo de actividad y la del periodo de descanso, junto con una medida de la variabilidad intrínseca que es la desviación estándar. Es importante que sean calculadas en función del ciclo real de actividad/descanso. La presión arterial de los normotensos se caracteriza por un perfil claramente circadiano. Así, los valores de presión arterial son más altos durante el día y alcanzan una meseta que se extiende desde las 6 hasta las 18 horas. La presión arterial desciende de forma continua durante las horas de la noche para alcanzar sus valores más bajos aproximadamente hacia la medianoche o después de que el individuo va a dormir. Estos valores nocturnos bajos aumentan lentamente durante las primeras horas de la madrugada, frecuentemente mientras el paciente aún está durmiendo, hasta aproximadamente las 5 de la mañana. El principal determinante del patrón circadiano parece ser el sistema nervioso simpático. En estudios en los que se han hecho mediciones seriadas de catecolaminas plasmáticas durante las 24 horas se observa que los valores de noradrenalina y adrenalina siguen un patrón similar al de la presión arterial. El aumento de la actividad simpática durante el despertar puede ser un factor importante en la producción de un rápido aumento de la presión arterial por la mañana. Es interesante destacar el aumento de la presión arterial antes del despertar, hecho que no ha sido constatado con la frecuencia cardiaca, que presenta su pico matinal justo después de despertarse el individuo.

Seguimiento coordinado

La farmacia juega un papel muy importante en la toma de la presión arterial para llevar un mejor control en el paciente hipertenso. Además se debe educar al paciente en el control de su enfermedad no sólo desde la consulta del médico sino también desde la farmacia, tiene que ser un trabajo coordinado. De hecho,  hay colaboraciones entre las la SEHLELA  y SEFAC.

Debido a la carga de trabajo que soportan los equipos asistenciales y la elevada prevalencia de la HTA, han ido apareciendo varios proyectos en los que están involucrados un gran número de profesionales y que pretenden generalizar el uso de la MAPA en España. En algunas comunidades se han puesto ya en marcha programas de medición ambulatoria de la presión arterial desde la oficina de farmacia y esto supone ampliar enormemente la accesibilidad a las enormes ventajas que supone la MAPA. Estos programas son dispensados por profesionales con formación acreditada que trabajan con protocolos normalizados y una vez realizada la medición, emitirán un informe que el paciente podrá entregar a su médico. Así la farmacia se convierte en un Centro de Servicios Sanitarios y el farmacéutico en un profesional de la salud que puede ayudar a los pacientes más allá de la dispensación de medicamentos.

De hecho, diversos estudios en España demuestran que la implicación del farmacéutico en el control de la PA del paciente hipertenso mejora los controles. Al sistema sanitario le aporta ahorro económico, ya que permite conocer de forma exacta la necesidad de medicación, la realización de diagnóstico de forma segura y la eficiencia de la medicación. Así, se requiere que el farmacéutico esté instruido en la técnica y utilice aparatos validados y calibrados.

Para la elaboración de este artículo se ha contado con la colaboración de los doctores especialistas en Medicina General Marisa Sanmartin Gil, Eva Pérez Claramunt, Ana Tamarit Gomis, Vicente Esteve Fuster y Luis Agut Vidal, del Centro de Salud Alberique; María Nieves Cantera Valls, Amalia Casasus Martínez, María José Gil Tebar, Rosa María Gómez Gómez, José Francisco Asensi Dolz y José María Tolosana Almale, del Centro de Salud de Paterna; María Teresa Siles Luna, Yolanda Sipan Sarrion, Vicente Valor Font y Víctor Climent Ferri, del Centro de Salud Beniganim, y los médicos de Familia Mª José Guijarro Sánchez, Juan D. Jorqués Navarro, Herminio Martin Vallés y Agustín Oliver Bañuls, del Centro de Salud de Alzira.    

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