Es necesario mejorar la adherencia terapéutica en los STUI

A lo largo de este artículo vamos a referirnos a incontinencia urinaria (IU), vejiga hiperactiva (VH) y STUI en el varón

Cuando hablamos de Síntomas del Tracto Urinario Inferior (STUI) debemos tener en cuenta dos hechos, la elevada prevalencia y el impacto negativo en la calidad de vida de los pacientes. Si a ello le unimos el carácter crónico y que afecta a ambos sexos en diferentes tramos de edades, tiene como consecuencia que la Farmacia Comunitaria (FC) juegue un papel muy importante en la detección, derivación y seguimiento de los STUI, haciendo especial hincapié en el fomento de la adherencia. Pero, realmente, ¿a qué nos referimos cuando hablamos de STUI?

A lo largo de este artículo vamos a referirnos a incontinencia urinaria (IU), vejiga hiperactiva (VH), además de STUI en el varón. Según la International Continence Society (ICS), la incontinencia urinaria (IU) es la pérdida involuntaria de orina que supone un problema social o higiénico (1). Existen diferentes tipos de IU, los más frecuentes IU de urgencia (IUU), de esfuerzo (IUE) y mixta (IUM).

•        La IUE es la pérdida involuntaria de orina que coincide con el aumento de la presión intraabdominal desencadenado por una actividad física: reír, toser, levantar un peso…

•        La IUU es la pérdida involuntaria de orina asociada con un fuerte deseo de orinar que el paciente no es capaz de reprimir. El paciente refiere imperiosidad para ir al baño y miedo al escape de orina, situaciones que suponen un impacto negativo en la calidad de vida.

•        La IUM es la pérdida involuntaria de orina con síntomas de las dos anteriores, de IU de urgencia y de esfuerzo.

•        La vejiga hiperactiva (VH) se caracteriza por la presencia de urgencia (deseo repentino de orinar difícil de demorar), con o sin incontinencia de urgencia, generalmente acompañada de: frecuencia (micciones demasiado frecuentes durante el día, según la percepción del paciente) y nicturia (necesidad de levantarse más de una vez por la noche para orinar). Puede ser de causa desconocida o de origen neurogénico.

Los STUI representan un importante problema de salud, tanto para la persona que los padece como para el núcleo familiar y cuidadores. Entre las consecuencias de los STUI se encuentran la disminución de las relaciones sociales, aislamiento social, una mayor tendencia a la depresión, pérdida de la autoestima, limitaciones en la actividad física, mayor riesgo de caídas en los ancianos al levantarse de noche para ir al baño, pobre calidad del sueño, dificulta las relaciones sexuales, además de llegar a acarrear una menor productividad laboral y absentismo.

Son frecuentes frases como: ‘Tengo la sensación de que huelo mal’. ‘Cada vez salgo menos; como tarde más de dos horas en volver a casa, me orino’. ‘Mi hija me invitó al teatro pero no puedo, tengo miedo de orinarme, de molestar a los demás al levantarme para ir al baño y de que se den cuenta de mi problema’. ‘No puedo jugar con las raquetas en la playa con mi hijo, temo tener pérdidas…’.

Prevalencia

Los STUI son más frecuentes en la mujer que en el hombre y aumentan con la edad. Según avanza la edad, se va igualando el problema en ambos sexos; esto se puede observar a partir de los 80 años como consecuencia de los procesos prostáticos que padece el hombre, tendiendo a igualarse las cifras en ambos sexos.

Aunque los pacientes muestran preocupación por los STUI, solo un 19 por ciento de los hombres solicita asistencia sanitaria y un 10,2 por ciento recibe tratamiento médico, siendo la tasa de adherencia al mismo de aproximadamente el 30 por ciento.

Queda patente que había una necesidad de coordinación de todos los profesionales sanitarios implicados en el tratamiento del paciente con STUI al objeto de mejorar su adherencia, su calidad de vida y disminuir los elevadísimos costes socio-sanitarios que implica.

