miércoles 27/1/21

"Cuanto más presentes estemos en el mundo online, haciéndolo bien, más fácil será que la información que encuentran los usuarios sea de calidad”

Mª José Cachafeiro. Farmacéutica, formadora y consultora

A Mª José Cachafeiro le encantaba ir a la farmacia cuando era una niña, le llamaba la atención el olor a medicina y el orden de las estanterías. Cuenta que allí siempre encontraba profesionales dispuestos a ayudar con una sonrisa. Hoy ella también es farmacéutica, además de nutricionista, formadora y consultora, y se ha convertido en un referente en salud online. Con el tiempo, Mª José Cachafeiro ha sabido fusionar tecnología, comunicación y formación con su profesión farmacéutica.

¿Cree que se ha reconocido el papel de los profesionales farmacéuticos durante la crisis sanitaria provocada por la COVID-19?

Creo que la sociedad sí que identifica al farmacéutico como un profesional sanitario. Nos valora, respeta y confía en nuestros conocimientos y consejos. Aunque también es cierto que, a nivel general, especialmente desde la Administración, cuando se habla de sanidad se piensa solo en el sistema público. Esta sensación de que no se nos incluye no solo nos pasa a los farmacéuticos sino también a otros profesionales sanitarios del ámbito privado. Lo peor, desde mi punto de vista, es que sea la propia Administración quien nos separe, la que haga esta distinción entre sanitarios y que no valore el trabajo y el esfuerzo de muchos profesionales, en mi ámbito concreto de los farmacéuticos, que han realizado un trabajo y esfuerzo brutal durante la pandemia, pero que además lo hacen siempre de manera continua, con o sin pandemia.

¿Quizá a la farmacia le cuesta conjugar la vertiente privada con la pública de atención a las personas?

A la farmacia le da miedo hablar del “momento cobro” y de ventas, y al farmacéutico, sobre todo, le da miedo vender. Desde mi punto de vista esta posición no la tienen otro tipo de profesionales sanitarios, como por ejemplo los psicólogos, los fisioterapeutas o los dentistas, que también son sanitarios que desde el sector privado venden y cobran sus servicios. Tengo la impresión de que ellos no tienen ese complejo que tenemos los farmacéuticos, o si lo tienen no se visibiliza tanto. Muchos de nosotros nos sentimos “acomplejados” por la parte económica, que es parte intrínseca de la farmacia. El tiempo que he trabajado como titular siempre he tenido muy claras estas dos caras y que se pueden conjugar perfectamente, poniendo siempre al paciente y la salud en el centro. 

¿Es más digital la farmacia después de la COVID-19?

La COVID-19 nos ha obligado a perder casi todo el contacto físico con las personas y, por tanto, nos ha digitalizado más a todos. Creo también que muchos compañeros farmacéuticos, a raíz de esta situación, han comprendido la necesidad de tener otros canales de comunicación con los usuarios, la posibilidad de comunicarse con ellos, aunque no estén cerca o no vayan físicamente a la farmacia. La farmacia ha permanecido abierta durante toda la emergencia sanitaria, pero el trato con el paciente no ha sido el mismo. No se podía dedicar el mismo tiempo que antes a un paciente, porque no se podía acumular gente dentro del local, por las colas o la seguridad. Hay personas que han salido menos de casa, precisamente los colectivos más vulnerables, que son los que más consejos y cuidados de la farmacia y otros profesionales sanitarios necesitan. Muchos ya tenían la posibilidad de acercarse a ellos mediante las tecnologías y han visto mejor su utilidad, y los que no la tenían, han visto que son muy necesarias. Como consultora he tenido bastantes clientes que me han pedido ayuda sobre este aspecto.

¿Qué aconsejaría a una farmacia que quiere trabajar su presencia online?, ¿el primer paso es la web y luego las redes sociales?

