viernes 18/6/21

La Unión Europea de la salud

Todos tenemos que aunar esfuerzos para la “Refundación de la Unión Europea de la Salud”, tan necesaria como evidente
Honorio-Bando

La historia hay que asumirla, como decía Sócrates, desgraciados los pueblos que olviden su historia: la historia es el testigo de los tiempos, luz de verdad y muestra de la vida. Hay que señalar, respecto a la Unión Europea, algunos hitos como el Tratado de París de 1952, inspirado por el entonces ministro de Exteriores, Robert Schuman, y por Jean Monnet, diplomático, que junto con Konrad Adenauer y Alcide De Gasperi, son considerados como los “Padres de Europa”, creando el embrión de la Unión Europea.

La CECA (Comunidad Europea del Carbón y del Acero) que cristalizó en el Tratado de Roma de 1957. Otro de los hitos históricos, fue el Informe de Jacques Delors, que fue presidente de la Comisión Europea (1985-1995), y que elaboró un plan detallado para la Unión Europea, que fue aprobado por el Tratado de Maastricht, entrando en vigor el 1 de noviembre de 1995, y que tenía muy en cuenta el “Welfare State”, el Estado del Bienestar.

Respecto a España, la firma del Tratado de Adhesión tuvo lugar el 12 de junio de 1985. Se firmó el Tratado en el salón de las Columnas del Palacio Real de Madrid, por el presidente del Gobierno, Felipe González, en presencia de S.M. el Rey, el ministro de Asuntos Exteriores, Fernando Morán, y del secretario de Estado para las Relaciones con las Comunidades Europeas, Manuel Marín.

No me gusta hablar de “nueva normalidad”, sino de “nueva realidad”, a la que tenemos que adaptarnos todos, porque la covid-19 ha marcado un antes y un después para los sistemas de salud europeos. Tenemos que ser conscientes de que estamos ante nuevos tiempos para la Salud Pública, entendiendo que tiene que ser una “salud integral”, cimentada en una sociedad de valores, donde la solidaridad, la cohesión y el consenso deben alcanzar la máxima extensión de su significado, caminando juntos a la Unión Europea de la Salud.

Los nuevos tiempos para la protección de la salud deben tener muy presente las nuevas tecnologías para innovar en los sistemas de salud de los diferentes países europeos y renovarlos, para las nuevas circunstancias, también los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) deben estar muy presente en esta etapa.

Mi vocación europeísta, de corazón, me lleva a la profunda convicción, que tenemos que ser sujetos activos en los proyectos europeos, que serán financiados por la Unión Europea, y asumir el liderazgo para construir “La Europa de la Salud”, el momento es oportuno para ofrecer mejores servicios a ciudadanos y pacientes.

A raíz de la crisis económica que viene afectando gravemente a Europa y especialmente a España, es necesario tomar conciencia que la Unión Europea. Es aún más necesaria, bajo el prisma de la unidad y solidaridad y buscar la cohesión de los países que la integran, evitando la dicotomía norte-sur.

España, con la crisis de la covid-19 como telón de fondo, ha participado activamente en las negociaciones de un plan para relanzar la economía de la Unión Europea, por las consecuencias graves que está teniendo la pandemia en nuestro país, que sería beneficiario de más de 140.000 millones de euros. El 90 por ciento de los Fondos de Recuperación son para financiar reformas estructurales e inversiones para impulsar la economía, modificar el modelo productivo hacia sectores más innovadores, fomentando y potenciando un empleo de calidad, con políticas proactivas.

El 13 de noviembre de 2020, el Parlamento Europeo aprobó por 615 votos a favor, 34 en contra y 39 abstenciones, la propuesta de la Comisión Europea de elevar el perfil de la Unión Europea (UE) en el sector de la salud a través del programa de “La Unión Europea de la Salud”, EU4 HEALTH, que sería respaldado con una dotación presupuestaria de 5.100 millones de euros, programa que creó una Agencia de Investigación y Desarrollo Biomédico Avanzado, para reforzar la capacidad y disposición de la Unión, con soluciones transfronterizas, afrontando que los sistemas sanitarios europeos, realicen en un futuro, acciones para paliar amenazas graves en el ámbito de la salud, no solo para otras pandemias, sino también para hacer frente a la cronicidad y el envejecimiento de todos los ciudadanos, aumentado las resiliencias y corrigiendo las desigualdades.

La presidenta de la Comisión Europea, Von Der Leyen, está asumiendo un papel de liderazgo importante. La sensibilidad de la presidenta ante la pandemia de la COVID, ella médico de profesión, ha quedado demostrada en su weltanschauung (concepción de la vida). Había que poner énfasis, por parte de España, en la construcción de la “Europa de la Salud”, como elemento de unión de todos los ciudadanos. En nuestro país, tenemos grandes expertos que pueden aportar las grandes líneas de actuación, para un plan conjunto y coordinado con todos los países integrantes, para ampliar más competencias sanitarias y el Espacio Europeo de Investigación, en el que España debe desarrollar el sistema de ciencia y nuevas tecnologías en especial la salud digital y la inteligencia artificial. Además de establecer el historial médico electrónico europeo.

Von Der Leyen promete una recuperación sostenible y transformadora para Europa, haciendo hincapié en dotar de perspectivas de futuro al nuevo programa EU4 HEALTH, señalando la necesidad de construir una Unión Europea de salud más fuerte, idea que exponíamos anteriormente. La presidenta de la Comisión Europea ha anunciado que convocará una Cumbre Mundial sobre la Salud en 2021, en Italia.

Desde España tenemos que impulsar la filantropía comunitaria. Las Fundaciones del Grupo Sectorial de Salud, Investigación y Bienestar, que dirijo, de la Asociación Española de Fundaciones (AEF), está llevando a cabo una labor muy importante, es justo señalarlo, en el apoyo a la gestión de la pandemia de la COVID, prestando servicios en sus diferentes ámbitos a los ciudadanos.

Todos tenemos que aunar esfuerzos para la “Refundación de la Unión Europea de la Salud”, tan necesaria como evidente, contribuyendo de manera unitaria a la vertebración de esta nueva Europa, más solidaria, saludable, equitativa e igual para todos los ciudadanos, cada uno deberán asumir nuestra cota de responsabilidad en esa tarea, con grandes incertidumbres y posibilidades, pero apasionante para el futuro innovador europeo y de España.