La necesidad de tratamiento integral de estos pacientes justifica que Astellas Pharma promoviese y coordinase la elaboración de este documento: Criterios de Derivación y manejo integral del paciente con STUI.

¿Qué representa el documento ‘Criterios de derivación y manejo integral del paciente con STUI’?

Una excelente oportunidad para promover un abordaje multidisciplinar, coordinado e integral, que evite el abandono de la medicación prescrita y ofrezca una respuesta eficaz y de calidad al paciente; mejorando la adherencia y la calidad de vida del paciente con STUI. Este documento, que se presentó a la prensa especializada en diciembre de 2018, ha sabido coordinar por primera vez en España a 11 sociedades científicas pertenecientes a diferentes ámbitos sanitarios: Urología (AEU, SINUG), Ginecología (SEGO), Geriatría (SEGG), Rehabilitación (SERMEF), Calidad Asistencial (SECA), Atención Primaria (SEMG, SEMERGEN, SEMFYC), Enfermería (ENFURO) y Farmacia Comunitaria (SEFAC).

En dicha presentación a los medios especializados, el Dr. Santiñá comenta: “En los STUI es esencial el trabajo en equipo, pues intervienen en su diagnóstico, tratamiento, derivación y seguimiento diferentes especialistas de la Medicina, de la Enfermería y de la Farmacia. El abordaje coordinado, sistematizado y multidisciplinar facilita el buen hacer de los profesionales sanitarios y que el paciente reciba la asistencia que necesita en cada momento, en función de la situación en que se encuentre, lo cual conlleva a obtener aquellos resultados deseados, medidos, en cuanto a calidad de vida ganada por el paciente, en cuanto a eficacia clínica lograda y en cuanto a eficiencia en los recursos empleados para ello”.

Barreras consensuadas por los asistentes y a solventar

Terminada la presentación a los medios especializados, 78 especialistas venidos de toda la geografía española se distribuyeron por 11 mesas de trabajo multidisciplinares. Se presentó a los asistentes una batería de barreras identificadas por determinados profesionales para su debate. Estas barreras eran las que tenían los profesionales en su trabajo diario a la hora de tratar al paciente con STUI. Con diferencia, las dos barreras más frecuentes y preocupantes fueron:

•        Una deficitaria integración de los diversos niveles asistenciales.

•        Una baja adherencia de dichos pacientes a su tratamiento.

Documento con continuidad en el tiempo

Este documento fue presentado en diciembre de 2018. A lo largo del 2019 se realizarán reuniones regionales por toda la geografía española con el objeto de difundirlo y promover un abordaje multidisciplinar, coordinado y eficaz, e involucrar a más profesionales. Esto permitirá profundizar en las barreras actuales y en la identificación de otras.

Adherencia

Ya en el año 2003, la OMS definió el término ‘adherencia’ como «el grado en el que la conducta de un paciente, en relación con la toma de medicación, el seguimiento de una dieta o la modificación de hábitos de vida se corresponde con las recomendaciones acordadas con el profesional sanitario» (2). La propia definición expresa una colaboración activa entre el profesional sanitario y el paciente en la toma de decisiones que afectan a su propia salud.

Solo la mitad de las personas que salen de la consulta del médico con una prescripción tomarán el fármaco según las indicaciones recibidas, de ahí la importancia de la Farmacia Comunitaria (FC) y del tratamiento integral del paciente.

Como es de sobra conocido, la tasa de adherencia de los tratamientos de STUI es muy baja, lo que impacta negativamente en la calidad de vida del paciente y supone un incremento de costes socio-sanitarios. En el caso de las mujeres, el 49,8 por ciento de las pacientes diagnosticadas con VH no cumple el tratamiento prescrito por su médico (3).

Desde el documento Criterios de derivación y manejo integral del paciente con STUI, se propone una serie de herramientas, como impulsar en los profesionales sanitarios un rol más activo y participativo entre ellos y con los pacientes, formación en adherencia en los distintos niveles asistenciales, educación al paciente y utilización de sistemas tanto de detección de no adherencia como de evaluación del nivel de adherencia.

