El manejo de las dislipemias debe establecerse de forma individual

15 de noviembre de 2021

Existen diversos grupos de hipolipemiantes para el manejo de la dislipemia. La elección debe establecerse en función de las características individuales de cada paciente.

El manejo de las dislipemias debe establecerse de forma individual

En la actualidad se disponen de varios grupos farmacológicos para el tratamiento hipolipemiante. Los más utilizados son las estatinas, que son inhibidores de la enzima hidroximetilglutaril coenzima A reductasa que interviene en el metabolismo del colesterol.

Dentro de este grupo hay distintos principios activos con distintos grados de potencia, entendida como la capacidad para disminuir los niveles de colesterol, siendo sus dos máximos representantes la rosuvastatina y la atorvastatina.

Otro compuesto es la ezetimiba, un inhibidor de la absorción de colesterol a nivel intestinal y que, aunque puede usarse de forma aislada, generalmente se administra de forma conjunta con las estatinas.

Diferentes vías

Los fibratos intervienen a través de múltiples vías sobre los niveles de triglicéridos con quizá menos utilidad desde el punto de vista cardiovascular.

Uno de los principios activos más reciente es el ácido eicosapentaenoico, un ácido graso omega 3.

Por el momento, solo están disponibles en presentación inyectable los inhibidores de la proproteína convertasa subtilisina/kexina tipo 9 (iPCSK9) que interviene en el metabolismo del colesterol LDL.

Pauta individual

Hay que personalizar los tratamientos y adecuarlos al perfil lipídico del paciente. Así, según la situación clínica y el riesgo cardiovascular, se empleará un determinado hipolipemiante. En el aumento de LDL colesterol se opta por estatinas de potencia alta, como atorvastatina o rosuvastatina, que se pueden combinar con ezetimiba y en casos determinados con los inhibidores de PCSK9.

Cuando lo que interesa es disminuir los triglicéridos, los fibratos y los ácidos grasos omega 3 son una opción a tener en cuenta.

Combinación

Las combinaciones son beneficiosas, puesto que aúnan efectos sinérgicos de los distintos principios activos. La combinación más empleada es estatina y ezetimiba, consiguiendo así una mayor reducción de los niveles de colesterol recomendada por las distintas sociedades científicas.

La combinación también mejora la adherencia terapéutica, al disminuir el número de medicamentos.

Es importante recordar que en cada situación clínica se debe utilizar un tratamiento diferente. En el caso de las dislipemias familiares están indicadas las estatinas y/o fibratos.

Para personas de edad avanzada con enfermedad cardiovascular establecida se recomienda tratamiento con estatinas iniciando con dosis bajas.

Al abordar la diabetes y síndrome metabólico con dislipemia aterogénica se considera estatinas o combinación con ezetimiba.

En pacientes con un síndrome coronario agudo y que ya estuvieran tomando estatinas y ezetimiba se puede agregar un inhibidor de PCSK9 de forma precoz.

Pauta intensiva

También se recomienda tratamiento intensivo con estatinas a dosis máximas toleradas, ezetimiba e inhibidores de PCSK9 para pacientes con antecedentes de accidente cerebrovascular, accidente isquemico transitorio o enfermedad arterial periférica.

El farmacéutico, como profesional de salud más accesible y cercano al paciente, tiene un papel muy importante en el control de los principales factores de riesgo cardiovascular.

Para la elaboración de este artículo se ha contado con la colaboración de los doctores especialistas en Cardiología Rubén Linares Fernández y Pablo Flórez Llano, del Hospital Valle del Nalón, y Antonio Adeba García, Sery, Raul Ptaszynski Lanza, Raúl Ludeña Martin-Tesorero y Francisco González Urbistondo, del Hospital Universitario Central de Asturias, y José Antonio Novalio Gómez, José Ignacio Calles Romero, María Florencia Rollandelli Vera y Eduardo Ángel García González del Corral, del Centro de Salud de Punta Umbría.