martes 10.12.2019

La telemedicina es una buena herramienta para el control del diabético

Entre los avances conseguidos en telemedicina, los especialistas destacan el uso de la historia clínica electrónica y los dispositivos de medición continua de glucosa

La telemedicina es una buena herramienta para el control del diabético

Se entiende como telemedicina un acto médico realizado sin contacto físico directo entre profesional y paciente o entre profesionales entre sí, por medio de algún sistema telemático. Se utilizan tecnologías de la información y las telecomunicaciones para proporcionar asistencia médica, con independencia de la distancia que separa a los que ofrecen y reciben el servicio. Así, la telemedicina es un recurso tecnológico para optimizar o complementar los servicios en la atención de la salud a través de la interacción entre médico y paciente a distancia. Estas acciones permiten empoderar al paciente, poder atender a quienes se encuentran en zonas de difícil acceso o resolver dudas y consultas a distancia.

Entre los avances conseguidos, los especialistas destacan el uso de la historia clínica electrónica y los dispositivos de medición continua de glucosa. Dependiendo de la zona geográfica, se puede acceder a diversos programas de información y consulta, que permiten intervenir de forma conjunta en las decisiones con otros especialistas.

Control del paciente

Los distintos programas que se están implantando en las comunidades autónomas contribuirán a mejorar el control de los pacientes con las nuevas tecnologías y con el análisis de datos, que pueden ser importantes para la salud, al proporcionar rápidamente gran cantidad de información, diagnósticos y opciones de tratamiento y control, permitiendo un adecuado registro de pacientes. Las cartillas electrónicas también son de utilidad; en ellas el paciente anota sus medidas diarias de glucosa y presión arterial cuando se la mide fuera de consulta médica para que el médico pueda ver estos registros y citar al paciente en caso de alguna alteración.

Por su parte, los foros de pacientes tienen una serie de ventajas, como son poder eliminar las distancias geográficas, la oportunidad de comunicar anónimamente algo sin inhibiciones, acceder en cualquier momento con independencia de tiempo y lugar de participantes en la comunicación, la rapidez de intercambio de información, la sensación de empoderamiento del paciente al acceder él mismo a buscar información sobre su enfermedad y la de minimizar los sentimientos de aislamiento, al poder conectar con personas que se encuentran en la misma situación que ellos. Además, los foros son un complemento para pacientes y sus familiares que no saben lo que les pasa, sienten miedo o desconocen a quién recurrir y necesitan hablar con alguien en su misma situación. En estos casos, los foros se convierten en herramientas para que esas personas busquen ayuda especializada.

Empatía

Compartir experiencias permite tener conciencia de grupo y mejorar la empatía, lo que reporta beneficios. Cualquier sistema de promoción, en manos de profesionales preparados, debidamente acreditados y con pacientes motivados y adecuadamente adiestrados en el uso de modernos dispositivos facilita tener mayor conciencia de la enfermedad y que el paciente se implique en su control.

Sin embargo, los foros de pacientes también pueden tener desventajas, como que en ocasiones la información no sea fidedigna, acertada o clara. La información en los foros es en su mayoría subjetiva, no puede saberse con seguridad quién la comparte ni los conocimientos reales que tienen las personas que participan en ellos o sus intenciones. Lo ideal sería que la información de estos foros se supervisara por personal sanitario cualificado, corrigiendo o ampliando la información que fuera oportuna.

Para la elaboración de este artículo se ha contado con la colaboración de los doctores especialistas en Atención Primaria German Grasa Lambea, Oscar Fernández Moya, Javier Buded Embid, Miguel Serrano Cubero, Juan José Valero Crespo y Javier Martín San Baldomero, del Centro de Salud José Ramón Muñoz Fernández, en Zaragoza; José Antonio Minaya Collado, Juan Vicente Climent Gómez, María Desamparados Maiques Fons, Victoria Candela Delegido y José María Tolosana Almale, del Centro de Salud Campanar; María José Guijarro Sánchez, Agustin Oliver Bañuls, Herminio Martin Vallés, Elena Mª Navarro de San Andrés, Manuel Cano Sanz y Juan Daniel Jorques Navarro, del Centro de Salud Alzira II, y Esther García Martínez, Jesús Segarra Sánchez, Manuel Cercos Aparisi, Tomás Pérez García y Yolanda Riofrio Valero, del Centro de Salud Torrent.

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