La adherencia terapéutica de las pacientes con STUI se refuerza en la farmacia

Las causas más frecuentes por las que las mujeres con STUI no siguen las pautas marcadas por su médico suelen ser porque sus expectativas de mejora no concuerdan con lo que realmente consiguen

A la hora de mejorar la adherencia de las mujeres que presentan síntomas del tracto urinario inferior (STUI), el farmacéutico tiene un papel destacado. Por un lado, puede escuchar, preguntarle a la afectada cuáles son sus síntomas, sus preocupaciones, para evaluar el impacto sobre su calidad de vida y la imposibilidad de realizar determinadas actividades cotidianas, y conocer sus expectativas de mejora con el tratamiento.  Por otro, “explicarle correctamente cómo debe seguir el tratamiento (consejos, posología de los medicamentos...) y qué puede esperar de él intentando desmitificar los STUI para que no se sienta avergonzada”, comenta Esther Vázquez-Limón Ozcorta, vocal de Oficina de Farmacia del Colegio Oficial Farmacéuticos Huelva (COFH), quien añade que “en muchas ocasiones, por razones de ahorro, no se utilizan los productos recomendados por el médico adecuadamente, lo que dificulta la consecución de los resultados buscados y, en consecuencia, facilita el abandono del tratamiento”.

Un aspecto importante que se podría pedir a la paciente es que hiciera un diario miccional durante tres días, justo al inicio del tratamiento, donde anote sensación de urgencia y frecuencia de las micciones, y repetirlo pasado cierto tiempo para valorar los resultados terapéuticos conseguidos y, si fuera necesario, derivar a la usuaria al médico.

Las causas más frecuentes por las que las mujeres con STUI no siguen las pautas marcadas por su médico suelen ser porque sus expectativas de mejora no concuerdan con lo que realmente consiguen mediante el tratamiento y, en lugar de hacer un correcto seguimiento farmacoterapéutico con los profesionales sanitarios (médico y farmacéutico), deciden por su cuenta que su tratamiento es ineficaz y disminuyen su adherencia al mismo, lo que se convierte en un círculo vicioso.

Pautas complementarias

En algunas ocasiones, esperan mejorar solo con el tratamiento farmacológico, sin realizar el resto de medidas no farmacológicas que el médico recomienda, como fisioterapia, ejercicios de Kegel, uso de bolas chinas… Por otra parte, el hecho de que algunos componentes de los tratamientos prescritos, ejercitadores del suelo pélvico, por ejemplo, no estén financiados por la Seguridad Social aumenta las exigencias de la usuaria al tratamiento y que se sienta más defraudada si no cumple sus expectativas a corto plazo.

En ocasiones, por vergüenza y temor al estigma social que presuponen que sufrirán al contarlo, buscan soluciones ellas mismas o ayuda en su círculo más íntimo, hasta que la realización de sus actividades cotidianas y su calidad de vida se ven muy mermadas por su STUI y es entonces cuando deciden acudir a buscar una solución profesional.

La farmacéutica recuerda que, en el caso de que sus expectativas de mejoría no concuerden con los resultados conseguidos, suelen decidir dejar su propio tratamiento y probar el de alguien a quien sí le funcionó o, incluso, antes de recurrir al profesional sanitario preguntan a sus conocidas y hacen lo que estas le recomiendan.

Seguimiento cercano

En este contexto, el farmacéutico tiene un papel fundamental en explicar la correcta administración y posología del tratamiento prescrito y asegurarse de que se lleva a cabo de forma adecuada. Así, su probabilidad de éxito es mucho mayor, lo que será crítico para que el tratamiento no sea abandonado de forma prematura. Por otra parte, es muy importante la intervención del farmacéutico para que la afectada sepa qué puede esperar del tratamiento; si está dirigido a mejorar los síntomas, pero no conseguirá curar la patología, la paciente debe estar informada para que no se cree falsas expectativas.

El farmacéutico es el profesional sanitario más cercano y accesible y en una relación de confianza la paciente le explicará su adherencia real al tratamiento y los avances que está consiguiendo, lo que permitirá realizar una valoración adecuada del tratamiento y la sintomatología de la paciente.

Por eso, todas las acciones profesionales coordinadas destinadas a mejorar la adherencia tienen resultados positivos, por muy pequeño que sea el número de beneficiados.

 

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