jueves 21.11.2019

La farmacia comunitaria tiene un papel importante en la detección de los STUI

Entre los pacientes con STUI y los farmacéuticos debe haber una relación comunicativa basada en la claridad, confianza y acercamiento con el fin de lograr la adherencia del paciente, mejorar su calidad de vida y disminuir los costes sociosanitarios
La farmacia comunitaria tiene un papel importante en la detección de los STUI

Cuando hablamos de síntomas del tracto urinario inferior (STUI) hay que tener en cuenta dos hechos. En primer lugar, que tienen una elevada prevalencia, y en segundo, que hay muchos pacientes que no se atreven a consultar. “Es una patología crónica y afecta tanto a hombres como mujeres en diferentes tramos de edad. Eso hace que la farmacia tenga un papel muy importante en su detección”, explica Javier Chantada, de la Sociedad Española de Farmacia Familiar y Comunitaria (SEFAC).

En sus palabras, el documento de consenso Criterios de derivación y manejo integral del paciente con SUTI supone una buena oportunidad para mejorar nuestra labor asistencial y colaborar con el resto de los agentes sanitarios en la detección, derivación, tratamiento y adherencia de los pacientes con STUI.

La proximidad, cercanía y accesibilidad son herramientas que hacen que el farmacéutico sea de los profesionales sanitarios más consultados. “Al hablar de la dispensación, como expertos en medicamentos, tenemos una labor muy importante. Debemos cerciorarnos de cómo se prescribió el tratamiento, la pauta, la posología y saber si hay duplicidades. Cuando estamos seguros de todo el proceso, pasamos a la dispensación”.

En cuanto a las sucesivas dispensaciones, es importante conocer la eficacia del medicamento, si se han presentado efectos adversos e incidir en la adherencia a través de la receta electrónica. Chantada asegura que “se puede ver si el paciente está tomando la medicación en función de la pauta y de la cantidad de comprimidos que tiene el envase, si el paciente está tomándolo bien, si tiene un olvido posológico o lo ha dejado de tomar por efectos adversos”.

Tipos de falta de adherencia

En este contexto, hay que ver si se trata de una falta de adherencia no intencionada, por ejemplo un paciente polimedicado o una persona que trabaja fuera de casa. De esta forma, podemos preparar sistemas personales de dosificación, los SPD, que facilitamos como un servicio profesional de la farmacia comunitaria.

Por otra parte, está un paciente que no sigue el tratamiento de forma intencionada. En estos, debemos establecer pautas para informar, motivar y educar a ese paciente para que sea adherente. Si vemos problemas, habrá que derivarlo a su médico de cabecera.

El representante de SEFAC comenta que aún no hay disponible una base de datos para ver los casos de STUI que hay, pero puede que los tengamos disponibles por la sensibilización que hay frente a dicha situación.

Formación

También es importante el desarrollo de una formación específica en STUI a los miembros de la farmacia comunitaria, sobre todo en lo que se refiere a detección y derivación, donde se implementen habilidades de detección, empatía, comunicación…, para poder llegar a los pacientes ocultos o que pasan larvados hasta que su calidad de vida está muy mermada.

Por eso, el farmacéutico señala que hay que estar atentos a una serie de síntomas propios de los pacientes, como son los que llegan demandando pañales de incontinencia, que a veces aumenta la cantidad comprados o comenta la absorción, los pacientes que presentan un olor fuerte, los que demandan cremas para la zona urogenital o un antitusivo. “Todas estas situaciones hay que manejarlas con mucha delicadeza; lo importante es ayudar al paciente a derribar barreras de vergüenza y resignación, para que sepa que su problema puede tener solución y es el médico de Primaria el que le instaurará el tratamiento adecuado”.

Mayor comunicación

Chantada apuesta por una relación comunicativa basada en la claridad, confianza y acercamiento con el fin de lograr la adherencia del paciente, mejorar su calidad de vida y disminuir los costes sociosanitarios.

Esta relación debe basarse en el eje institucional; las administraciones sanitarias, los colegios oficiales y las sociedades científicas deberían promover actividades conjuntas para realizar protocolos consensuados para el manejo de los STUI; en una relación profesional donde se puede incluir al farmacéutico comunitario en las sesiones clínicas de los centros de salud para ver consensos de derivación desde la farmacia y en un eje personal, donde se establezca una relación eficaz, bidireccional y confidencial entre médicos, enfermeros y farmacéuticos.

Para el especialista, una buena formación del profesional sanitario y una coordinación de los niveles asistenciales va a mejorar la adherencia, la calidad de vida de los pacientes y la disminución de los costes sociosanitarios.

 
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