La prevención cardiovascular debe implicar a todos los profesionales sanitarios

Los principales factores de riesgo cardiovascular siguen siendo los mismos identificados hace varias décadas: dislipemia, hipertensión arterial, tabaquismo, diabetes y sobrepeso. Se estima que en España la frecuencia de diabetes mellitus (conocida e ignorada) está en torno al 10%.  Aproximadamente, 9 de cada 10 casos de diabetes son de tipo 2. Conocer el número de diabéticos no diagnosticados es muy importante porque el control adecuado de la glucemia y los factores de riesgo cardiovascular asociados reduce sustancialmente las complicaciones de la enfermedad. En cuanto al grado de control actual de la diabetes en atención primaria, en España se sitúa en torno al 30-50% cuando se considera una hemoglobina glucosilada  <7%.

El Programa de Actividades Preventivas y de Promoción de la Salud (PAPPS) se puso en marcha hace años con el objetivo de estimular la calidad asistencial en los centros de atención primaria, detectar las dificultades que genere su implantación, identificar las necesidades de personal e infraestructuras precisas para llevarlo a la práctica, generar recomendaciones periódicas de prioridades y métodos preventivos, y promover la investigación sobre la prevención en atención primaria, realizando proyectos específicos relacionados con el programa.

Información y educación

En el ámbito cardiovascular, el PAPPS recomienda acciones integradas en el marco de un programa de examen periódico de salud, que incluye vigilancia sobre tabaco, hipertensión arterial, hipercolesterolemia, alimentación, obesidad, diabetes mellitus, actividad física y consumo de alcohol.

Con respecto al gasto sanitario, la administración dispone de herramientas de control sobre el médico menos eficiente o sobre pacientes hiperfrecuentadores, lo que puede influir en la prescripción, limitándola en algunos casos, como en las estatinas, o estimulando económicamente el logro de objetivos tales como la reducción del gasto farmacéutico, el ahorro en petición de pruebas diagnósticas o reduciendo el envío a especialistas o urgencias hospitalarias.

La Administración aporta a la prevención cardiovascular el soporte informático y base de datos para poder utilizarlo en la medida que  se necesite (ordenadores, impresoras, programas informáticos y soporte de aparatos de uso en consulta y laboratorio de análisis clínicos) para que sea el profesional sanitario (médico y enfermería) quien se encargue de realizar el cribado y detección de los factores de riesgo cardiovascular a todos y cada uno de los pacientes adscritos al cupo, utilizando los recursos que disponen (análisis de sangre, control de tensión arterial, peso, talla, IMC, perímetro abdominal, índice tobillo pie, guías clínicas de apoyo).

Más actividades

En líneas generales, no se llevan a cabo el suficiente número de actividades para la prevención y medidas encaminadas a disminuir la prevalencia de los factores de riesgo cardiovascular y a promocionar los denominados factores protectores. Esta estrategia debe estar centrada en la infancia y adolescencia, potenciando los hábitos saludables para evitar la aparición de los factores de riesgo cardiovascular. Es más bien cada profesional, según su grado de implicación en mejorar este problema, el que emplea sus conocimientos, sus guías de consulta, su tiempo y su dedicación en implicar al paciente para conseguir una vida más cardiosaludable.

De hecho, obligar al paciente a revisar y mejorar su estilo de vida tanto físico como psicológico por medio de las consultas programadas donde se procede a realizar historia clínica y seguimiento hemodinámico es una buena opción. Además, se podría mejorar a través de jornadas y reuniones informativas, talleres, dieta, ejercicio físico. El problema es el tiempo y el poco personal sanitario, aunque hay buenas intenciones y se aprovecha cualquier momento para la promoción de hábitos de vida saludables. En este contexto, es importante la labor de los profesionales de enfermería en sus consultas de control de enfermedades crónicas donde la mayor parte son enfermos con factores de riesgo cardiovascular: hipertensos, diabéticos, obesos y de actividad sedentaria.

Asociaciones de pacientes

No obstante, las asociaciones de pacientes están reclamando a las autoridades sanitarias una mayor inversión en prevención para evitar el alto coste social que tienen estas patologías que podrían prevenirse actuando sobre los factores de riesgo, como el consumo de tabaco, las dietas no sanas y la obesidad, la inactividad física, la hipertensión arterial, la diabetes y el aumento de los niveles de colesterol.

De hecho, consideran que tienen un reto importante como sociedad y reclaman también información fiable y personalizada sobre su enfermedad para poder ser agentes activos de su propia dolencia. Las asociaciones de pacientes están impulsando un mayor papel del paciente y, para ello, reclaman más protagonismo en la planificación de las políticas sanitarias, su seguimiento y evaluación.

