Antibióticos y microbioma

1 de diciembre de 2022

El efecto de los antibióticos en el microbioma varía de una persona a otra

microbioma intestinal

El tratamiento con antibióticos altera el equilibrio de las bacterias beneficiosas y perjudiciales en el intestino de una persona. Esa alteración puede provocar el crecimiento excesivo de especies fúngicas en la micobiota intestinal, incluida la levadura intestinal común ‘Candida albicans’.

Investigadores europeos informan ahora en un nuevo estudio cómo el tratamiento con un antibiótico betalactámico común provocó cambios significativos en la ‘C. albicans’ de los pacientes. En particular, descubrieron que no todos los pacientes respondían de la misma manera, y que el grado de aumento de las poblaciones de ‘C. albicans’ dependía en gran medida de la microbiota del individuo.

Esta variación sugiere que el riesgo de sobrecrecimiento de ‘C. albicans’, en respuesta al tratamiento con antibióticos, no es el mismo para todos, según publican en la revista ‘mBio’, una revista de acceso abierto de la Sociedad Americana de Microbiología.

“Este estudio demuestra que la situación es más compleja de lo que se pensaba, y que con ciertos antibióticos, como los betalactámicos, este aumento de ‘C. albicans’ varía de una persona a otra”, afirma la microbióloga y autora principal, Marie-Elisabeth Bougnoux, doctora del Instituto Pasteur de París (Francia).

Los investigadores llevan mucho tiempo estudiando los efectos de los antibióticos en la microbiota intestinal, pero se ha prestado menos atención a la micobiota, o conjunto de especies de hongos del intestino. Los autores del nuevo estudio señalan dos razones.

Concentración de hongos menor que la de bacterias

“En primer lugar, la micobiota es difícil de estudiar con técnicas de metagenómica –apunta Margot Delavy, estudiante de doctorado en el instituto y primera autora del trabajo–, y en segundo lugar, la concentración de hongos es mucho menor que la de bacterias, lo que hace que sean más difíciles de medir. Hace poco tiempo que se dispone de técnicas metagenómicas repetibles para estudiar los hongos del intestino”, añade.

Para el nuevo estudio, Bougnoux y sus colegas utilizaron muestras fecales para seguir los cambios en la micobiota intestinal de dos grupos de 11 pacientes sanos antes, durante y después de ser tratados con cefotaxima (en un grupo) o ceftriaxona (en el otro). Ambos fármacos son antibióticos de cefalosporina de tercera generación.

El grupo identificó primero la fracción del ADN fecal que estaba asociada a las especies de hongos. A continuación, utilizaron la secuenciación de alto rendimiento para identificar qué especies fúngicas estaban presentes en el intestino sano de los voluntarios, antes del tratamiento con antibióticos.

Descubrieron que tanto la diversidad como la abundancia de las especies variaban no sólo de una persona a otra, sino también de una recogida a otra en el mismo individuo. El equipo utilizó una qPCR específica para cuantificar los niveles de ‘C. albicans’ y descubrió que el hongo estaba presente en el 95% de los participantes.

Los investigadores realizaron análisis similares durante y después del tratamiento con antibióticos. Descubrieron que, en general, la carga fúngica -la fracción de ADN fecal- aumentaba en todos los pacientes tras el tratamiento con antibióticos. Pero a nivel de especies, esas respuestas variaban considerablemente. Algunos individuos experimentaron un aumento significativo de la abundancia de ‘C. albicans’ y otras especies, mientras que otros no. Al menos un participante incluso mostró una disminución.

Otros análisis de las muestras revelaron que las variaciones en la respuesta fúngica al tratamiento con antibióticos estaban relacionadas con la actividad de la enzima betalactamasa, producida por las bacterias endógenas de la microbiota del sujeto.