Integración de los diferentes niveles asistenciales

Los STUI son un motivo de consulta muy frecuente en Atención Primaria. La colaboración entre los profesionales de los diferentes ámbitos asistenciales, Atención Primaria y Especializada, es fundamental para la mejor atención de estos pacientes. El papel de la Farmacia Comunitaria y también de la Enfermería es importante a la hora de detectar a los pacientes con STUI para, en caso necesario, derivar al médico de Atención Primaria, quien procederá a su valoración diagnóstica inicial y decidirá la pauta de tratamiento o, si fuera necesario, la derivación a atención especializada.

Por tanto, se hace necesario un manejo multidisciplinar del paciente con STUI para alcanzar unos óptimos objetivos terapéuticos, centrados en controlar los síntomas para una mejor calidad de vida. Para lograrlo, la integración de los distintos niveles asistenciales, Médicos de Atención Primaria (MAP), Especializada (ESP), Enfermería (ENF) y Farmacia Comunitaria (FC) mejorará el rendimiento diagnóstico, adherencia y la calidad de vida. Además, este enfoque terapéutico debe ser individualizado, teniendo en cuenta las expectativas y necesidades del paciente. Así, es necesario conocer y valorar el perfil de síntomas predominantes de cada paciente y cómo afectan a su calidad de vida para pautar y consensuar el tratamiento más adecuado a cada caso.

¿Qué aporta cada agente sanitario?

Tanto el médico de Atención Primaria (MAP) como Enfermería (ENF), por su accesibilidad, van a ser de los más frecuentados por el paciente. Serán el primer eslabón de tratamiento tanto farmacológico como no farmacológico en forma de medidas higiénico-dietéticas y tratamiento conservador.

El MAP recomendará el tratamiento más adecuado en función de las necesidades del paciente. Para ello, explicará los riesgos y beneficios de cada alternativa y, en la medida de lo posible, procurará que el paciente participe de la decisión. El objeto será aliviar síntomas, mejorar la calidad de vida y evitar complicaciones.

Los cuidados a pacientes con STUI es parte del trabajo diario de Enfermería. Es necesario recordar que la enfermedad traspasa al paciente, ya que su entorno y su familia se ven afectados. En este contexto, ENF es el elemento de cohesión entre la familia, el paciente y los demás profesionales sanitarios. Señalar también a los enfermeros hospitalarios de Urología, un eslabón importante en el tratamiento del paciente, que entre sus funciones tienen la de colaborar en la realización de urodinamias, flujometrías, comprobar diarios miccionales… para optimizar el tratamiento del paciente. Si el MAP instaura un tratamiento, es preciso conciliarlo con el resto de la medicación para evitar interacciones y efectos adversos. En este punto va a ser importante la ayuda de la FC, ya que puede el paciente tomar fármacos que desconoce el MAP por ser prescritos por médicos que no comparten historias clínicas, como un médico privado.

El paciente accederá al nivel de Atención Especializada cuando no ha respondido al tratamiento inicial o cuando presente sintomatología compleja o patologías asociadas. Existen situaciones que precisan de la colaboración del urólogo, ginecólogo… para someter al paciente a procesos diagnósticos específicos, urodinamias, estudios endoscópicos, ecográficos, quirúrgicos…

El especialista en Medicina Rehabilitadora y Física instaurará las pautas para la rehabilitación del suelo pélvico, estimulación del nervio tibial posterior, etc. después del estudio del paciente. Por su parte, Calidad de la asistencia sanitaria se asegura de que cada paciente reciba el diagnóstico y enfoques terapéuticos más adecuados para conseguir una atención sanitaria óptima, y lograr el mejor resultado y la máxima satisfacción del paciente con el proceso (4). Todo el proceso requiere la participación coordinada de profesionales sanitarios de los distintos niveles asistenciales, de profesionales que la planifican (gestores) y la de quienes la reciben (población asistida).

