La pandemia ha propiciado el abuso y uso inadecuado de antibióticos

14 de enero de 2022

Es imprescindible concienciar sobre el problema de las resistencias a los antimicrobianos, un ámbito donde la farmacia puede contribuir en gran medida

La pandemia ha propiciado el abuso y uso inadecuado de antibióticos

La pandemia de la COVID-19 ha traído asociado un incremento en el uso de los antibióticos, en ocasiones, excesivo o inadecuado. Tomando como referencia el registro SEMI–COVID1, elaborado por la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI), el 78% de los pacientes hospitalizados por la infección del SARS-CoV-2 recibieron un tratamiento antibiótico. En el 34,2% de los casos el uso de antibióticos fue inadecuado, una actuación que puede derivar en un mayor riesgo de efectos adversos, en el desarrollo de resistencias bacterianas y en la ineficacia de futuros tratamientos.

Estos datos indican que el uso inadecuado de los antibióticos fue muy frecuente, especialmente al inicio de la pandemia. Un estudio español2 derivado del registro SEMI-COVID explica que la sospecha de una neumonía bacteriana concomitante y la evidencia de super infección pueden haber motivado este uso extensivo. Sin embargo, inciden en que algunos estudios sugieren que la co-infección bacteriana es rara y ocurre en menos del 10% de los casos.

La investigación concluye que, al prescribir antibióticos de manera inapropiada, se está exponiendo a los pacientes con infección por SARS-CoV-2 a toxicidad farmacológica y un mayor riesgo de morbilidad. Asimismo, resuelve que es esencial integrar programas de optimización del uso de antibióticos en estos pacientes2.

En este contexto y a fin de aclarar su uso, desde la Agencia Española del Medicamento (AEMPS) se emitieron una serie de recomendaciones para los profesionales sanitarios enmarcadas en el Plan Nacional frente a la Resistencia a los Antibióticos (PRAN)3.

Estrategias a nivel mundial

En cualquier caso, la pandemia ha sido una excusa más para el abuso de estos fármacos si tenemos en cuenta que el desarrollo y propagación de las resistencias a los antibióticos es uno de los grandes problemas de salud pública. No en vano, la vigilancia en el consumo de los antibióticos es una de las líneas estratégicas del mencionado Plan Frente a las Resistencias3.

En el ámbito mundial, la Organización Mundial de la Salud (OMS) celebra todos los años la Semana Mundial de Concienciación sobre el Uso de los Antimicrobianos’ (WAAW, por sus siglas en inglés). El objetivo es fomentar las mejores prácticas con el fin de evitar la aparición de nuevas infecciones resistentes de todos los antimicrobianos.

La WAAW se celebra del 18 al 24 de noviembre cada año. El lema de 2021 fue ‘Difundir la conciencia, detener la resistencia’ con la intención de hacer llegar el mensaje de que todos podemos concienciar sobre la resistencia a los antibióticos y contribuir a su detención. Para ello, se anima a ciudadanos, profesionales sanitarios, gestores y proveedores de salud a compartir historias sobre las consecuencias de la resistencia a los antimicrobianos4.

Sensibilizar a pie de mostrador

Un paso esencial en la concienciación de la población está en las oficinas de farmacia. El farmacéutico, como profesional sanitario experto en el uso de los medicamentos y por su cercanía y contacto continuo con los ciudadanos, juega un papel clave en la educación sanitaria5.

Los antibióticos son fármacos que requieren siempre de receta médica, por lo que el farmacéutico no debe dispensarlos en ningún caso sin la prescripción correspondiente. En el supuesto de que detecte síntomas típicos de una infección vírica o bacteriana, deberá recomendar la visita al médico para confirmar el diagnóstico.

Por su parte, a la hora de dispensar un fármaco antimicrobiano debe asegurarse de que el paciente comprende cómo debe usarlo, los posibles efectos secundarios, la necesidad de realizar los tratamientos completos y de poner en práctica las medidas higiénico-dietéticas recomendadas6.

Otro aspecto en el que el farmacéutico puede incidir es en que, una vez que se ha cumplimentado el tratamiento, los medicamentos restantes deben ser depositados en el punto SIGRE. De este modo, se evita que se queden en los botiquines domiciliarios para un posterior uso indebido, se facilita el reciclaje y se fomenta que el ciudadano se deshaga de los medicamentos de forma segura.

 

Referencias:

[1] REGISTRO SEMI-COVID-19. 2020. Sociedad Española de Medicina Interna. Disponible en: https://www.fesemi.org/investigacion/proyectos/registro-semi-covid-19.

 

[2] Calderón-Parra J, Muiño-Miguez A, Bendala-Estrada AD, Ramos-Martínez A, Muñez-Rubio E, Fernández Carracedo E, et al. (2021) Inappropriate antibiotic use in the COVID-19 era: Factors associated with inappropriate prescribing and secondary complications. Analysis of the registry SEMI-COVID. PLoS ONE 16(5): e0251340. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0251340.

 

[3] Resistencia bacteriana y COVID-19: recomendaciones del PRAN para el uso prudente de los antibióticos durante la pandemia. 27 de mayor de 2020. Agencia Española del Medicamento y Productos Sanitarios. Disponible en: https://www.aemps.gob.es/informa/notasinformativas/laaemps/2020-laaemps/resistencia-bacteriana-y-covid-19-recomendaciones-del-pran-para-el-uso-prudente-de-los-antibioticos-durante-la-pandemia/.

 

[4] World Antimicrobial Awareness Week. Feb 2021. World Health Organization. Consultado el 01/10/2021. Disponible en: https://www.who.int/campaigns/world-antimicrobial-awareness-week/2021.

 

[5] Lebrón Cansino, I. AF y educación sanitaria. La perspectiva del farmacéutico. Farmacia Profesional. Vol. 16. Núm. 10. Páginas 46-55 (Noviembre 2002).

 

[6] Codesal M, Codesal T, Martín A. Intervención farmacéutica ante la demanda y dispensación de antibióticos en una farmacia comunitaria. Farmacéuticos Comunitarios. 10 (Suplemento 1): 134.