El control de la hipercolesterolemia en niños pasa por unos buenos hábitos de vida

5 de octubre de 2021

El control de los niveles de colesterol de los más pequeños se centra en conseguir una alimentación saludable y realizar ejercicio físico de forma regular. Si con la modificación del estilo de vida no es suficiente, se debe recurrir al tratamiento farmacológico.

El control de la hipercolesterolemia en niños pasa por unos buenos hábitos de vida

La evidencia aportada por estudios experimentales y ensayos clínicos ha establecido una relación entre las alteraciones del metabolismo lipídico y el riesgo de enfermedades cardiovasculares. La aterosclerosis es un proceso patológico que aparece silenciosamente en niños y como resultado se desarrollan ateromas.

El sobrepeso y las alteraciones del metabolismo lipídico están estrechamente relacionados, por lo que se consideran factores de riesgo. La obesidad conlleva al desarrollo de alteraciones en el perfil lipídico y es el mayor condicionante de cifras elevadas de presión arterial en los niños. Por eso, es importante que se planteen intervenciones preventivas.

En este sentido, adquirir unos hábitos de vida saludable es clave. El estudio DISC demostró que los cambios de estilo de vida implementados desde la infancia y mantenidos durante la adolescencia mejoran el perfil lipídico incluyendo el de las hipercolesterolemias familiares. De esta forma, se llega a la segunda década de la vida con niveles menos elevados de colesterol que aquellos que no hicieron ningún tipo de educación preventiva.

Evaluar el riesgo de los niños

Se debe evaluar el riesgo del niño en forma individual. El nivel de LDL, el tipo y el número de eventos cardiovasculares y los antecedentes familiares influyen en la decisión de iniciar un tratamiento farmacológico.

El objetivo inicial del tratamiento de la hipercolesterolemia es la reducción de los valores de lípidos plasmáticos por debajo de las cifras de partida.

Hay que procurar que los niños sean más activos. Se recomienda hacer ejercicio frecuentemente y pasar menos tiempo sentado.

La dieta para reducir el colesterol incluye limitar los alimentos con alto contenido de grasas saturadas, azúcar y grasas trans. También es importante comer frutas frescas, vegetales y cereales integrales.

Pautas farmacológicas en niños

Cuando los cambios en el estilo de vida no son suficientes para reducir el colesterol, se deben considerar las pautas farmacológicas.

Las estatinas en niños son tan efectivas como en los adultos, bien toleradas y seguras. Por ello, son los fármacos de elección para disminuir los niveles de cLDL.

La ezetimiba es otra alternativa. Es un inhibidor de la absorción intestinal y la FDA aprueba su uso en niños mayores de 10 años. Tiene pocos efectos colaterales, entre los que se destacan los gastrointestinales, que son leves. Disminuye el LDL entre un 15 a 20%, pero tiene la ventaja de que se puede combinar con otros fármacos.

Papel del farmacéutico

El papel del farmacéutico en el abordaje de la hipercolesterolemia en niños se centra en el suministro de medicamentos y otros productos sanitarios de calidad garantizada, ofrecer información y asesoramiento adecuados al paciente, la administración de medicamentos, cuando sea necesaria, y el seguimiento de los efectos del uso de la medicación.

El objetivo terapéutico de las hipercolesterolemias lo marcan los valores de cLDL junto con los antecedentes familiares y la presencia de factores de riesgo de enfermedad cardiovascular. El nivel deseable de cLDL en niños estará por debajo de 130 mg/dl. Se debe bajar a 110 mg/dl en los que tienen HF y diabetes, tanto tipo 1 como tipo 2.

Objetivos a alcanzar

El objetivo terapéutico de las hipertrigliceridemias depende de su asociación a hipercolesterolemia. Lo ideal es mantener niveles de TG por debajo de 150 mg/dl y deseable por debajo de 200 mg/dl. La frecuencia de este examen depende de la edad de su niño o adolescente, factores de riesgo e historia familiar.

La primera prueba debe hacerse entre los 9 y 11 años de edad. Los niños deberían hacerse la prueba nuevamente cada cinco años. Algunos  pueden hacerla a partir de los dos años si hay antecedentes familiares de colesterol alto en la sangre, eventos cardiacos o accidente cerebrovascular.

Para la elaboración de este artículo se ha contado con la colaboración de los doctores especialistas en Atención Primaria Mario Benavente Martin, Emilio Ruiz Jarillo y Juan Jesús de Tapia Polo, del Centro de Salud Trujillo, y Matilde Burkhardt Fernández, Antonio Arboledas Márquez, Juan Jiménez Jaimez, María José Antolinos Pérez, Abelardo Molina Molina, Bernardo Marín López, Daniel Rosado Álvarez, Rafael Ángel Cejas López.