Relación de la FC con Atención Primaria para mejorar el abordaje de STUI

Una relación comunicativa basada en la confianza, claridad y acercamiento de los profesionales sanitarios va a aumentar sin duda el grado de adherencia, teniendo como eje principal al paciente con STUI, con el fin de mejorar su calidad de vida.

Esta relación se fundamenta en tres ejes:

•        Institucional, donde la administración sanitaria, los colegios oficiales y las sociedades científicas colaboren organizando jornadas, programas multidisciplinares...

•        Profesional, participando el FC en sesiones clínicas conjuntas en centros de salud, congresos conjuntos… Se podría así llegar a un acuerdo en el uso de protocolos, cuestionarios validados… que se podrían adjuntar a la carta de derivación de la FC, adelantando así un paso en el diagnóstico.

•        Personal, conocernos y ponernos de acuerdo en realizar una comunicación conjunta; en este aspecto, receta electrónica va a ser una gran herramienta para realizar una comunicación rápida, bidireccional y eficaz.

Tratamiento de los STUI

Como objetivos principales del tratamiento de un paciente con STUI podemos citar: aliviar los síntomas, mejoría de la calidad de vida, prevención de la evolución de la enfermedad y evitar la aparición de complicaciones. Por eso, la implantación del tratamiento dependerá de factores como la gravedad de la patología, su curso clínico, la calidad de vida, las comorbilidades existentes, la edad del paciente y sus expectativas.

Ante la variedad de opciones terapéuticas disponibles, es importante explicar al paciente los riesgos y beneficios de cada alternativa y hacerle partícipe de la decisión.

Tratamiento no farmacológico: medidas higiénico-dietéticas y tratamiento conservador

Las medidas higiénico-dietéticas serán la primera línea de actuación a implementar; entre ellas: reducir el consumo de café, té, alcohol, abandonar el hábito tabáquico (desde la FC podemos ofrecer el Servicio de Cesación Tabáquica). Con el fin de evitar interferencias en el sueño y disminuir la posibilidad de caídas nocturnas al ir al baño, sería recomendable modificar el patrón de ingesta de líquidos, siendo mayor por la mañana para ir reduciéndolo por la tarde/noche. Cuando sea necesario, administrar diuréticos, a ser posible por la mañana. Además, evitar la obesidad, el estreñimiento y realizar ejercicio físico moderado acorde a su estado de salud y patología…

También, el tratamiento conservador será de primera elección por su seguridad y eficacia. Entre ellos, destacar el fortalecimiento de la musculatura del suelo pélvico con ejercicios de Kegel, clave en el tratamiento de la IU de esfuerzo en mujeres y también en varones sometidos a prostatectomía radical por cáncer. El fortalecimiento del suelo pélvico va a conseguir tonificar los músculos implicados en la continencia urinaria. Tengamos en cuenta que estos ejercen la función de sostén de la vejiga urinaria y optimizan la actividad uretral, facilitando la continencia.

Es importante que el paciente identifique la musculatura que debe ejercitarse, que haga los ciclos de entrenamiento tal y como le pautó el profesional sanitario. Desde la FC podemos ayudar al paciente, preguntar cómo realizan dicho ejercicio para así reforzar el mensaje transmitido por el médico.

Reeducación vesical. Para mitigar los síntomas del STUI, es aconsejable el entrenamiento vesical con micciones programadas e incremento progresivo del intervalo entre micciones hasta conseguir espaciar las micciones con el fin de lograr mayores episodios de continencia y más tiempo seco el paciente.

Con la electroestimulación del nervio tibial posterior, ayudaremos a los pacientes que no pueden iniciar contracciones por sí solos a que identifiquen los músculos del suelo pélvico que favorecen la continencia. Se usará en pacientes con VH e IUU para inhibir las contracciones involuntarias del detrusor, fortalecer el suelo pélvico y ayudar a recuperar el control de la micción por parte del paciente.

