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El diabético tipo 2 debe ser corresponsable de su tratamiento

C.S.V. | 30 de octubre de 2019

El principal problema con el que se encuentran los profesionales sanitarios es la falta de concienciación por parte del paciente en seguir unas pautas higiénico-dietéticas correctas

El paciente diabético necesita una serie de revisiones que son importantes para el manejo de su enfermedad. Por eso, debe seguir una serie de controles, cuyos resultados marcan el grado del manejo de su enfermedad. En esa visitas se presta especial atención al control de la glucemia con un glucómetro, con el que el paciente se pincha en la yema del dedo o en el lóbulo de la oreja para extraer la sangre que se pone en una tira reactiva. Esta prueba se tiene que repetir regularmente por el paciente, de forma variable en función del grado de control que tenga. Estos resultados se anotan en una libreta para que los pueda revisar su médico. También se realiza un control de la glucemia 2-3 meses después de ser diagnosticado y se recomienda su repetición trimestral. Si el paciente es muy estable, se pueden espaciar algo más estos controles.

También se debe hacer un análisis de los cuerpos cetónicos, ya que es importante que el diabético controle esos niveles, que no deben ser superiores a 250 mg/dl (sobre todo en pacientes con DM1). Es importante revisarlos si hay síntomas de cetosis, como vómitos, náuseas, dolor abdominal. 

Otros parámetros

En cada visita se lleva a cabo un control de presión arterial y de los niveles de lípidos, que suelen estar elevados en los diabéticos. Es necesario vigilar otros factores de riesgo, como sobrepeso, tabaquismo, edad avanzada. El control del peso es importante y se debe establecer en cada revisión, sin olvidar el estudio de los pies y de los ojos.

Al ser la diabetes tipo 2 una patología indolora, hasta que aparecen complicaciones graves, como pie diabético o retinopatía, el principal problema con el que se encuentran los profesionales sanitarios es la falta de concienciación por parte del paciente en seguir unas pautas higiénico-dietéticas correctas, centradas en dietas saludables, ejercicio constante y moderado, no tabaco y la adherencia al tratamiento.

Llevar una vida saludable es responsabilidad del paciente, de su entorno y del médico, que debe explicar correctamente el tratamiento de la enfermedad, empoderando al paciente y haciéndole responsable de seguir estas pautas saludables y de la correcta administración de la terapia farmacológica.

Apoyo familiar

En este contexto, es clave el apoyo de la familia en el refuerzo de la cumplimentación de la dieta y el ejercicio, así como la adopción del resto de medidas higiénico-dietéticas. En este sentido, Enfermería tiene un papel importante en la educación del paciente diabético sobre las curas y los cuidados que requiere, como es el manejo del glucómetro, cuidado de pies, ulceraciones,…

La mayoría de los pacientes con DM2 no son conscientes de la gravedad de su patología hasta que comienzan las complicaciones graves o sufren algún tipo de hipoglucemias, Por eso, es necesario concienciar al paciente y educarlo para que sea corresponsable de su tratamiento, tanto farmacológico como de estilo de vida.

El farmacéutico, especialmente con la receta electrónica y el grado de complicidad, puede conocer el grado de cumplimentación de la terapia farmacológica, controlando si el paciente retira de la farmacia la medicación necesaria periódicamente.

Para la elaboración de este artículo se ha contado con la colaboración de los doctores especialistas en Medicina de Familia Joaquín Vicente Ferrendiz Miguel, Enrique Calatayud Climent, Ernesto V. Ferras Sardiñas y Juan Alcala Jorquera, del Centro de Salud la Fabrica, Alcoy.

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