El primer paso es que sepan por qué o para qué quieren tener presencia online. Tienes que saber qué quieres comunicar, a quién y cómo, porque esto define dónde tienes que estar, si debes tener presencia en redes o no, y en qué redes. Las redes sociales tienen muchas características comunes, pero también sus diferencias, entre ellas el público al que llegan. Respecto a la web, hay que valorar cada caso, pero creo que sí es necesaria. Yo siempre digo “tu web es tu casa online”. Con las redes sociales, si su dueño por lo que sea la cierra, te quedas sin información, sin contactos, sin usuarios… En cambio, en tu web la base de datos que puedas tener siempre será tuya. Otra cosa es que tengas blog o no, pero al menos un lugar de aterrizaje hay que tenerlo, es bueno para la farmacia. Respecto a los perfiles en redes sociales, mejor tener uno bien trabajado que muchos mal trabajados.

Le han premiado por ser farmacéutica más activa en redes y le han dado un premio al mejor tuit en un congreso. ¿Qué consejos da para hacer un buen tuit?

El secreto de un buen tuit es aportar información relevante de manera clara y concisa en el espacio que tenemos, que es limitado. A mí resumir siempre se me ha dado bien, tengo una mente bastante analítica y estructurada. Me gusta mucho esta red social, aunque ahora no sea la que esté más de moda, a nivel de comunicación, periodismo, ciencia… sigue siendo la red principal. El premio al mejor tuit al que te refieres fue en el Congreso de la Asociación Española de Vacunología, en octubre de 2019 en Oviedo, justamente por la capacidad de extraer la frase principal de una ponencia. Desde mi punto de vista, Twitter es imprescindible para seguir eventos a distancia. Gracias a esta red social puedes obtener información de calidad si no has podido asistir. Yo misma, como asistente, utilizo Twitter para tener guardado un resumen. Comparto la información con otras personas que no pueden asistir y a mí me sirve de archivo.

Es autora del blog la Botica de Teté. ¿Están de moda los blogs?, ¿todos los farmacéuticos pueden ser blogueros?

No creo que los blogs estén muertos, pero es cierto que ha habido muchos avances en redes sociales en los últimos años. Los blogs son útiles cuando quieres remitir a un usuario a una información concreta, puesto que hacerlo en redes sociales es más complicado. En respuesta a la pregunta de si todos los farmacéuticos pueden ser blogueros, creo que, por poder, sí. Llevar un blog es sencillo, otra cosa es tener tiempo para dedicárselo. Es importante que la información que se ofrezca en el blog esté actualizada y contrastada, además de ser de calidad. Para ello, antes de redactar el post hay que hacer una revisión y esto lleva su tiempo. También hay que decir que no todos tenemos la misma facilidad a la hora de redactar textos. Hay que saber adaptar el lenguaje a los usuarios, ya que de nada sirve tener información de calidad, actualizada y contrastada, si no se entiende. El blog nos ayuda a posicionarnos y nos sirve para estar actualizados.  

El farmacéutico tiene un papel muy importante como informador en salud. ¿Qué opina?

Los usuarios confían en el farmacéutico, saben que es un profesional de la salud formado y escuchan sus consejos. Cuanto más presentes estemos en el mundo online, haciéndolo bien, más fácil será que la información que encuentran los usuarios sea de calidad, con una base científica detrás, y que no sea la bloguera de moda quien da consejos sin ninguna formación o conocimiento al respecto.

Es autora del e-book la FarmAPPedia, ¿qué vamos a encontrar ahí?

La FarmAPPedia es una selección de aplicaciones de salud que considero que pueden ser útiles para el trabajo diario de la farmacia. He seleccionado las que he utilizado y recomendado en el mostrador, constatando que a los usuarios a los que se las he aconsejado les han resultado útiles, y que desde mi conocimiento eran relativamente seguras por lo que respecta a la protección de datos de carácter personal. Los usuarios son cada vez más digitales y esta aportación puede ser un punto de partida. También es cierto que en el mundo digital todo cambia muy deprisa y tengo previsto realizar una actualización.

Es vocal de AIES, la Asociación de Investigadores en e-Salud. ¿Qué tendencias se están desarrollando en este campo?