¿Qué son los conos vaginales? Son unos dispositivos de diferente peso que la mujer introduce en la vagina; se necesita una contracción voluntaria de la musculatura del suelo pélvico para que el cono no descienda. Esta contracción va a fortalecer la musculatura del suelo pélvico.

Tratamiento farmacológico

Su objetivo es controlar los síntomas para así mejorar la calidad de vida del paciente. Será un tratamiento individualizado, teniendo en cuenta las expectativas y necesidades del paciente para optimizar los resultados y conllevar un mejor cumplimiento terapéutico (5).

En el tratamiento de la IU tenemos dos grandes grupos:

Mirabegron es un agonista potente y selectivo de los receptores ß3 adrenérgicos. Produce una relajación de la vejiga urinaria, por lo que aumenta el volumen medio miccional y disminuye la frecuencia de contracciones vesicales involuntarias. Presenta un mecanismo de acción novedoso y distinto para el abordaje de la vejiga hiperactiva sin los efectos adversos derivados de los anticolinérgicos. El porcentaje de pacientes con boca seca y estreñimiento en los grupos de tratamiento con mirabegron fue similar a placebo.

Anticolinérgicos/antimuscarínicos (oxibutinina, cloruro de trospio, tolterodina, solifenacina, fesoterodina y propiverina), primeros fármacos utilizados y, por lo tanto, con una mayor experiencia de uso. Útiles en VH con o sin IU; además en IUU y IUM. Al bloquear la acción de la acetilcolina, disminuyen las contracciones involuntarias del detrusor e incrementan la capacidad de llenado de la vejiga. Los efectos secundarios son propios de su acción farmacológica e incluyen sequedad de boca, estreñimiento, visión borrosa…, que ocasionan una alta tasa de abandonos de tratamiento o de infradosificación por parte del paciente.

En el caso de STUI en el varón:

Antagonistas de los receptores alfa1-adrenérgicos (α- bloqueantes). Disminuyen la resistencia de la uretra prostática a la salida de la orina por la relajación del músculo liso del cuello vesical y prostático. Los efectos adversos más comunes de este grupo son hipotensión y disfunción eyaculatoria. Los más uroselectivos (alfuzosina, tamsulosina y silodosina) tienen menos riesgo de efectos cardiovasculares asociados a su uso.

Con respecto al tratamiento combinado, actualmente existe disponible una única asociación: alfa bloqueante (tamsulosina Ocas 0,4 mg ) y anticolinégico (solifenacina 6 mg ). Indicaciones terapéuticas: tratamiento de los síntomas de llenado de moderados a graves (urgencia, aumento de la frecuencia miccional) y de los síntomas de vaciado asociados a la hiperplasia benigna de próstata (HBP) en hombres que no están respondiendo adecuadamente al tratamiento con monoterapia. Esta terapia de combinación es segura y bien tolerada.

Inhibidores de la 5-alfareductasa (finasterida, dutasterida). Al reducir el volumen prostático, ayudan a optimizar la dinámica de la micción, mejorando los síntomas como son chorro débil, retardo miccional, sensación de vaciado incompleto, goteo postmiccional... Los principales efectos adversos son el descenso de la libido y la disfunción eréctil.

En el tratamiento combinado de la hiperplasia benigna de próstata (HBP), tenemos también la terapia combinada con α-boqueante (tamsulosina) e inhibidor de la 5-alfareductasa  (dutasterida). De elección cuando se busque un mecanismo de acción doble y complementario cuyo fin sea mejorar los síntomas de la HBP: los α-bloqueantes actuando fundamentalmente sobre los síntomas irritativos asociados a la HBP (frecuencia y/o urgencia miccional, disuria, nicturia…), pero sin efecto sobre el volumen prostático ni sobre su crecimiento; efectos que sí tienen los inhibidores de la 5-α reductasa, mejorando los síntomas como chorro débil, sensación de vaciado incompleto… Por ello, esta asociación está indicada en el tratamiento de los síntomas de moderados a graves de la HBP y para la reducción del riesgo de retención aguda de orina y de cirugía en dichos pacientes.

