Broncodilatadores y tabaquismo

5 de septiembre de 2022

Los broncodilatadores no mejoran los síntomas respiratorios relacionados con el tabaquismo en personas sin EPOC

Tabaco

Investigadores apoyados por los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos han descubierto que los broncodilatadores duales –inhaladores de larga duración que relajan las vías respiratorias y facilitan la respiración– ayudan poco a las personas que no padecen la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), pero que sí tienen síntomas respiratorios y antecedentes de tabaquismo.

“Hemos asumido que estos medicamentos funcionaban en pacientes que no cumplen los criterios de función pulmonar de la EPOC, pero nunca lo habíamos comprobado –reconoce la doctora MeiLan K. Han, investigadora principal y primera autora del estudio–. Ahora sabemos que estos medicamentos existentes no funcionan para estos pacientes“.

Los resultados del estudio, financiado por el Instituto Nacional del Corazón, los Pulmones y la Sangre (NHLBI), se publican en el ‘New England Journal of Medicine’ y se han presentado simultáneamente en el Congreso Internacional de la Sociedad Respiratoria Europea de Barcelona.

Nuevas terapias eficaces para los pacientes sin EPOC

Según los científicos, las implicaciones son significativas. En primer lugar, muestran la importancia de diagnosticar las afecciones pulmonares mediante la espirometría, una prueba de función pulmonar que, según Han, está infrautilizada en la práctica clínica. En segundo lugar, muestran la necesidad de nuevas terapias eficaces para los pacientes sin EPOC.

Los inhaladores han sido durante mucho tiempo el principal tratamiento para estos pacientes, explica, porque los médicos asumen que el paciente tiene EPOC o, si no lo tiene, que sus síntomas relacionados con el tabaquismo podrían mejorar con los inhaladores. Sin embargo, aunque el tabaquismo provoca un amplio espectro de daños pulmonares, el estudio demostró que el tratamiento con broncodilatadores sólo ayuda a los pacientes con suficiente daño pulmonar como para dar lugar a lecturas de espirometría anormales.

En el estudio aleatorizado y doblemente ciego de 12 semanas de duración, que formaba parte de la Redefinición de la Terapia en la EPOC Temprana para la Cooperativa de Ensayos Pulmonares (RETHINC), los investigadores inscribieron a 535 adultos con síntomas de EPOC, de entre 40 y 80 años de edad, en uno de los 20 centros médicos estadounidenses. Dos veces al día, los participantes en el estudio utilizaron un inhalador que contenía un medicamento o un placebo.

Al final del ensayo, algunos adultos de los grupos de medicación (intervención) y de placebo (control) observaron ligeras mejoras respiratorias -esto podría significar que tosieron menos, produjeron menos flemas o se sintieron menos sinuosos- que se evaluaron mediante el Cuestionario Respiratorio de St.

Sin embargo, los investigadores no encontraron diferencias significativas entre los que recibieron la medicación o el placebo. Informaron de que el 56% (128 de 227) de los participantes que recibieron la medicación observaron mejoras en los síntomas respiratorios, en comparación con el 59% (144 de 244) de los que tomaron el placebo.

Según Han, estos datos subrayan por qué no podemos seguir haciendo lo que hemos estado haciendo, que es no hacer espirometrías y limitarse a tratar a los pacientes con los mismos medicamentos para la EPOC y esperar que vayamos a ver una mejora.

Espirometría

El doctor Antonello Punturieri, director del Programa de Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica y Medio Ambiente del NHLBI, señala que la espirometría debería utilizarse en cualquier paciente que muestre signos de EPOC, obstrucción del flujo de aire o que tenga antecedentes de tabaquismo.

Aunque las lecturas de la espirometría se utilizan durante un tercio de las visitas médicas relacionadas con la EPOC, aproximadamente la mitad de los pacientes que cumplirían los criterios de EPOC no son diagnosticados.

Ayudar a los pacientes a dejar de fumar es una de las principales formas de prevenir la EPOC o los síntomas parecidos a la EPOC, señala el estudio. Más de 30 millones de adultos fuman, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, y muchos de los que no están diagnosticados de EPOC comparten los síntomas.

Aproximadamente uno de cada cuatro fumadores actuales o antiguos sin EPOC ha declarado tener falta de aire. Además de animar a dejar de fumar, los médicos pueden ayudar a los pacientes que no cumplen los criterios de función pulmonar de la EPOC trabajando con ellos para abordar cualquier otro problema subyacente, como el sobrepeso y la obesidad, la insuficiencia cardíaca u otros problemas pulmonares.

“Mientras tanto, la investigación debe centrarse en encontrar nuevos tratamientos para ellos –explica Han–. La siguiente pregunta es si podemos desarrollar terapias más específicas para estos pacientes que están en el extremo más leve del espectro“.

“Dado que la tos y la producción de mucosidad aparecen de forma destacada en estos pacientes, creemos que las terapias dirigidas a la producción de mucosidad en las vías respiratorias pueden ser eficaces”, afirma el doctor Prescott G. Woodruff, investigador principal y autor principal del estudio.