viernes 18/6/21

Las largas jornadas de trabajo aumentan el riesgo de muerte por cardiopatía isquémica o ictus

En el año 2016 unas 398.000 personas fallecieron a causa de un accidente cerebrovascular y 347.000 por cardiopatía isquémica como consecuencia de haber trabajado más de 55 horas a la semana

La Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Internacional del Trabajo (OIT) han publicado un estudio en la revista ‘Environment International’ en el que alertan de que largas jornadas de trabajo aumentan el riesgo de muerte por cardiopatía isquémica o ictus.

En concreto, ambas organizaciones han realizado un primer análisis mundial de la pérdida de vidas y de salud derivada de las largas jornadas de trabajo, observando que en el año 2016 unas 398.000 personas fallecieron a causa de un accidente cerebrovascular y 347.000 por cardiopatía isquémica como consecuencia de haber trabajado más de 55 horas a la semana.

Además, entre los años 2000 y 2016, el número de defunciones por cardiopatía isquémica debidas a prolongadas jornadas laborales aumentó en un 42 por ciento, mientras que el incremento en el caso de las muertes por accidente cerebrovascular fue del 19 por ciento.

Mayor incidencia en hombres

Estos problemas de salud de origen laboral son más notorios en los hombres (el 72% de las personas fallecidas por esta causa eran varones), en las personas que viven en las regiones del Pacífico Occidental y de Asia sudoriental, y en los trabajadores de mediana edad o mayores.

La mayor parte de las defunciones registradas correspondieron a personas de entre 60 y 79 años que habían trabajado 55 horas o más a la semana entre los 45 y los 74 años. El estudio concluye que trabajar 55 horas o más a la semana aumenta en un 35 por ciento el riesgo de presentar un accidente cerebrovascular y en un 17 por ciento el riesgo de fallecer a causa de una cardiopatía isquémica con respecto a una jornada laboral de 35 a 40 horas a la semana.

Cada vez son más los trabajadores cuya jornada laboral es excesivamente prolongada, una tendencia que da lugar a un incremento en el número de personas que corren riesgo de sufrir discapacidades o fallecer por motivos ocupacionales.

Nuevos horarios con la COVID-19

Este nuevo análisis se publica en un momento en el que la pandemia del COVID-19 ha puesto sobre la mesa la organización de los horarios de trabajo, puesto que con ella se han acelerado fenómenos que podrían alimentar la tendencia a aumentar los periodos de trabajo.

“La pandemia de COVID-19 ha cambiado considerablemente la forma de trabajar de muchas personas. El teletrabajo se ha normalizado en muchos sectores y la línea que separa el trabajo y el hogar se ha difuminado. Además, muchas empresas se han visto obligadas a reducir o a interrumpir su actividad para ahorrar costes y los trabajadores que quedan en plantilla se ven obligados a ampliar su horario laboral. Ningún trabajo justifica exponerse al riesgo de sufrir un accidente cardiovascular o una cardiopatía isquémica”, ha dicho el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus.

Finalmente, la directora del Departamento de Medio Ambiente de la OMS, María Neira, ha aconsejado a los gobiernos introducir, aplicar y hacer cumplir leyes, reglamentos y políticas que prohíban las horas extraordinarias obligatorias y garanticen que se limitan los horarios laborales; que los convenios bipartitos o colectivos entre empleadores y asociaciones de trabajadores puedan flexibilizar estos horarios y fijar un máximo de horas de trabajo; y que los trabajadores informen del número de horas que trabajan para que no superen las 55 semanales.