¿Y para la IU de esfuerzo?

El principal tratamiento de la IU de esfuerzo es la cirugía (aunque previa y posteriormente se intentan tratamientos conservadores), debido a que su etiología es fundamentalmente por alteraciones del suelo pélvico.

Farmacia Comunitaria

En los STUI, el farmacéutico comunitario ha de tener en cuenta dos hechos fundamentales, que son su gran prevalencia y que un alto porcentaje de pacientes no se atreven a consultarlo por diversos motivos, entre ellos vergüenza o resignación.

Una adecuada y específica formación del farmacéutico en STUI, unido a su carácter de experto del medicamento y una actitud proactiva ante esta patología, va a redundar sin duda en una mejor calidad de vida, una mejor adherencia al tratamiento farmacológico y a las medidas higiénico-dietéticas.

Para mejorar el abordaje de los STUI desde la FC serán necesarios protocolos de detección, derivación y seguimiento.

Es muy importante fomentar habilidades de empatía, confidencialidad, prudencia y sensibilización entre todo el personal de la FC con el objeto de realizar una detección temprana de los STUI, ya que estas son patologías que con frecuencia pasan desapercibidas hasta que suponen una alteración importante de su calidad de vida. Tengamos en cuenta que es una patología que aumenta con la edad; los datos de estudios poblacionales evidencian que su incidencia aumentará a la vez que la esperanza de vida y el envejecimiento poblacional.

Para Javier Chantada, vocal de la Sociedad Española de Farmacia Hospitalaria (SEFAC), el farmacéutico tiene tres puntos importantes a la hora de incidir en la adherencia. “Tenemos proximidad, accesibilidad y cercanía. Dichas circunstancias hacen que, ante ciertos síntomas que veamos en un paciente, le podamos derivar de forma precoz a su médico de Atención Primaria para que sea valorado”.

Hay que recordar que, en este momento, la FC no está integrada en el sistema sanitario público. Sin embargo, su papel es muy importante. Los farmacéuticos comunitarios, como expertos del medicamento, están en una excelente posición para poder ejercer una notable influencia en promover la adherencia a la medicación. La FC es un paso casi obligado al final de la utilización del resto de los servicios asistenciales del sistema, por lo que es un lugar idóneo para la detección y el abordaje de los problemas de adherencia terapéutica.

Detección de STUI en la FC

El FC va a desarrollar un papel de gran importancia a la hora de orientar y derivar al paciente con un problema de salud. Los pacientes con STUI frecuentemente lo sufren con vergüenza o resignación al entender que es un peaje a pagar por ir cumpliendo años.

Desde la FC podemos detectar pacientes con STUI; para ello, es necesario practicar una escucha activa, invitando al paciente a la zona de atención farmacéutica personalizada de la FC.

Existen varias situaciones de alerta a tener en cuenta en la FC, entre ellas:

•        Paciente que acude a la FC demandando compresas de IU y no consulta por otra solución a su problema.

•        Paciente con un fuerte olor corporal o con patología dermatológica en zona genital que demanda una crema.

•        Paciente que demanda un antitusivo, comenta que le molesta la tos pero los escapes de orina ya los tiene asumidos como normales.

•        Paciente joven que a veces no consulta al médico y puede consultárnoslo en la FC por diversas razones: vergüenza, poca costumbre de acudir a la consulta de Atención Primaria o sentirse más cómodo contándolo en la FC.

Existen cuestionarios validados que podemos utilizar en la FC, entre ellos: cuestionario ICIQ-SF para incontinencia urinaria, cuestionario IPSS para síntomas prostáticos o el diario miccional. Estos nos darán una idea de cómo se encuentra el paciente inicialmente. Si este informe se adjunta al MAP en la carta de derivación, ayudará a avanzar en el diagnóstico inicial del médico, contribuyendo a la eficiencia del sistema de salud. Si, además, estos cuestionarios se realizan pasado un tiempo desde la instauración del tratamiento, nos ayudarán a la evaluación de la eficacia del tratamiento.

