viernes 18/6/21

Las terapias no farmacológicas son similares a los fármacos para la depresión en personas con demencia

Los investigadores afirman que los médicos deberían considerar una mayor prescripción "social" de enfoques no farmacológicos para tratar los síntomas de la depresión y la soledad
demencia

Las terapias no farmacológicas son tan buenas o mejores que los fármacos para tratar la depresión en personas con demencia, por lo que los médicos deberían considerar la posibilidad de prescribir más enfoques ‘sociales’ para la depresión y la soledad, según un nuevo estudio del Departamento de Medicina de la Universidad de Toronto, en Canadá, publicado en ‘The BMJ’.

Cincuenta millones de personas en todo el mundo tienen un diagnóstico de demencia. Alrededor del 16% de estas personas también tienen un trastorno depresivo mayor diagnosticado, y el 32% experimentará síntomas de depresión sin un diagnóstico formal.

Los investigadores analizaron los resultados de los ensayos existentes para comparar la eficacia de las intervenciones farmacológicas y no farmacológicas con la atención habitual o cualquier otra intervención dirigida a los síntomas de la depresión en personas con demencia.

Los enfoques farmacológicos por sí solos no fueron más eficaces que la atención habitual, pero encontraron 10 intervenciones asociadas a una mayor reducción de los síntomas de depresión en comparación con la atención habitual.

Resultados del estudio

Se trataba de estimulación cognitiva, ejercicio, terapia de reminiscencia (un tratamiento para ayudar a las personas con demencia a recordar acontecimientos, personas y lugares de su vida), estimulación cognitiva con un inhibidor de la colinesterasa (un fármaco utilizado para tratar la demencia), terapia de masaje y tacto, atención multidisciplinar, psicoterapia combinada con terapia de reminiscencia y modificación del entorno, terapia ocupacional, ejercicio combinado con interacción social y estimulación cognitiva, y terapia con animales.

Tres intervenciones –la terapia de masaje y tacto, la estimulación cognitiva con un inhibidor de la colinesterasa y la estimulación cognitiva combinada con ejercicio e interacción social– resultaron más eficaces que algunos fármacos.

Los investigadores afirman en esta revisión sistemática, “los enfoques no farmacológicos se asociaron con una reducción significativa de los síntomas de depresión en personas con demencia y sin un diagnóstico de trastorno depresivo mayor”.