Asimismo, piden que los profesionales de enfermería asuman el rol de gestor del paciente, al tiempo que se organizan los servicios de proximidad para el paciente, teniendo en cuenta el papel del farmacéutico comunitario como agente clave en el control de las enfermedades crónicas.

Equidad

También reclaman la equidad en todo el territorio nacional, así como la implantación de la rehabilitación cardiaca en todos los hospitales. El diagnóstico de las enfermedades cardiovasculares tiene un alto impacto emocional para el paciente y su familia y el Sistema no está preparado para cubrir esta necesidad.

Así, las asociaciones tiene dos tareas fundamentales. La primera es una función de acogida donde el paciente con reciente diagnóstico de su enfermedad pueda disponer de información relevante sobre recursos disponibles, posibilidades de nuevos tratamientos… y la otra, que cobra cada vez mayor fuerza, es la del empoderamiento del paciente. Es en el seno de estas asociaciones donde debe producirse el cambio necesario para que los pacientes sean capaces de conocer el manejo de su enfermedad y poder aplicar de forma práctica los conocimientos adquiridos y, de esta forma, responsabilizarse en el manejo de su propia enfermedad y de las complicaciones más frecuentes.

Acciones formativas

Hay que tener en cuenta que la acción fundamental de la industria farmacéutica en relación con la prevención cardiovascular va dirigida básicamente al personal médico, que es el que recibe la información de los distintos productos disponibles para la prevención primaria y secundaria de la enfermedad cardiovascular, de las indicaciones, beneficios farmacológicos avalados por distintos ensayos clínicos, efectos secundarios, contraindicaciones… Esa información se transmite por distintos medios: visita médica, congresos, correo, e-mail, charlas, comidas de trabajo, sesiones, simposios, etc. La acción fundamental de la industria farmacéutica en relación con la prevención cardiovascular es el trabajo y el esfuerzo que realiza en la investigación y desarrollo de más y cada vez mejores medicamentos que fomentan la salud de las personas, alargando la supervivencia y mejorando la calidad de vida.

Papel del farmacéutico

Además, el farmacéutico puede ser un agente importante de salud, que puede servir de apoyo al profesional sanitario en la ayuda de la prevención del riesgo cardiovascular por su proximidad con el paciente, relación, confianza y disponibilidad de tiempo con él.

Porque el farmacéutico puede ayudar como profesional a nivel prevención indicando a los pacientes la importancia que tienen los hábitos de vida saludables y evitar también los factores de riesgo, como presión arterial, diabetes, tabaquismo, sobrepeso (especialmente grasa cumulada en la zona abdominal). En la mayoría de las ocasiones los accidentes cardiovasculares no vienen precedidos de sintomatología, por ello, resulta tan importante tener hábitos saludables como el control de presión arterial, niveles de azúcar y colesterol, evitar el tabaquismo, practicar 30 min de actividad física  al menos tres veces por semana, gestión positiva del estrés y la ansiedad y una alimentación equilibrada (50% vegetales y frutas, 25% carbohidratos y 25% de proteínas).

Otra actividad fundamental del farmacéutico en relación con la prevención cardiovascular es la identificación y resolución de los problemas relacionados con la medicación y, por tanto, la mejora de la adherencia del paciente al tratamiento. Muchos pacientes refieren efectos secundarios e intolerancias. Esto hace que algunos pacientes abandonen los tratamientos por su cuenta, con la consiguiente desprotección frente al riesgo cardiovascular.  En estos casos la información que puede aportar el farmacéutico es fundamental.

Para la elaboración de este artículo se ha contado con la colaboración de los doctores especialistas en Medicina General Pilar Villanueva García, Manuel Rubio Olivares, Cecilia Ruiz Jiménez y Concha Martínez Pérez, del Centro de Salud Puig de Santa María; Marisa Hernández Biosca, Alfonso Bandrés Salvador e Isabel Gabaldón Sánchez, del Centro de Salud Tavernes Blanques; Marian Gilberte Garcia, Enrique Morentín Serrano y  Amadeo Belles Calvo, del Centro de Salud Moncada; Ana Mª Antoni Berdejo, Mª Dolores Petit Vivó y Amparo Tercero Fuster, del Centro de Salud Fois, todos en Valencia, y los especialistas en Medicina de Familia Blanca María Montagud Carda, Francesc Xavier Bel Gausach y Fernando Moreno Catalan, del Centro de Salud Carinyena, en Villareal.

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