Dispensación primera y sucesivas

Otro punto importante es la actuación del farmacéutico comunitario ante la primera o sucesivas dispensaciones. En la primera dispensación debemos asegurarnos que el paciente conoce la indicación, posología, duración del tratamiento, además de descartar interacciones, contraindicaciones o interacciones con otra medicación, por ejemplo, uso concomitante de anticolinérgicos que aumentarían la carga anticolinérgica, especialmente importante en ancianos frágiles. En sucesivas dispensaciones deberíamos comprobar, además, la efectividad, seguridad y adherencia de este paciente.

Es necesario prestar especial atención a aquellos pacientes cuyo tratamiento resulte inefectivo; debemos derivarlos al médico, excepto en aquellos casos en los que con indicación farmacéutica se solucionen. Es el caso de los efectos anticolinérgicos: sequedad de boca que podamos solucionar con productos para xerostomía en forma de chicles, comprimidos…; sequedad ocular, para ello se pueden indicar colirios con ácido hialurónico; estreñimiento con Plantago ovata, lactitol, lactulosa…

Valoración de la adherencia

En la FC podremos utilizar cuestionarios validados: Morisky-Green o Hayness-Sacket. Durante una conversación informal con el paciente es fácil pasar dichos test, lo que permitirá detectar la falta de adherencia incluso en pacientes que retiran toda su medicación.

Intentaremos identificar la causa de la falta de adherencia que puede venir del propio paciente, del tratamiento en sí, y buscaremos ayuda en el entorno familiar, el sistema sanitario.

Ante un paciente no adherente accidental por olvidos debido a la edad, horario laboral… ofreceremos nuestros servicios de revisión del uso de los medicamentos (RUM), sistema personalizado de dosificación (SPD), además de alarmas en móvil… En el caso de un paciente no adherente intencionado, tanto banalizador como desconfiado, deberemos informar, educar y motivar para corregir dicha falta de adherencia. Si no fuera posible, tendría que ser derivado a su médico.

En cuanto al seguimiento, la receta electrónica ha sido un gran avance. “Gracias a la receta electrónica, el farmacéutico comunitario tiene un papel destacado a la hora de detectar si un paciente es cumplidor. Además de confirmar si toma dosis tal y como aparece en receta electrónica, si tarda más tiempo del previsto en receta electrónica debido a olvidos o infradosificación por la aparición de efectos secundarios…, si le caducó algún envase...”.

Como conclusión, comentar que una adecuada y específica formación de los profesionales sanitarios en STUI y una coordinación eficaz entre los diferentes niveles asistenciales va a redundar en una mejor adherencia y, por ello, una mayor calidad de vida, además de una disminución de los costes socio-sanitarios.

 

REFERENCIAS

(1).    La estandarización de la terminología en la función del tracto urinario inferior: Informe del subcomité de normalización de la International Continence Society. Abrams P, Cardozo L, Fall M, Griffiths D, Rosier P, Ulmsten U, et al. (2003). Urology , 61 (1), pp. 37-49.

(2).    Adherence to long term therapies: evidence for action.World Health Organization (2003)

(3).    Observatorio de la Adherencia al Tratamiento. Análisis Nacional de la Adherencia al Tratamiento en patologías crónicas. Resultados Descriptivos. Disponible en: http://isanidad.com/93456/el-498-de-los-pacientes-con-vejiga-hiperactiva-no-cumplen-adecuadamente-lostratamientos-interpuestos/.

(4).    WHO working group. The principles of quality assurance. Qual Assur Health Care. 1989;1:79-95.

(5).    Cindolo L, Pirozzi L, Fanizza C, Romero M, Tubaro A, Autorino R, et al. Drug adherence and clinical outcomes for patients under pharmacological therapy for lower urinary tract symptoms related to benign prostatic hyperplasia: population-based cohort study. Eur Urol. 2015;68(3):418-25.

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