La Farmacia como agente activo en el nuevo modelo de Salud Pública

7 de diciembre de 2022

Propuestas para contribuir a reforzar las labores de salud pública

La Farmacia como agente activo en el nuevo modelo de Salud Publica

La Organización Farmacéutica Colegial ha elaborado dos documentos que recogen, tanto las propuestas de la profesión para ampliar las capacidades del Sistema Nacional de Salud en materia de salud pública, como las distintas experiencias que avalan esas demandas.

Dichas propuestas pretender contribuir a reforzar las labores de salud pública desarrolladas en atención primaria desde la profesión farmacéutica. Una labor que complementa el extraordinario trabajo que desempeñan los farmacéuticos de Salud Pública al servicio de las Administraciones Públicas en áreas de actuación como epidemiología y zoonosis, seguridad alimentaria,  sanidad ambiental, y protección y promoción de la salud.

La mayor red de inteligencia sanitaria del país

En este sentido, los documentos realizados por el Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos (CGCOF) ponen el foco en las 22.198 farmacias que hay en España y que constituyen la mayor red de inteligencia sanitaria del país por la que diariamente pasan 2,3 millones de usuarios, cada uno de ellos una fuente de información. Ese es el punto de partida de la Organización Farmacéutica Colegial a la hora de reivindicar que los farmacéuticos ejerzan más funciones como agentes activos de salud pública; una demanda avalada por diferentes experiencias desarrolladas en distintas Comunidades Autónomas.

Toda esta información se recoge en dos trabajos elaborados por el CGCOF: ‘La Profesión Farmacéutica ante el nuevo paradigma de la mejora de la salud pública‘ y ‘Experiencias en el ámbito de la salud pública desarrolladas en la red de farmacias comunitarias‘.

En palabras de Jesús Aguilar, presidente del CGCOF, “estos trabajos manifiestan, una vez más, la actitud constructiva de la Organización Farmacéutica Colegial, y su capacidad para actuar como agentes de salud pública, aportando soluciones eficaces en ámbitos como el cribado y detección precoz de la enfermedad, la realización de estudios de prevalencia, o facilitando el acceso a programas para el tratamiento de adicciones”.

Documentos

Ambos documentos, publicados este lunes, son el resultado de una evidencia: la necesidad, tras la experiencia de la pandemia provocada por la COVID-19, de reforzar y ampliar las capacidades e instrumentos para que el Sistema Sanitario esté preparado y pueda responder ante los peligros para la salud humana y, en particular, ante posibles amenazas sanitarias globales;  uno de los aspectos recogidos en el Dictamen de la Comisión para la Reconstrucción Social y Económica del Congreso de los Diputados, y aprobado por un amplio consenso.

De acuerdo con este mandato, las Administraciones Públicas están trabajando en los instrumentos necesarios, que articulen las diferentes iniciativas en salud pública desarrolladas a nivel estatal, autonómico y local, entre los que destacan el Anteproyecto de Ley de creación del Centro Estatal de Salud Pública y el proyecto de Real Decreto de Vigilancia en Salud Pública. Un contexto en que es preciso recordar que la salud pública también es una labor de todos los farmacéuticos en su condición de profesionales de sanitarios más cercanos y accesibles a la población.

Una profesión sanitaria al servicio de salud pública

Ente sentido, el documento ‘La Profesión Farmacéutica ante el nuevo paradigma de la mejora de la salud pública, incluye 10 propuestas concretas alineadas con las diferentes líneas de trabajo de la recientemente aprobada Estrategia en Salud Pública:

  1. Incorporar a los farmacéuticos como profesionales y sus organizaciones colegiales como colaboradores en el Centro Estatal de Salud Pública
  2. Habilitar el acceso de los farmacéuticos de Salud Pública al servicio de las Administraciones Públicas, como profesionales sanitarios, a la especialidad de Salud Pública
  3. Incluir a los farmacéuticos comunitarios en el acceso al itinerario de formación continuada en el ámbito de la salud pública
  4. Contar con la Organización Farmacéutica Colegial para la identificación y control de la publicidad de productos, actividades y servicios con pretendida finalidad sanitaria, así como pseudoterapias
  5. Incluir a las farmacias comunitarias como establecimientos sanitarios y estructuras de apoyo para responder a las necesidades de información en salud pública
  6. Integrar a las farmacias comunitarias en la nueva red de vigilancia de salud pública mediante la creación de la Red Nacional de Farmacias Centinela en Salud Pública
  7. Contar con esta red de farmacias centinela para mejorar la monitorización y gestión de los programas de vacunación y por su capacidad para realizar estudios de seroprevalencia
  8. Promover la participación activa de las farmacias comunitarias en las estrategias y programas que promuevan estilos de vida saludables
  9. Promover la participación de las farmacias comunitarias en las estrategias y programas de prevención de la enfermedad
  10. Aprovechar la capilaridad de la red de farmacias e integrarlas en los programas de salud pública y salud comunitaria para garantizar la equidad en salud, especialmente en aquellos colectivos y más vulnerables detectando precozmente  situaciones de posible situación de violencia hacia mujeres, niños o personas mayores, o situaciones de soledad no deseada, entre otros.

El aval de la experiencia

Todas estas propuestas están avaladas por el positivo resultado de las iniciativas recogidas en el segundo documento: ‘Experiencias en el ámbito de la salud pública desarrolladas en la red de farmacias comunitarias‘. Un informe pormenorizado por cada una de las 17 Comunidades Autónomas, divido en tres bloques y que pone en evidencia la existencia de un mapa asimétrico, según las Comunidades Autónoma e incluso las provincias y municipios, las farmacias comunitarias desarrollan diferentes funciones en salud pública.

El primer bloque está dedicado a las Redes Autonómicas de Farmacias Centinelas que hoy  existen en 6 Comunidades Autónomas (Asturias, Castilla-La Mancha, Castilla y León, Cataluña, Madrid y Navarra). En dichas Comunidades  actúan como sensores sanitarios en materia de farmacovigilancia, detección temprana de posibles reacciones adversas de los medicamentos; u otras acciones puntuales demandadas por las Administraciones. Es el caso del  estudio de seroprevalencia sobre vacunas frente a la COVID-19 desarrollado en Castilla y León en el inicio del proceso de vacunación frente a la Covid 19, cuyos resultados fueron aportados a la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) y a la Consejería de Sanidad de Castilla y León para contribuir en la toma de decisiones en el ámbito de la vacunación de forma temprana.

El segundo bloque se centra en las actividades, campañas y programas de salud pública en las que han participado o participan actualmente las farmacias. Un rápido balance; farmacias de 26  provincias de 11 Comunidades Autónomas participan en programas de mantenimiento con metadona; farmacias de 22 provincias de 9 Comunidades Autónoma son parte de diferentes programas de detección de enfermedades ocultas como pueden ser diabetes, VIH o cáncer de colon; o que las farmacias de 27 provincias de 8 Comunidades Autónomas desarrollan programas de cesación tabáquica.

Por último, se incluye un tercer bloque específico dedicado a la actuación de la red de farmacias durante la pandemia, en la que destaca el hecho de que farmacias de 12 comunidades, en las que residen 27 millones de ciudadanos, han colaborado en la supervisión, realización y notificación de positivos a través de test autodiagnóstico; sumando un millón de pruebas y 110.000 positivos en un corto periodo de tiempo.

 

Enlace al documento: La Profesión Farmacéutica ante el nuevo paradigma de la mejora de la Salud Pública

Enlace al documentos: Experiencias en el ámbito de la Salud Pública desarrolladas en la red de Farmacias Comunitarias