La colaboración, imprescindible en la dispensación ambulatoria de medicación hospitalaria

Una de las mesas celebradas en Infarma plantea definir qué papel juega la farmacia comunitaria en todo el entramado sanitario

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El debate abierto sobre los criterios de dispensación de los medicamentos hospitalarios de dispensación ambulatoria (MHDA) ha centrado una de las mesas de debate de Infarma. En ella han participado Jordi de Dalmases, presidente del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Barcelona; María Antonia Mangues, directora del servicio de Farmacia del Hospital Sant Pau de Barcelona; la presidenta de la Coordinadora de Usuarios de la Sanidad Carmen Sabaté; Josep Torrent, representante del área del medicamento del Servicio Catalán de la Salud; y Ramón Palop, jefe de la Unidad de Apoyo a la Dirección de la Agencia Española de Medicamentos (Aemps).

La mesa ha sido moderada por Jordi Casas, secretario del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Barcelona, que ha explicado que este tema “preocupa mucho por diferentes conceptos: por la importancia económica que implica cada vez más este tipo de medicamentos y porque afecta a un número cada vez más grande de pacientes, que además están polimedicados y complejos, que requieren un seguimiento más especializado. Al final, hablamos de la sostenibilidad del sistema en cuanto al uso de medicamentos”.

En su opinión, ha sido un debate muy constructivo, a pesar de la controversia del tema. “Todas las partes estamos de acuerdo en que hay que plantear un modelo de colaboración en los diferentes ámbitos de la farmacia asistencial, ya sea en hospital, en la oficina de farmacia e incluso en Atención Primaria. Y también con otros agentes sanitarios involucrados en el cuidado del paciente y sus necesidades”.

Al público asistente al debate se le ha preguntado su opinión, que han expresado mediante una aplicación de teléfono móvil. El 68 por ciento ha apostado por un modelo de colaboración que tenga en cuenta al paciente, incremente la adherencia y garantice la sostenibilidad del sistema.  

 “Es relevante que dos de cada tres asistentes hayan optado por esta opción, frente a otras que eran más habituales en el pasado, en las que cada ámbito de ejercicio defiende su terreno. Otro aspecto destacado es el papel creciente del paciente informado: el uso de las nuevas tecnologías y el acceso a la información está en el día a día, por lo que es algo que debe tenerse en cuenta. También la accesibilidad al medicamento. Es verdad que, en primeras fases, es importante el seguimiento, la formación e información a los pacientes. Pero, en la fase de mantenimiento –que cada vez es más frecuente, porque aumenta la longevidad y la cronicidad– debemos ir a un modelo que facilite la vida y la accesibilidad al sistema”, ha señalado Casas.

Redefinir el papel de la farmacia comunitaria

En cuanto al papel de la Administración, el moderador ha indicado que “es consciente de las demandas de los diferentes ámbitos y de los pacientes. Pero, al final, debemos pensar que estamos en un entorno en el que la demanda crece de manera exponencial, con más patologías y tratamientos más caros, cuando los recursos son los mismos (o menos) que hace unos años”. Tal y como ha señalado, es una ecuación difícil de conjugar y la Administración tiene que tomar decisiones basadas en los criterios de ese momento determinado. “Pasado el tiempo, ahora que ha cambiado el entorno nos podríamos plantear o definir un nuevo modelo, más allá de la dispensación. En resumen, qué papel juega la farmacia comunitaria en todo el entramado sanitario”.

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