En la llamada telemedicina, aunque yo prefiero el término “teleconsulta”, porque no todas las consultas son médicas, gracias a la pandemia de la COVID-19 se ha incrementado la aceptación por parte de los pacientes y en áreas como la dermatología ha habido un despunte importante que opino que se va a mantener. A nivel hospitalario, la inteligencia artificial y el big data se están utilizando cada vez más y con buenos resultados. El análisis de datos para gestionar la ocupación de las UCI ha sido clave durante la pandemia. La realidad virtual se está utilizando en centros sanitarios para disminuir el dolor. Finalmente, los wereables tienen un futuro muy prometedor, también desde el punto de vista de la farmacia. Creo que en la farmacia se podrán llegar a recomendar y vender wereables. La duda es, como sucede con las app, que hay muchísimos y no todos están validados. La tecnología avanza más rápido que las validaciones y hay que tener cuidado a la hora de realizar una recomendación. 

A lo largo de este año hemos visto multitud de cursos de formación, webinars, etc. a disposición de los farmacéuticos. ¿Qué aconseja para estar al día y hacer una selección?

Este año ha habido webinars de todo tipo en el mundo de la salud o en nuevas tecnologías, por ejemplo, muy por encima de nuestras posibilidades de asimilación y atención, sobre todo porque la mayor parte de las farmacias han tenido que trabajar. Creo que ha habido mucha oferta y no todas las formaciones eran de la calidad que deberían. Para hacer la selección mi consejo es centrarse en las temáticas que nos interesan, realizar una lista de laboratorios estratégicos para ver sus ofertas y no apuntarse a todo. Por otro lado, buscar proveedores de formación que ofrezcan garantías de calidad, como Aula de la Farmacia, que lleva mucho tiempo ofreciendo formaciones a distancia de calidad y que puede ser un buen punto de referencia.

¿Qué áreas de salud cree que son interesantes en este momento a la hora de ampliar la formación de un farmacéutico?

Todo lo relacionado con la comunicación y marketing, porque son conocimientos que no se aprenden en la universidad. También las áreas terapéuticas cardiovascular, sobrepeso y obesidad, sin dejar de lado la formación en microbiota, porque es un mundo muy amplio y muy interesante del que cada vez tenemos más conocimiento. 

Actualmente es secretaria de Asprofa, asociación que representa a todos los profesionales de la farmacia, desde técnicos y auxiliares hasta farmacia comunitaria, hospitalaria e industria. ¿Qué especialización tiene más salidas?

La farmacia comunitaria está formada por una red de más de 22.000 farmacias en la que trabajan más de 70.000 profesionales. Aunque es la salida que más gente emplea, no suele ser la primera idea del farmacéutico cuando termina la carrera, probablemente porque no se ven tantas opciones de desarrollo profesional. Algunas farmacias permiten desarrollarse en cuanto a especializaciones, categorías, formación… pero en otras más pequeñas no siempre es posible y el titular no puede ofrecer estas opciones. 

¿Por qué escogió usted la especialización de farmacia comunitaria?

Personalmente me importa mucho la salud y la gente. Considero que la mezcla natural de la salud y el contacto con la gente es la farmacia. También tengo que decir que cuando era niña me encantaba ir a la farmacia de mi pueblo, entraba, lo veía todo muy ordenado, el olor tan característico a medicina, ¡me encantaba! Además, cuando iba a la farmacia siempre encontraba profesionales dispuestos a ayudar con una sonrisa. Desde pequeña sabía que quería ser farmacéutica. También me encanta la tecnología y la comunicación y he ido buscando la forma de mezclar estos mundos con mi profesión. Además, mi madre era profesora, así que he vivido también muy de cerca la educación y la formación. Cuando aprendo algo me gusta compartirlo. Estas vivencias marcaron la elección de mi profesión y con el tiempo he ido evolucionando gracias a otras áreas de conocimiento que me gustan, como la tecnología, la comunicación o la formación.