Deporte y depresión

6 de octubre de 2021

Los niños que practican deporte en la primera infancia tienen menos problemas de ansiedad y depresión más adelante

Un nuevo estudio ha demostrado que los niños que practican deportes en la primera infancia tienen menos probabilidades de experimentar posteriormente síntomas depresivos y de ansiedad, conocidos como malestar emocional, más adelante, según publican sus autores en el ‘Journal of Developmental & Behavioral Pediatrics’.

El estudio, dirigido por la psicopedagoga de la Universidad de Montreal (Canadá), Marie-Josée Harbec, también sugiere que los niños que experimentan menos malestar emocional en la infancia media también tienen más probabilidades de ser más activos físicamente en la adolescencia temprana.

Harbec y Pagani examinaron los hábitos deportivos y de actividad física declarados por los niños a los 5 y 12 años, así como por sus padres, y también observaron los síntomas de malestar emocional de los 6 a los 10 años declarados por los profesores de los niños.

“Descubrimos que los niños de 5 años que nunca habían practicado deportes eran más propensos entre los 6 y los 10 años a parecer infelices y cansados, a tener dificultades para divertirse, a llorar mucho y a parecer temerosos o preocupados”, subraya Pagani, autor principal del estudio.

“Además, los niños que mostraban mayores niveles de síntomas depresivos y ansiosos durante la infancia media eran posteriormente menos activos físicamente a los 12 años –prosigue–. En el caso de las niñas, en cambio, no encontramos cambios significativos”.

En colaboración con investigadores de la Universidad McGill y del Instituto de Investigación del Hospital Infantil del Este de Ontario, Harbec y Pagani examinaron los datos de una cohorte quebequesa de niños nacidos en 1997 y 1998, que formaba parte del Estudio Longitudinal de Desarrollo Infantil de Quebec realizado por el Instituto de Estadística de Quebec.

Deporte mejora las habilidades de la vida

“Nuestro objetivo era eliminar cualquier condición preexistente de los niños o las familias que pudiera arrojar una luz diferente sobre nuestros resultados, como el temperamento de los niños, la educación de los padres o los ingresos familiares”, explica.

Los niños que practican deporte en preescolar podrían beneficiarse de las actividades físicas que les ayudan a desarrollar habilidades para la vida, como tomar la iniciativa, participar en el trabajo en equipo y practicar el autocontrol, y establecer relaciones de apoyo con sus compañeros y con los entrenadores e instructores adultos, dijeron los investigadores.

“Por el contrario, los chicos que experimentan síntomas de depresión y ansiedad podrían estar más aislados socialmente y tener un menor nivel de energía y un menor sentimiento de competencia, lo que a su vez podría influir negativamente en la participación en la actividad física”, apunta Pagani.

Diferencias de género

En el caso de las chicas, los riesgos y los factores de protección de la depresión y la ansiedad actúan de forma diferente, advierte Harbec. Las chicas son más propensas que los chicos a buscar ayuda y a revelar su malestar emocional a la familia, los amigos o los proveedores de salud, y el apoyo psicológico de estos vínculos sociales las protege mejor.

“Además, dado que las niñas experimentan más angustia emocional que los niños, este riesgo relacionado con el género puede haber conducido a una identificación e intervención tempranas para las niñas”, y así protegerlas de un daño mayor, concluye Harbec.