Probióticos para la halitosis

21 de diciembre de 2022

Las bacterias probióticas de los alimentos fermentados podrían ayudar a combatir el mal aliento

Probióticos para la halitosis

Las bacterias probióticas que suelen encontrarse en los alimentos fermentados, como el yogur, el pan de masa fermentada y la sopa de miso, podrían ayudar a combatir el mal aliento persistente, según un análisis de datos agrupados de las pruebas disponibles, publicado en la revista de acceso abierto ‘BMJ Open’.

‘Lactobacillus salivarius’, ‘Lactobacillus reuteri’, ‘Streptococcus salivarius’ o ‘Weissella cibaria’, tomados en forma de suplementos en este estudio, podrían ayudar a refrescar el aliento, pero se necesita más investigación de buena calidad, dicen los investigadores.

Los compuestos sulfúricos volátiles son la principal causa del mal aliento persistente. Estos compuestos son producidos por las bacterias de la boca como resultado de la mezcla bacteriana y los restos de alimentos asociados a una higiene dental y de las encías deficiente.

Entre las opciones utilizadas para atajar el problema se encuentran los enjuagues bucales, las gomas de mascar, el raspado dental y el raspado lingual. Cada vez hay más pruebas de que las bacterias probióticas podrían ofrecer una alternativa más sencilla.

Para profundizar en este tema y averiguar la duración de los efectos, los investigadores buscaron en las bases de datos ensayos clínicos aleatorizados publicados hasta febrero de 2021.

De un total inicial de 238 registros, los datos duplicados e incompletos redujeron a siete el número de ensayos clínicos elegibles para el análisis conjunto de los datos, en los que participaron 278 personas.

El número de participantes en cada estudio fue pequeño, de 23 a 68, con un rango de edad de entre 19 y 70 años. Los periodos de seguimiento abarcaban de 2 a 12 semanas.

Compuestos sulfúricos volátiles

La gravedad del mal aliento se definió por los niveles de compuestos sulfúricos volátiles detectados en la boca o la puntuación OLP, que mide el olor del aliento a varias distancias de la boca.

También se incluyeron en el análisis las puntuaciones del recubrimiento lingual (3 estudios) y el índice de placa (3 estudios), ya que la lengua sucia y la acumulación de sarro entre los dientes suelen considerarse causas importantes del mal aliento.

Resultados del estudio

El análisis de los datos agrupados mostró que las puntuaciones de OLP disminuyeron significativamente en los que recibieron probióticos en comparación con los de los brazos del estudio de comparación, independientemente de la duración del periodo de seguimiento.

Un resultado similar se observó en los niveles de compuestos sulfúricos volátiles detectados, aunque éstos variaron sustancialmente en los estudios individuales, y los efectos observados fueron relativamente efímeros -hasta 4 semanas, tras las cuales no hubo diferencias notables.

Pero no hubo diferencias significativas en la puntuación del recubrimiento lingual ni en el índice de placa entre los que recibieron probióticos y los que no.

Los probióticos pueden inhibir la descomposición de aminoácidos y proteínas por las bacterias anaerobias de la boca, frenando así la producción de subproductos malolientes, explican los investigadores.

Sin embargo, advierten de la necesidad de interpretar con cautela sus conclusiones. El tamaño de las muestras de los estudios incluidos era pequeño y algunos de los datos estaban incompletos. Estos factores, sumados a las diferencias en los métodos de detección, las especies bacterianas y las amplias variaciones en el diseño y la metodología de los ensayos clínicos, debilitan los resultados.

“Esta revisión sistemática y metaanálisis indica que los probióticos (por ejemplo ‘Lactobacillus salivarius’, ‘Lactobacillus reuteri’, ‘Streptococcus salivarius’ y ‘Weissella cibaria’) pueden aliviar la halitosis al reducir los niveles de concentración de compuestos sulfúricos volátiles a corto plazo, pero no hay efectos significativos sobre las principales causas de la halitosis, como la placa y el recubrimiento lingual”, escriben.

“Se necesitan más ensayos clínicos aleatorios de alta calidad en el futuro para verificar los resultados y aportar pruebas de la eficacia de los probióticos en el tratamiento de la halitosis”, añaden.